Mi experiencia con el Samsung Galaxy Fold tras una semana de uso

tuexperto RECOMENDADOParecía que el día no iba a llegar, pero al fin he tenido y he doblado un móvil flexible con mis propias manos. ¿Se rompe o no se rompe? ¿Es práctico? ¿Cómo funcionan las dos pantallas? En este artículo intentamos responder a algunas de las preguntas que surgen al coger el Samsung Galaxy Fold, el esperadísimo y también criticadísimo móvil de pantalla flexible de la marca coreana. Pues bien, he pasado toda una semana con él como móvil principal. De cabecera. Y esto es todo lo que te puedo contar en detalle.

Antes de empezar, te dejo un resumen de este concepto de móvil plegable de Samsung. Está formado por dos cuerpos, como un portátil, pero con una sola pantalla flexible interior de 7,3 pulgadas con resolución QXGA+ (2152 x 1536 píxeles). La más grande creada para un móvil, según Samsung. Para no tener que desdoblar el móvil constantemente, Samsung incluye una pantalla más pequeña, de 4,6 pulgadas, y resolución HD+. Es el mismo móvil, pero puedes acceder a todas las aplicaciones en formato tableta desde la pantalla flexible interior, o gestionarlo todo desde la pantalla exterior. De hecho, para poder usar el móvil completo plegado, es decir, para aprovechar sus cámaras, cuenta con un total de tres cámaras traseras, una cámara frontal (junto a la pantalla exterior) y dos cámaras interiores. De esta manera tenemos la misma experiencia que con un móvil normal tanto abierto como cerrado. La diferencia está en la experiencia. En lo que supone contar con toda esta pantalla flexible en el interior. Y ahora sí, te cuento lo que más te interesa.

Ficha técnica Samsung Galaxy Fold

Pantalla Principal: Dynamic AMOLED de 7.3 pulgadas con resolución QXGA y formato 4.2:3
Cubierta: Super AMOLED de 4,6 pulgadas con resolución HD+
Cámara principal Cámara trasera triple:
16 MP Ultra gran angular, f/2.2
12 MP gran angular, enfoque Dual Pixel, apertura variable f/1.5-f/2.4 y OIS
Teleobjetivo 12 MP, f/2.4, OIS, zoom óptico 2x
Cámara para selfies Cubierta: 10 MP con apertura f/2.2
Cámara frontal dual: 10 MP f/2.2 + 8 MP cámara de profundidad RGB f/1.9
Memoria interna 512 GB
Ampliación No
Procesador y memoria RAM Procesador 7 nm con ocho núcleos, 12 GB de RAM
Baterí­a 4.380 mAh, carga rápida y carga inalámbrica
Sistema operativo Android 9 + Samsung ONE UI
Conexiones LTE Cat.20, BT 5.0, GPS, WiFi 802.11ac, USB de tipo C, NFC
SIM Nano SIM
Diseño Metal y cristal
Dimensiones Dolado: 62,8 x 160,9 x 15,7-17,1 milímetros
117,9 x 160,9 x 6,9-7,6 milíetros
Funciones destacadas Lector de huellas en el lateral
Fecha de lanzamiento ya disponible
Precio 2.020 euros

 

No, no es frágil

De hecho, lo primero que he probado nada más tenerlo en las manos es si el sistema de pliegue de su bisagra era de click. Si se notaba robusto. Si se podía forzar. O si es completamente fijo cuando está plegado. Y el resultado sorprende porque cumple con todas las expectativas. Es resistente y no tiene pinta de que se vaya a romper con un uso normal, al menos en el corto plazo. Ya hemos visto por Internet otros medios o canales de tecnología que han puesto a prueba a este móvil con ciclos de apertura y cierre de hasta los 120.000 ejercicios. Pero no es un humano que ha pagado 2.020 euros para tener este móvil, sino una máquina que lo manipula rápida y taxativamente. No queremos afirmar que este móvil sea indestructible o que esos medios y canales se equivoquen, pero las sensaciones en la mano, en mis manos, es que no es un móvil que se vaya a romper al mes de usarlo.

