
En un concurso de respeto de los derechos humanos, China quedarÃa muy lejos de los primeros puestos. A pesar de la censura impuesta desde las autoridades gubernamentales, es conocido cómo las gastan en el gobierno de PekÃn cuando se trata de acallar o “reformar” a sus ciudadanos. Sin embargo, todo tiene un lÃmite. Por suerte. El Ministerio de Salud chino ha prohibido una, hasta ahora tristemente extendida, práctica para curar la adicción a Internet basada en administrar electroshocks (TEC).
No sabemos si ha sido por una cuestión de ahorrar energÃa, porque 400 millones de personas dependientes de la Red son muchas, pero lo importante es que se evitará el abuso de esta absurda terapia. De hecho, la acción del Ministerio estuvo motivada por las crÃticas que los medios de comunicación vertieron sobre un psiquiatra llamado Yang Yongxin. En su clÃnica de la ciudad de Linyi, al sur del paÃs, sometió a más de 3.500 adolescentes a descargas eléctricas para curarlos de su supuesta adicción. El tratamiento, que costaba 5.500 yuanes, unos 570 euros al cambio, también incluÃa medicación a base de psicotrópicos. De cualquier modo, no está demostrada la eficacia de la terapia por TEC, y ni el doctor Yang ni sus compañeros estaban capacitados como psicoterapeutas.
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