Aunque gran parte de los ingresos de la entidad privada que defiende los derechos de autor provienen de un impuesto público como el canon digital, sus auditorías son realizadas por una empresa privada contratada por la propia SGAE. Y el Gobierno lleva diez años sin revisar las cuentas de la SGAE. Por eso, varios socios de la entidad pidieron el pasado martes una “rigurosa auditoría externa”, y denunciaron hechos como supuestas irregularidades en los fondos de pensiones para los autores.
El guitarrista de la banda sevillana Triana, Luis Cobo “Manglis”, convocó este martes junto a los también músicos José Antonio Prieto y Antoliano Toldos una rueda de prensa en la sede madrileña del sindicato Comfia-Comisiones Obreras. Estos autores, que tienen varias denuncias interpuestas contra la SGAE, afirmaron que su funcionamiento interno está lleno de irregularidades. Entre ellas, destacan la desaparición de más de 60 millones de euros del llamado Montepío de Autores, según los denunciantes.
Lo del Montepío es una plataforma de la Fundación Autor de la SGAE, que destina una parte del dinero recaudado por la explotación de derechos de autor a crear fondos de pensiones para los artistas afiliados. Este grupo de músicos afirma que en 1999 la dirección de la SGAE modificó sus estatutos internos, dejando sin pensión a unos 800 autores sólo aquel año.

Ganar más dinero sin trabajar que dando el callo. Eso es lo que conseguirá el polémico canon digital “en no muchos años”, en palabras de Juan Iranzo. Según el director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), los ingresos derivados de este impuesto “superarán a los obtenidos por la venta de contenidos”, como CDs y DVDs.
Iranzo argumenta que los ingresos procedentes del canon duplicarán o triplicarán a la inflación durante los próximos años. Es decir, que si sube el pan (el IPC), más subirá todavía lo que ingresen entidades privadas que, como la SGAE, se encargan de recaudar y repartir mucho dinero con los autores y artistas como justificante.
Y es que a estas alturas del siglo XXI, todavía hay que pagar a entidades privadas, que como recuerda Iranzo “son precisamente las más interesadas en mantener e incluso incrementar este impuesto y han ejercido una fuerte presión sobre el poder legislativo para conseguir una ley cada vez más favorable a sus intereses.”

El Congreso de los Diputados acaba de aprobar el nuevo canon digital, desestimando todas las peticiones en contra. Desde el millón y medio de firmantes-votantes que solicitamos su rechazo, hasta la petición de retirada hecha por el Senado dentro de las enmiendas a la Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información (LISI).
En este panorama, desde mediados de Enero tendremos que pagar los impuestos que ya confirmó el gobierno cada vez que compremos equipos como las memorias USB, los reproductores portátiles de música y vídeo o los teléfonos móviles con MP3.
Unos impuestos que impedirán el desarrollo de la sociedad de la información y la modernización de los ciudadanos españoles y cuya recaudación pasará directamente a las arcas de la SGAE. Una controvertida entidad que gestiona derechos de autor y que, recientemente, ha sido denunciada por varias asociaciones de internautas y consumidores. Además, ahora parece que también se ve cuestionada por algunos de sus socios según leemos en la web de la Asociación de Internautas. La información sobre este tema indica que 34 afiliados de la SGAE han pedido formalmente explicaciones ante el Ministerio de Cultura acerca de las presuntas irregularidades económicas de esta “organización sin ánimo de lucro”, investigadas y publicadas por diversos medios de comunicación.
Y volviendo al canon, no queríamos cerrar este post sin hacer nuestras las mismas reflexiones de Ángel Jiménez de Luis acerca de las declaraciones de Joan Clos, el Ministro de Industria, quien ayer afirmó que el canon de los discos duros sólo “se aplica a los ordenadores multimedia”.
Desde aquí animamos a todos los fabricantes a que lancen una nueva línea de ordenadores no multimedia: sin monitor, altavoces, tarjeta gráfica… Sólo el teclado, el procesador y poco más… Todo sea por evitar el nuevo canon digital.
Vía: elmundo