no, no es frágil

El sistema de bisagra es robusto. Cuenta con una estructura interna de dos medios círculos que unen las dos partes del móvil (simétricas, gracias Samsung por no alterar mi TOC). Es decir, que solo se abre en 180 grados. Esta misma estructura hace que las dos partes del móvil se junten en su punto más abierto, así que no hay posibilidad de forzar esta apertura más allá sin hacer fuerza de manera consciente y casi violenta. Eso sí, al estar plegado Samsung no ha podido evitar que haya un pequeño espacio entre las dos mitades del cuerpo. Una especie de brecha de la que he sido consciente durante cinco minutos. A menos que lo mires en detalle, incluso cuando pones el móvil sobre la mesa, apenas notas que haya diferencia de altitud entre el extremo de la bisagra y el extremo contrario del móvil. Es decir, que está bien resuelto. Y apenas sin juego ni movimiento cuando está plegado. Vaya, que me parece robusto tanto abierto como cerrado.

También me he fijado en los detalles de seguridad y protección de la pantalla flexible. No se me olvidan las historias de otros periodistas de tecnología rompiendo este móvil al pensar que la capa de plástico que venía por encima era el típico protector que se incluye de serie en la caja. Ahora no es así. La pantalla interior trae un pequeño marco abultado a su alrededor. No hay ningún extremo ni acabado del que tirar. También me han llamado la atención los pequeños soportes del extremo flexible. Unos pequeños frenos que impiden que la pantalla se doble hacia afuera, en lugar de hacia adentro. Es decir, que la pantalla está hecha para estar fija en su lugar. Y protegida para que nada la estropee. Al menos con un uso normal.

Por cierto, en la caja del Samsung Galaxy Fold he encontrado dos piezas de plástico gomoso a modo de carcasa protectora. Se acoplan a cada mitad del terminal, y tienen franjas adhesivas para evitar que se muevan de su posición. Suficiente para proteger las partes externas del cuerpo. Con un poco de cuidado y de mimo no veo necesidad de más protección, al menos tras mi semana de uso. La pantalla interior está siempre protegida cuando está plegada, y con estas fundas se salva la protuberancia de las cámaras traseras y la pantalla exterior. Además el diseño es atractivo. Bien hecho, Samsung. El Galaxy Fold es robusto y cuenta con vuestra firma en los acabados. Un gran diseño inicial para el primer móvil plegable en llegar a España.

Los mismos elementos, pero en zonas algo diferentes

El diseño es rompedor, desde luego. En el Samsung Galaxy Fold premia su capacidad de doblarse sobre sí mismo. Pero no deja de ser un móvil Android, con sus botones y sus funciones. Y todo esto tiene que alojarse en este nuevo cuerpo plegable. Y lo ha hecho bastante bien en casi todas sus funciones.

botonera

Teniendo en cuenta la idea de un portátil, encontramos los botones y conexiones en la parte inferior. En la mitad que cuenta con las cámaras traseras. Es aquí donde, en el lateral derecho, tenemos los botones de subida y bajada de volumen (todo en uno), y el botón de encendido/apagado o de invocación de Bixby (sí, llega activo de esta manera por defecto).

Pero ojo, que hay otro elemento más en este lateral derecho. Es una pequeña plaquita que actúa como lector de huellas dactilares. Una ubicación relativamente cómoda, bien accesible y útil para ser pulsada directamente con el pulgar derecho o con el índice de la mano izquierda. El único problema que he encontrado es que, al estar plegado y con las fundas de protección puestas, el apartado es poco accesible. Es decir, he tenido que encajar el dedo y probar varias posiciones para identificarme. No es cómodo, pero por suerte el reconocimiento facial en este móvil funciona ágil y sin problema. Así que lo de leer mi huella ha pasado a un segundísimo plano.

En esta parte inferior del móvil (si lo vemos plegado y tumbado) encontramos el sistema de triple cámara, que sobresale bastante del cuerpo (no sí usamos la funda). Y, en la parte inferior, el conector USB tipo C.

Lo que queda en la parte superior, la mitad de la pantalla exterior, es precisamente este panel, la cámara selfie exterior, y dos altavoces en los extremos superior e inferior. El acabado es realmente elegante, y cuenta con la firma de Samsung. Es decir, todo calidad. Sin aristas, piezas que sobresalgan o materiales de poca calidad. Además Samsung afirma haber dado el mismo volumen a materiales de metal y cristal. Es decir, son dos partes simétricas, pero con diferentes elementos en cada una. Aun así no se notan desequilibrados o uno más pesado que otro. Está claro que Samsung le ha puesto especial mimo al diseño del Galaxy Fold, y es algo que se agradece en las sensaciones en la mano.

