Huawei P20 Pro

A las puertas de estrenar su nuevo Huawei P30 Pro, un servidor sigue usando como móvil de cabecera el terminal presentado hace justo un año, el Huawei P20 Pro. Un dispositivo que apostaba por el renacimiento de la fotografía, como rezaba su eslogan, con un sistema de triple cámara y bastante Inteligencia Artificial para asistir al usuario en cualquier escena y retrato. Pues bien, un año después reviso qué ha dado de sí y qué aspectos me gustaría ver mejorados en el nuevo móvil estrella del fabricante chino.

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Ficha técnica Huawei P20 Pro

Pantalla 6,1 pulgadas, FHD+ de 2.240 x 1.080 pí­xeles, OLED con proporción 18,7:9, 408 píxeles por pulgada
Cámara principal – sensor RGB de 40 mp (tecnología light fusion), f/1.8
–  sensor Monocromo de 20 megapí­xeles, f/1.6
– sensor teleobjetivo de 8 megapíxeles
Cámara para selfies 24 megapí­xeles, f/2.0, ví­deo Full HD
Memoria interna 128 GB
Ampliación No
Procesador y memoria RAM Kirin 970 con NPU (chip de procesamiento neuronal), 6 GB de RAM
Baterí­a 4.000 mAh, carga rápida
Sistema operativo Android 8.1 Oreo/ EMUI 8.1
Conexiones BT 4.2, GPS, USB de tipo C, NFC
SIM nanoSIM
Diseño Metal y cristal, certificado IP67, colores: negro, azul, rosa y multicolor
Dimensiones 155 x 73,9 x 7,8 mm, 185 gramos
Funciones destacadas Zoom 5X híbrido, estabilización inteligente de imagen, larga exposición sin trípode, súper cámara lenta a 960 cuadros en HD, desbloqueo por escaneo facial, infrarrojos
Fecha de lanzamiento Disponible
Precio desde 580 euros

 

La fotografía, la estrella de la corona

Quizá sea por mis inclinaciones instagrammers o fotógrafas (nada del otro mundo en realidad), pero el aspecto fotográfico sigue determinando mi elección de terminal. Y no puedo negar que he disfrutado de sus tres cámaras. Sobre todo de la principal y del teleobjetivo. Aunque también he luchado bastante con su Inteligencia Artificial.

Por si no lo recuerdas, Huawei aún usaba en este terminal su sistema de sensor a color (20 megapíxeles) más el sensor monocromo (40 megapíxeles), y un tercer sensor en el que se monta un teleobjetivo con un zoom óptico de 3x. Lo necesario para capturar escenas de todo tipo (salvo bastos paisajes a falta de un objetivo ultra gran angular como sucede en el Huawei Mate 20 Pro).

Mi experiencia ha ido in crescendo con estas cámaras del Huawei P20 Pro. Con el paso de los meses y el sucederse de las situaciones he aprendido dónde sacar su máximo partido y cómo lograr los mejores resultados. Pero todo ello sobre una base muy sólida que ha hecho que, durante este año, compare las cámaras del resto de terminales que han pasado por mis manos con este.

modo retrato

Sobresale el modo noche, que sin necesidad de trípode me ha permitido retratar casi siempre la mejor escena a oscuras. Ya lo decía hace medio año, cuando siempre era yo el que tomaba la instantánea entre el grupo de amigos por contar con esta virtud. Claro que con la llegada del Google Pixel 3 XL al mercado, la cosa cambió.

Huawei-P20-Pro-5

También he tenido muy buena experiencia con la captura de texturas en la ropa y piel en escenas luminosas. La evolución del mercado me ha hecho pasar por móviles que no siempre han llegado a conseguir lo mismo. Hoy en día me sigue sorprendiendo en lugares con buena iluminación, con una cantidad de detalle que ya quisieran otros fabricantes.

