Así ha envejecido Slither, el juego que dio la campanada en 2016

¿Hace cuatro años que lo gozamos con Slither.io? Hace cuatro años que lo gozamos con Slither.io. Puedes sentirte mayor. Aunque si eres de los que echaste unas cuantas horas a este juego seguramente seas millennial o no peines muchas canas. Y es que el singular juego de la serpiente sirvió a muchos de distracción, y a otros como momento remember de aquel Snake de Nokia. Pero siempre con el añadido de jugar online contra multitud de usuarios de todo el mundo. Un juego que llegó a ser víctima de su propio éxito. Pero ¿qué ha sido de él? ¿Cómo ha envejecido en estos cuatro años? Vamos a hacer un repaso por sus logros.

De dónde surge Slither.io

El proyecto de Slither.io salió a la luz el 30 de abril de 2016 en su versión web pero también como aplicación para iPhone. Unos cuantos días después la versión para Android aterrizó para dar gusto a los usuarios de esta plataforma, que esperaban ansiosos tras el éxito inicial. Y es que poco se tardó en correr la voz sobre este divertido juego online. Una revisión del clásico Snake que daba un giro de tuerca al proponer partidas multitudinarias con una mecánica más ágil y accesible para todos.

Coronavirus Slither.io

De hecho, tal fue el éxito que el juego se hacía injugable por sus problemas de conexión. El lag marcó los compases iniciales de Slither.io al saturarse sus servidores por la entrada de nuevos jugadores. Todos íbamos a jugar en masa. Recorrer el tablero de juego era misión imposible sin saltar a trompicones por él. Algo que llevó a su desarrollador a portar el juego a cada vez más servidores. Tarea ardua pero que logró superar al cabo de poco tiempo. Teniendo en cuenta que en una misma partida podían juntarse hasta 600 serpientes controladas por usuarios, la cosa se ponía difícil.

La página Slither.io solo necesitó un par de meses para convertirse en una de las 250 webs más visitadas en 2016. El éxito no dejaba de llegar, y los jugadores tampoco. Era el momento de los juegos multijugadores online. Y aunque quisieron llevarse un pellizco de aquella fama, más allá de la publicidad de la web y algo de merchandising (serpientes de juguete que vendían desde sus redes sociales), no parece que la cosa evolucionara más allá.

Algunos medios hablaban de miles dólares al día generados por la escasa publicidad de la web. Pero el desarrollador también comentó en su día que la mayor parte del dinero iba destinado a mantener los servidores activos para que el juego no sufriera lag ni se cayera.

Un juego sin evolución

La mecánica de Slither.io fue clave para su éxito. Tanto jugar con personas reales como que se tratase de partidas multitudinarias era lo que le daba el toque divertido al juego. Su aspecto era bastante carismático, pero dista mucho de lo que cualquier juego con un buen equipo de personas detrás suele ofrecer. Y me refiero al acabado gráfico.

Con el paso del tiempo Slither.io desarrolló nuevas skins o acabados para tu serpiente. Algo entretenido para no aburrirte de siempre lo mismo. Pero no hubo nuevas mecánicas, mejoras visuales notables, funcionalidades, retos, recompensas… Y el juego pagó este desgaste y falta de evolución.

A pesar de que los YouTubers también aprovecharon el tirón y todos buscamos desarrollar nuestra técnica jugando, pronto aparecieron copias de estas mecánicas. Y empezamos a pasar más rato jugando a alternativas como Agar.io, donde sí se implementaron más elementos y mecánicas. Rankings, un sistema de niveles, muchos más skins, diferentes modos de juego… Quizá no llegó a tener la visibilidad de Slither.io, pero consiguió comerle la tostada antes de que aparecieran otros juegos que redistribuyeron este mercado de los juegos web multijugadores online.

Y llegaron los mods

Ante la falta de visión o capacidades de los creadores de Slither.io aparecieron los mods. Herramientas o modificaciones que desarrollaban las capacidades originales del título pero que no eran oficiales. Desde personajes famosos para decorar las serpientes, como Trump o diferentes Pokémon, hasta elementos que nos permitían cerrar una sala para jugar contra nuestros propios amigos.