Pero ojo, que hay un punto negativo. Lógico, pero negativo. Es su peso. Son 276 gramos, que así sumados no distan tanto de lo que supondrían dos móviles de este tamaño juntos. Pero debido a su formato alargado cuando está plegado, lo primero que he pensado cuando lo he sujetado en la mano ha sido: cómo pesa. Día a día, cada vez más consciente de su tecnología y posibilidades me he dado cuenta de que no es un peso exagerado, pero sorprende frente a lo visto en otros móviles Premium, claro. Aunque no es comparable porque ningún otro se puede doblar o cuenta con dos pantallas y dos baterías. Llevarlo en el bolsillo es relativamente cómodo. En este caso me ha preocupado más su perfil alargado que su peso. Pero al plegarse en una forma estrecha el resultado es el de un móvil abultado. Nada que no se pueda transportar en cualquier bolsillo de cualquier pantalón. Pero las primeras impresiones sorprenden por calidad y también por peso. Y es lo malo de las primeras impresiones, que solo puedes tenerlas una vez.

Samsung Galaxy Fold

¿De verdad necesitamos una pantalla de tableta en un móvil?

Vamos a abrir este melón cuanto antes. ¿Son necesarios los móviles plegables? ¿Queremos una pantalla todavía más grande en un móvil? Pues mira, sí. Tras una semana de uso me queda claro que este panel flexible con tecnología Dynamic AMOLED de Samsung es un accesorio dentro de un gran móvil. Un añadido. Algo que puedes usar y que te va a resultar muy cómodo y placentero.

Es un panel de 7,3 pulgadas de tamaño en un formato de 4,2:3. ¿Recuerdas los 4:3 de tu antiguo televisor? Eso sí, la resolución es QXGA+ de 2152 x 1536 píxeles, que puede sorprender como dato, pero que no gusta tanto cuando se calcula su densidad de píxeles: 362 píxeles por pulgada. Esto significa que es un panel de calidad, con una resolución elevada y tecnología AMOLED para mostrar negros puros, colores definidos y brillantes y todo ello doblándose por la mitad. Una pantalla de tableta no panorámica para verlo todo a gran tamaño. Y oye, está muy bien.

pantalla flexible

Sobre todo está bien cuando quieres buscar con detalle en un mapa de Google Maps. O cuando decides dejar de ver tu serie favorita de Netflix en la TV y lo quieres hacer directamente en la cama. No hay que olvidar que soporta HDR10+, así que la calidad de imagen es realmente buena con series y película con este formato. También ayuda para ver los detalles tras tomar una fotografía con el móvil plegado. O para navegar por Internet y leer cómodamente un libro en Google Play Books. Cosas que hacías en una pantalla panorámica de buen tamaño en tu anterior móvil, pero que es más cómodo hacer en este Galaxy Fold. Hasta aquí todo de acuerdo. Y sí, ya sabemos que habrá gente que podrá vivir sin ello. Sobre todo hoy en día con ese precio. Porque sus 2.020 euros se podrían gastar en un móvil, un lector de libros electrónico y una tableta. Y aún así sobraría dinero. Pero esto ya depende de cada uno, de sus finanzas y de sus gustos por ser los primeros de la pandilla en fardar de novedad tecnológica. Desde luego llevarlo todo encima es de lo más conveniente.

Personalmente, solo planteo la duda de si en la relación calidad-precio esto es sostenible. Desde luego la tecnología ayuda, y podríamos tener menos aparatos en casa con móviles plegables. Pero opino que, de momento, es un paso grande a dar para la mayoría de consumidores.

diseño

Pero ¿se nota la doblez?

Sí, es otra duda que me ha atacado tanto desde que conozco el concepto del móvil como desde que lo tengo en las manos. Y es que es fácil ver que el polímero que recubre este móvil es un gran trabajo de ingeniería de Samsung, pero es una primera versión (al menos comercial). Se nota en varios detalles que nunca había visto en otros de sus móviles.