Zoom 10x

Mis peleas fotográficas

Con el uso he aprendido a jugar con la Inteligencia Artificial y el tratamiento de la imagen que el software de Huawei aplica sobre las fotos. Aunque al principio me desesperaba la sobresaturación del modo vegetación, cielo azul u otras escenas autodetectadas, pronto aprendí a desactivarlo o a usarlo convenientemente con el escaneo de documentos o el modo retrato. Una técnica que me ha permitido no tener que jugar con la interfaz de la aplicación de cámara cada vez que quería hacer una u otra foto. Del mismo modo he aprendido a usar la luz a mi favor y a retratar escenas a contraluz sin perder información por el contraste. Técnicas que he ido afinando poco a poco y que me han hecho sentir casi fotógrafo sin ser yo nada de eso.

mis peleas fotográficas

También he aprendido a pelearme con el modo retrato. Este solo aparece cuando detecta el rostro del usuario. Su recorte y desenfocado es más que decente para los móviles que aparecieron hace un año, aunque con la llegada de nuevos terminales ha quedado un poco forzado y menos natural de lo que me parecía durante los primeros usos. Eso sí, hay que prestar atención a los retratos a contraluz y otras formas de usar este tratamiento de imagen junto al modo belleza, que siempre se aplica incluso cuando lo desactivas. Unos recursos que han conseguido unas cuantas fotos dignas de ser publicadas en un perfil de Instagram casi como si fueran tomadas por una cámara réflex sin un nivel profesional.

Inteligencia Artificial

Rendimiento sin limitaciones

Bajo el capó el procesador Kirin 720 de este Huawei P20 Pro tampoco me ha dejado frío durante este año. Era realmente potente y solvente en sus comienzos, y sigue dándome alegrías hoy en día. Volviendo al tema de Instagram, es uno de los terminales que me ha permitido desarrollar toda mi creatividad en Instagram Stories. Y es que permite anclar elementos en puntos y momentos concretos del vídeo grabado, algo que otros dispositivos no permiten. No es una cuestión exclusivamente de potencia de procesamiento, pero es toda una ventaja frente a otros móviles más caros que no pueden hacerlo.

Huawei

Pokémon GO, Fortnite o incluso la última edición de Candy Crush Saga son juegos habituales que tampoco encuentran problemas a la hora de correr sobre el Huawei P20 Pro. No suelo echar largas partidas, pero ni el sobrecalentamiento ni los tirones están presentes en mis partidas. La experiencia siempre es fluida o todo lo fluida que he podido experimentar en otros móviles de gama alta. Y hoy en día, con los juegos y aplicaciones actuales, se mantiene.

Rendimiento sin limitaciones

Otras aplicaciones como GPS tampoco decepcionan. El rendimiento al usar Waze, Android Auto o Google Maps, salvo por algún susto puntual hasta reubicarse, ha sido correcto y ágil. Nada de perderme y mantenerme varios minutos a la espera de encontrar mi ubicación o en qué dirección estoy mirando.

Instagram Stories

La batería comienza a flaquear

Uso constantemente aplicaciones que usan la función GPS, y desde luego prescindo en todo momento del modo ahorro del terminal. Su carga rápida sigue salvándome la vida y haciendo que me olvide del cargador y el porcentaje de la batería con solo poner el móvil a cargar unos minutos cuando voy a salir de casa. Pero la autonomía general parece estar flaqueando en los últimos dos meses.

Batería que empieza a flaquear

Aunque siempre he presumido de autonomía con el Huawei P20 Pro, las últimas semanas he notado que la batería no aguanta lo mismo. Durante la mayor parte de este año la autonomía me ha permitido pasarme el día con un uso intensivo sin ningún tipo de problema. Tan solo cuando he abusado de algún juego o alguna aplicación con GPS (y digo abuso en todo el sentido de la palabra) necesitaba cargarlo unos minutos si iba a salir de casa. Si no era el caso, he podido acabar el día con más del 10% de la batería restante. Ahora no pasa así. Sobre todo cuando salgo de casa y no uso tanto la red WiFi, sino los datos de mi tarifa. Es aquí cuando la batería desciende por debajo del 50% hacia las 14.00 o 15.00 horas. Lo que ha empezado a hacerme pensar si no necesitaré cargar el terminal en algún otro momento del día si vuelvo a salir. O que necesite poner a cargar el móvil obligatoriamente hacia las 22.00 horas de la jornada.

