
La primera necesidad de la publicidad es llamar la atención y ser vista. Sin eso, mal vamos. Por eso cada vez hay que exprimirse más el coco en dar un paso adelante y hacer que la audiencia se implique en el proceso. Primero fue la sencilla y efectiva vÃa de interacción basada en manipular el soporte (un anuncio publicado a revés apropósito, por ejemplo) y ahora esta disciplina tira de lo que se ha llamado realidad aumentada para hacer que el producto sea recordado y atractivo.
Técnicamente, la realidad aumentada consiste en la incorporación de elementos tecnológicos sobre lo que vemos y nos rodea sin sustituirlo (frente a lo que hace la realidad virtual, que copia o emula una realidad concreta). En este caso, se ha tratado de un anuncio publicado en un diario, en el cual se invitaba al lector entrar en la web del anunciante, conectar la webcam y apuntarla a una parte concreta de la publicación. Una vez hecho eso, el resultado resulta muy llamativo, ya que la impresión cobra vida y se traduce en una sencilla animación, como si de un GIF se tratase.






