Cientí­ficos crean un imán con el grosor de un átomo

La ciencia sigue progresando a diario y cada vez más cientí­ficos han sido capaces de crear “materiales 2D”. Se llaman así­ los materiales u objetos tan finos que se consideran de solo dos dimensiones.

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El nuevo avance en este ámbito es un nuevo imán desarrollado artificialmente, y que es el más fino del mundo. Tiene solo un átomo de grosor, por lo que se considera oficialmente un imán en dos dimensiones.

Así­ es el imán más fino del mundo

Los investigadores Pablo Jarillo-Herrero  y Xiaodong Xu llevaban años investigando por su cuenta para crear el primer imán en dos dimensiones. En 2016 decidieron unir fuerzas y coordinar una investigación conjunta para llegar al resultado esperado.

Recientemente se ha confirmado que el equipo de cientí­ficos ha desarrollado por fin el esperado imán. Se trata, como hemos mencionado, de un imán de un solo átomo de grosor. El material utilizado es triyoduro de cromo.

Este descubrimiento podrí­a tener numerosas aplicaciones en el campo de la informática y de la electrónica. Los expertos aseguran, de hecho, que un material de estas caracterí­sticas revolucionarí­a el modo en que almacenamos información en discos duros o incluso en ordenadores cuánticos.

discos duros

Las aplicaciones inmediatas, sin embargo, serán de investigación. Cientí­ficos de todo el mundo podrán utilizar estos descubrimientos para seguir estudiando fenómenos de magnetismo.

Propiedades del material utilizado

El compuesto usado para este imán es un ferro-imán, capaz de generar un campo magnético permanente. Además, es capaz de mantener sus propiedades magnéticas incluso cuando se reduce al tamaño de un átomo de grosor.

En este sentido, el imán es distinto de otros materiales en dos dimensiones, que pueden llegar a perder sus propiedades cuando se reducen al grosor mí­nimo.

En cuanto a las condiciones de temperatura, el triyoduro de cromo adquiere sus propiedades magnéticas desde una temperatura de -228 grados centí­grados.

Todas estas caracterí­sticas convierten el material en una herramienta valiosí­sima para la investigación en magnetismo. Además, la creación del imán más fino del mundo abre la puerta a la posibilidad de crear numerosos componentes electrónicos ultrafinos.

Tampoco hay que olvidar que las posibles aplicaciones a nivel de salud son muy numerosas e interesantes.