Por ejemplo el brillo del producto en sí. Es decir, los reflejos del plástico del que está hecho la pantalla son más que visibles. Es un panel más glossy que cualquier pantalla no flexible, y esto afecta más o menos a la experiencia. En realidad con el buen brillo del panel AMOLED se salva en las situaciones al aire libre, es imposible no apreciar los detalles si tenemos batería suficiente para tener un buen brillo. Pero es curioso cómo luce cuando se mira desde lejos o con ángulo. Algo que, como decía, los recubrimientos de cristal no suelen ofrecer.

pero se nota la doblez

Otro tema es la marca de la doblez. Existe. Está y se nota al pasar el dedo. Es raro, pero no pierde sensibilidad en ningún momento o lugar. Al menos durante mi semana de uso. Jugar a juegos que implican deslizar el dedo por toda la pantalla ágilmente, o moverme por el navegador de Internet para acceder a cualquier lugar no suponen un problema. Tan solo la sensación de que, al pasar la yema por la hendidura, ésta se deja notar. Y también a la vista. Solo hay que pivotar un poco el móvil para ver reflejos y sombreados cerca de este punto a lo largo de toda la mitad de la pantalla.

Ahora bien, son detalles en los que te fijas en un principio, cuando analizas el producto que tienes entre manos. Aunque la calidad de la imagen se pueda ver afectada en estos lugares según como veas la pantalla, no sucede cuando ves películas o estás en la emoción de una partida. Me refiero a que son detalles que puedes encontrar si los buscas, no en la experiencia en sí. De hecho pasan desapercibidos rápidamente, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de la pantalla y la imagen que produce. Pero te resuelvo la duda: están ahí.

hendidura de pantalla

Dos pantallas, un único móvil

Y aquí la otra gran duda de quienes sabían que, durante esta semana, tenía en mis manos el esperado Samsung Galaxy Fold. ¿Cómo se gestiona un móvil con dos pantallas? ¿Cómo se traslada la información de una a otra para seguir con una búsqueda o una acción? ¿Es multitarea real? Pues te lo cuento ahora.

Tener una pantalla de 7,3 pulgadas da para mucho. Y si ya eras de los que usa la multiventana en su móvil a pantalla partida, este Galaxy Fold da un paso más allá. Y es que permite hasta tres ventanas simultáneas. Eso sí, no todo funciona a la vez. Por ejemplo, puedes mantener una videollamada de WhatsApp activa en la pantalla principal, a toda pantalla, y usar ventanas emergentes con el navegador de Internet y Google Maps. Todo ello interactuando a la vez sin problemas. Es decir, que si eres capaz de gestionar varias acciones a la vez, el Samsung Galaxy Fold responde con dos o hasta tres tareas simultáneas.

dos pantallas, un solo móvil

He querido rizar el rizo y he probado a ejecutar varios juegos simultáneamente. Con Pokémon GO de fondo, Harry Potter Wizards Unite en una ventana, y WhatsApp en otra, me he percatado de que la actividad se pausa en los juegos. Es decir, lo ves todo en pantalla, pero no están activos. Si quieres continuar en un juego debes pulsar sobre su ventana y retomar al instante la actividad, pero sin poder moverte en ambos al mismo tiempo. Algo que sí sucede con aplicaciones de otro tipo como el navegador Google Chrome y Facebook, o cualquier otra herramienta de este tipo.

Otro punto interesante es que el software de Samsung plantea la posibilidad de transformar notificaciones entrantes en nuevas ventanas emergentes. Así no solo tendrás el aviso de un nuevo mensaje de WhatsApp, por ejemplo, sino que podrás pulsar sobre la burbuja que se crea para abrir esta pequeña ventana flotante para responder, sin perder la actividad de fondo que estabas llevando a cabo. Es muy cómodo. Como tener varias ventanas de un PC abiertas. Una multitarea que apenas se ha dejado ver en los móviles actuales no flexibles. Por cierto, el software de este Galaxy Fold permite que podamos configurar la opacidad de cada ventana individualmente, minimizarlas, maximizarlas, cambiarles el tamaño a placer o moverlas a cualquier lugar de la pantalla libremente. Como si fueran ventanas de escritorio de Windows.

multiventana

La idea básica del Samsung Galaxy Fold es que, además, haya continuidad en el uso de las aplicaciones entre la pantalla exterior, la pequeña, y la interior, la grande. Es decir, que he podido buscar una dirección en Google Maps y ver el mapa a mayor tamaño con solo abrir el móvil. Sin pulsar sobre ningún botón. O meterte en una discusión en WhatsApp y querer ver los mensajes que escribes a dos manos desde la pantalla exterior a la interior. Con solo el gesto de abrirlo. Sin pulsar en otros botones. Así, cuando cierras el Galaxy Fold das la acción por acabada. La pantalla exterior vuelve al inicio y todo queda como estaba. Es decir, que la acción interesante es de fuera adentro, y no al revés. Algo bastante lógico ya que, como decía, el uso de esta gran pantalla es accesorio. Es secundaria. Y hacer lo contrario es menos habitual. Al menos durante la semana de uso que he tenido.