Los ministerios de Cultura e Industria han confirmado las tarifas del nuevo canon digital que comenzará a aplicarse en enero de 2008. Hablamos de ese impuesto, promovido y recaudado por la SGAE, que se añade al precio de soportes de grabación y aparatos electrónicos, para que los usuarios puedan ejercer el derecho a la copia privada de música y otras creaciones artísticas protegidas por derechos de autor.
Parece mentira que, a estas alturas del siglo XXI, la posibilidad de ejercer un derecho (sólo la posibilidad) se tenga que pagar con dinero, pero así está el patio. En cuanto a las cuantías, se ha quitado un poco para añadir mucho más. Los discos ópticos y las impresoras rebajan su impuesto, pero se añaden a la lista algunos de los aparatos con más tirón comercial, como los reproductores de bolsillo y los teléfonos móviles capaces de reproducir música.
El CD-R baja de 22 a 17 céntimos, el DVD-R pasa de 60 a 44 céntimos, las grabadoras de CD y DVD disminuyen su canon de 6,61 a 3,40 euros y las impresoras de inyección de tinta y láser se quedan en 7,95 y 10 euros, respectivamente (actualmente, ambas graban 15 euros por equipo). Por contra, se añaden la memorias USB (30 céntimos), los discos duros portátiles (12 euros), los reproductores de música y vídeo (3,15 euros) y los teléfonos y agendas electrónicas con lector MP3 (1,5 euros).

Al Senado no le gusta el canon digital. Tanto es así que la mayoría de los senadores ha pedido su retirada de la Ley de Propiedad Intelectual dentro de las enmiendas a la LISI (que es a su vez otra ley que, como ya os explicamos, no regula directamente el canon digital). Después de desarticular casi por completo la LISI, los senadores añaden una disposición adicional en la que piden otras “alternativas consensuadas con el sector para la salvaguarda de los derechos de autor y de la Propiedad Intelectual”.
El texto cuenta con el apoyo de todos los senadores, excepto los del PSOE. Julio Guillot, portavoz de Entesa (grupo que agrupa a los senadores de PSC, ERC e ICV), opina que el impuesto que la SGAE pretende aplicar sobre los dispositivos electrónicos es una figura “injusta e indiscriminada”.
De esta forma, la LISI sale rebotada hacia el Congreso y con un “regalito” (el de la disposición adicional) que no se esperaba. Ahora los diputados tendrán que volver a revisar y aprobar esta ley. La cuestión es si tendrán en cuenta o no lo que piensa la mayoría del Senado acerca del canon digital. Curiosamente, es lo mismo que pensamos muchos de los aficionados a la tecnología.
[Actualización, 12 diciembre 2007]. El PP dice que fue un error. Ahora afirman que se liaron con la votación. Y que su intención no era votar en contra del canon digital, sino al contrario. Lo cuentan en El Economista
[Actualización, 13 diciembre 2007]. El PP dice que fue un error decir que fue un error. En serio, no es coña. El PP corrige a una portavoz y dice que su voto contra el canon en el Senado ‘no fue un error’. Lo cuentan en elmundo.es
Vía: Asociación de Internautas
Al grito de “eres culpable, incluso aunque demuestres lo contrario”, los españoles llevamos tiempo pagando un cánon a la a SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) cada vez que compramos un disco óptico, una cinta vírgen, una grabadora de CD o DVD y un montón de de equipos más… No contentos con esto, ahora esta “asociación sin ánimo de lucro” parece que quiere ampliar los ingresos con más impuestos. Nos quieren cobrar por comprar un equipo para escuchar música (MP3), de ver vídeos (MP4) o por comprar un móvil (aunque sea uno de lo más normalito). Y es que, probablemente, la SGAE ha decidido que la recaudación que consiguió en 2007 no es suficiente. El caso es que quiere recaudar más en 2008.
Para hacernos una idea de los ingresos que van a suponer estos cánones promovidos desde la SGAE, El Economista ha publicado un listado completo. Un listado con las diferentes recargas aplicadas y los ingresos que supondrán a lo largo de 2008. La recaudación final rondaría la nada despreciable cifra de 110 millones de euros (18.400 millones de las antiguas pesetas).
Como comprobamos en el listado de arriba, si no teníamos bastante con que nos impusiesen el pago de un cánon por la compra de soportes digitales (básicamente CD y DVD), ahora se han propuesto que paguemos por el uso de la tecnología en general. Es decir, que cualquier cosa con patas que tenga la “virtud” de reproducir o almacenar contenido multimedia va a tener que ir cogido de la mano de su amigo el señor canon. Ya sea móviles, reproductores mp3, etc. Y todos tendrán ese bonito, curioso e injusto denominador común: van a sufrir la recarga del cánon.