Huawei P20 Pro y Pokémon GO

Eso sí, no perdamos de vista que soy un heavy user, es decir, que hago un uso intensivo del terminal. Todo ello instalando aplicaciones que no siempre proceden de Google Play Store, y que por tanto pueden contar con algún tipo de malware o abusar de los recursos del móvil de alguna manera.

Esto enlaza la idea de que no he sentido la necesidad real, al menos hasta la fecha, de formatear el móvil. Ni por llenar la memoria, ni por mal funcionamiento o fallos de rendimiento, ni porque fallase la batería. Ahora, tras un año en mi poder, esta idea comienza a tener peso. Aunque, como digo, en el día a día, sigue contando con una autonomía más que necesaria para un uso intensivo.

puerto de carga

Actualizado y seguro

No, Huawei no es de los fabricantes que más rápido actualiza sus terminales a las últimas versiones del sistema operativo Android. Pero sí es de los que lo hace, y de quienes lanzan parches de seguridad. Durante este año he saltado a Android 9 Pie, y he instalado varios parches de seguridad y mejora.

actualizado y seguro

También me ha tocado actualizar algunas de las aplicaciones preinstaladas de EMUI 9 (que también ha sido actualizado este año), a pesar de que no las use demasiado. Pero es todo un punto a favor saber que hay nuevos contenidos para los temas, o que se mejora su propia tienda de aplicaciones. Incluso cuando lo descubres al abrirlo por accidente.

Pero el tema de seguridad en el software hace que me acuerde de repasar también el hardware. Desde que configuré el reconocimiento de rostro no he tenido ningún problema para desbloquear el terminal ágilmente. Aún hoy sigo desbloqueándolo sin querer con la propia luz de la pantalla reflejando en mi rostro en entornos oscuros. Me reconoce sin ningún problema, vaya. Y lo mismo ocurre con el lector de huellas, que responde realmente rápido para acceder al móvil. A este nivel no hay queja.

almacenamiento

Conclusiones tras un año de uso

Tras repasar mis experiencias con el Huawei P20 Pro me queda claro que siendo un terminal de 900 euros, da mucho de sí en este año de experiencia. Sigue sobresaliendo por su configuración fotográfica, que responde realmente bien en cualquier situación que se presenta, sobre todo en entornos oscuros gracias a su modo noche.

conclusines tras un año de uso

El rendimiento también se mantiene como el primer día. O, al menos, no he apreciado ningún problema con nuevos juegos y aplicaciones. La multitarea se mantiene extensa y el salto entre aplicaciones es ágil. Todo ello actualizado a la última versión de Android y de EMUI. Quizá no cuente con la capa de personalización más bonita, pero pronto aprendes a hacer uso de sus atajos en la pantalla de bloqueo, a acostumbrarte al cambio de balance de blancos de la pantalla según la luz del entorno, o para aprovechar los gestos como las capturas de pantalla continuadas (qué sería de mis salseos de WhatsApp sin ellas…).

Es su batería la que se ha resentido en los últimos meses. Y es que parece que la autonomía, en mi caso concreto, se ha reducido notablemente. Claro que sus posibilidades de carga rápida se mantienen para salvar la situación.

pantalla

Teniendo en cuenta que el terminal se lanzó por un precio de 900 euros (actualmente se puede encontrar por unos 580 euros), es posiblemente uno de los terminales más equilibrados en cuanto a calidad/precio de gama alta del pasado 2018. Una gran opción para quienes lo han comprado o han aprovechado alguna rebaja después para hacerse con él.

Ahora, con el lanzamiento del Huawei P30 Pro, queda ver si vale la pena actualizar un terminal que responde bien con el tiempo y que en su día costó 900 euros por una actualización fotográfica que ya exige los 1.000 euros en su modelo más básico de 128 GB.

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