Pero ojo, que se puede configurar para que también funcione así. Es decir, para que estés en plena conversación de WhatsApp y, al cerrar el móvil (porque te tienes que poner en marcha o por la razón que sea) sigas la conversación en la pantalla exterior con solo cerrar el móvil. Sin tener que volver a buscar WhatsApp en el escritorio exterior. Para ello tendrás que irte a los ajustes del móvil, entrar en Funciones Avanzadas y especificar qué aplicaciones quieres que tengan continuidad de dentro para afuera. Es decir, de la pantalla grande a la pequeña. Si no, cerrar el móvil será como pulsar el botón de inicio de navegación.

 

¿Pero es todo tan bonito como lo estoy pintando? Pues sí y no. El sistema está muy bien implementado para la mayoría de aplicaciones y acciones del día a día. El navegador Google Chrome, WhatsApp, Facebook y otras herramientas se adaptan a la perfección al tamaño de 7,3 pulgadas de la pantalla inferior. Hay más espacio, todo es un poco más grande y se puede navegar cómodamente sin deformaciones ni cosas raras en el diseño. El problema está con aquellas aplicaciones cuyos formatos no están pensados para este formato.

El gran problema del Galaxy Fold: los formatos

Google Maps, WhatsApp, Facebook e incluso el feed o muro de Instagram se disfrutan a mayor tamaño sin problemas. O con problemas que solo llamarán la atención de diseñadores gráficos y expertos en interfaces de usuario: espacios blancos inutilizados, elementos demasiado grandes para ser armónicos… Pero hay algunas cosas que se le escapan al Samsung Galaxy Fold. Es el caso de mostrar bien las stories y las publicaciones de Instagram, por ejemplo. Puedes navegar por tu feed viendo fotos que se muestran de lado a lado de la pantalla. Pero olvídate de ver toda una foto en formato vertical a la vez, tendrás que hacerlo por partes. Y es que el formato de pantalla y las fotos alargadas no casan para que toda la imagen entre en este tamaño de panel. Y lo mismo ocurre con las Instagram Stories. Tras más de un año esperando a que Instagram permitiera ver las imágenes de los móviles con pantallas extrapanorámicas, ahora viene Samsung con un formato cuadrangular y recorta por arriba y por abajo todos estos contenidos. Te pierdes información que al final te obliga a usar estas aplicaciones en la pantalla pequeña exterior.

También hay algún problema con los juegos que no tenían prevista la aparición del Samsung Galaxy Fold. Por ejemplo, puedes empezar a usar Mario Kart World Tour en la pantalla exterior, disfrutar de una densidad de píxeles de 399 aunque la resolución sea HD+ (1680 x 720 píxeles) y tratar de pasar a la pantalla interior. Lo que hará el Galaxy Fold es mostrarte la imagen entera del juego en medio de la pantalla, con dos anchas franjas negras verticales a los lados. De esta manera se adapta el formato real del juego al tamaño real de la pantalla interior. Pero también puedes ampliarla para aprovechar toda la pantalla y cubrirla con imagen del juego. En este caso los menús quedan bien reorganizados, con un sistema adaptativo o responsive. Pero la calidad de imagen perderá calidad. Verás que a los modelados les falta anti alising o definición, verás dientes de sierra, verás una imagen menos definida y también tendrás una menor perspectiva de la vista del circuito. Algo que puede afectar ligeramente a la experiencia de juego.

También lo he sufrido con títulos como Call of Duty Mobile. En este caso el mayor problema ha sido que algunos elementos de juego como los botones de acción o menús quedaban tapados por la esquina donde se alojan las cámaras internas. Un espacio que estas cámaras comen a la pantalla y que en este tipo de juegos está pensado para alojar botones o acciones. Lo cual dificulta su desempeño. ¿Me ha obligado a dejar de jugar? No. ¿Ha empeorado mi experiencia? Tampoco diría tanto. De hecho es algo que se puede modificar desde los ajustes de pantalla para incluir una franja negra y salvar esta diferencia. No es la mejor solución pero es una buena forma de evitar estos problemas.