Y también trucos, cambios de cámara, nuevos movimientos, la posibilidad de jugar offline sin lag… Multitud de avances que llegaron desde fuera del propio Slither.io, y que solo hicieron que se acrecentara la desidia de los jugadores que se aburrían del título. Aun así, fueron grandes añadidos para tratar de mantener a la audiencia ahí. Aunque fuera incluso bloqueando la publicidad que tan desacertadamente se incluyó en el sitio.

Slitherio app

Tras un año de Slither.io la fiebre se había disipado y el género se había constituido con multitud de juegos alternativos. Incluso aquellos que no tenían que ver con serpientes que crecían seguían aprovechando el tirón del apellido “.io” para llamar la atención de los jugadores web. El momento había pasado y Slither.io se había convertido en el recuerdo que es hoy en día. Pero ¿cómo le ha tratado el tiempo cuatro años después?

Reviviendo en clásico moderno

Antes de ponerme a escribir estas letras he querido repasar la experiencia. Y de verdad he creído que me iba a encontrar con un juego que no reconocería cuatro años después de aquella moda. Pero, spoiler alert, la decepción me ha invadido. He descubierto que, tal como pasó en su momento álgido, el juego no ha sabido adaptarse. O no ha querido, que es peor.

Parece haber más skins de las que recordaba, y desde luego no he tenido que ver ningún anuncio antes de empezar con la partida. Pero tampoco he visto cambios de diseño, ni un nuevo mapa, ni nuevas mecánicas en torno a Slither.io. Todo sigue como cuando lo dejé. O peor, porque yo fui de los que se acostumbró a jugar con mods capaces de dar un soplo de aire fresco a un juego demasiado simple.

Slitherio

Todo funciona fluido, pero me atrevería a decir que la mayoría de las serpientes a las que me he enfrentado son bots y no jugadores reales. Las aplicaciones sí han sido actualizadas el pasado mes de diciembre, Y, después de varias partidas rápidas (muero rápido porque he perdido toda la técnica), me doy cuenta de por qué los juegos actuales son como son. Y de la problemática de anclarte en una sola clave para triunfar.

Ojo, donde sí hay novedades en su versión para móviles. Cuentan con juego online y no solo contra Inteligencia Artificial, algo que no recordaba de aquella época (aunque yo siempre jugué más en PC). Pero lo que me ha llamado mucho la atención es encontrarme con una herramienta para crear tu propia serpiente personalizada. O un teclado numérico que supongo que funcionará para desbloquear elementos. Aunque no sé de qué tipo. Pero el hecho es que, en Google Play, hay una actualización de diciembre de 2019. Algo que me ha sorprendido para bien.

Por qué murió Slither.io

Pokémon GO es uno de esos juegos que ha contado con el apoyo masivo de los jugadores gracias a una mecánica novedosa y llamativa. Y, aunque se lo ha tomado con calma (con mucha calma), años después sigue manteniendo un buen número de usuarios gracias a su trabajo constante de crecimiento. Tanto en funciones, como en nuevos contenidos y también con elementos como fiestas y reuniones tanto dentro como fuera del título. La franquicia tenía historia previa y la tiene fuera del juego para móviles, pero ha sabido adaptarse y crear una hoja de ruta de lo más interesante.

Pero el ejemplo definitivo de lo que es ahora un juego multijugador online vivo, en la cresta de la ola y que sabe mantenerse ahí es Fortnite, sin duda alguna. El sistema de temporadas, los retos, las compras, los modos de juego cambiantes, el sinfín de skins y movimientos. Un juego que demuestra que está vivo, a pesar de que la mecánica sea sencilla y la jugabilidad compleja.

Con esta perspectiva Slither.io queda atrás en el pasado. Como un buen recuerdo de todos aquellos ratos que pasé tratando de acabar con todas las serpientes o de mantener mi liderato como número uno en la partida. También de todo lo que descubrí a partir de él, con modificaciones, usuarios de lo más creativos o las partidas con amigos. Pero no me duele haber olvidado la experiencia de juego en sus aplicaciones móviles o el agotamiento de la fórmula. Fue bonito como fue. Pero fue y ya no será jamás.

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