Sin duda es un problema que se da por ser el primer modelo de su especie. No va a encontrarse con todo adaptado a sus posibilidades y tecnologías. Más aún cuando todavía faltan por llegar otros modelos similares de otras marcas pero que tendrán pantallas de diferentes formatos. Me queda claro que el software está preparado para adaptarse de la mejor manera posible. Pero es precisamente el software, las aplicaciones y juegos, lo que no está creado para esta pantalla. Aun así no me he encontrado con nada que no pueda usar en la gran pantalla flexible interior. Y el funcionamiento es realmente fluido en esto de transportar la experiencia de la imagen pequeña a la grande con solo abrir el móvil. Samsung ha hecho todo lo que ha podido y no es poco.

6 cámaras en total

Sí, sí. Seis. Ni tres, ni cuatro, ni cinco. Samsung ha pensado que, seguramente, querrás usar su Galaxy Fold cerrado a la hora de tomar fotos. Al menos es lo que yo he sacado en claro después de intentarlo hacer varias veces durante esta semana en su modo desplegado. No solo es ridículo, tanto como llevarte una tableta para hacer fotos a tus viajes. Sino también incómodo. Han pensado y recolocado la ubicación del botón de disparo en la aplicación de cámara cuando abres este Galaxy Fold, pero sujetarlo con dos manos no es práctico en ningún momento. ¿Y qué pasa si lo pliegas? Pues que tapas la doble cámara interior. Por ello han sacado una sexta cámara al lado de la pantalla pequeña del exterior. Y problema resuelto. Todas las posibilidades de selfies y fotografía son las mismas (o casi) con el Galaxy Fold plegado o desplegado.

6 cámaras en total

Empezando por su cápsula trasera, me he encontrado con tres cámaras en el sistema habitual de ultra gran angular + gran angular + teleobjetivo. Algo lógico que cubre cualquier necesidad del usuario en el aspecto fotográfico: desde amplios paisajes o detalles cercanos con deformidad visual, hasta fotos normales, retratos o detalles relativamente lejanos sin pérdida de calidad de imagen. El ultra gran angular cuanta con un sensor de 16 megapíxeles y apertura f/2.2, mientras que el sensor principal se queda en los 12 megapíxeles con autoenfoque Dual Pixel y la tecnología de apertura dinámica f/1,5-2,4. El teleobjetivo también tiene un sensor de 12 megapíxeles y doble estabilizador OIS, siendo capaz de hasta un zoom 2x sin pérdida, o un zoom digital 10x.

Mis resultados durante esta semana me recuerdan mucho, demasiado, a lo que ya probé con los Samsung Galaxy Note 10 y Note 10+. Un sistema que cubre bien cualquier necesidad, y que consigue grandes fotos sin necesidad de una gran iluminación. Pero hay unos cuantos peros, claro. Por ejemplo el cambio de calidad entre las fotos nocturnas de los diferentes objetivos. ¿Y qué pasó con el modo de cámara Instagram? Ha desaparecido de la aplicación. Eso sí, si tienes algo de idea de fotografía, podrás conseguir buenas resultados en diferentes escenarios, incluso con contraluces y contrastes marcados. La verdad es que resuelven muy bien, aunque no sean los mejores resultados móviles del mercado.

Sigue faltando algo de definición y claridad a la hora de hacer los recortes en el modo de enfoque dinámico. Elementos como los bordes de las gafas siguen pasando desapercibidos para estas cámaras. Y es una pena dado el precio y los avances que incluye. Pero son objetivos de lo más versátiles.

cámaras frontales

La diferencia más acuciada, aunque sin que se pueda percibir fácilmente, está en el cambio de las cámaras para selfies. Es decir, entre el sistema dual interior y la cámara para selfies exterior. Las cámaras principales son iguales, con sensores de 10 megapíxeles y apertura f/2.2. Es decir, los mismos resultados. Claro que si te quieres hacer un selfie con efecto bokeh o desenfoque, la cámara interior trae una compañera de 8 megapíxeles RGB centrada en la profundidad, con una apertura f/1.9. Es decir, que consigue mejor aspecto para estos retratos. En mis pruebas a plena luz la diferencia es imperceptible, y desde luego abrir el móvil para hacerte un selfie en público me ha echado para atrás. Así que no hay gran diferencia en los resultados.

La grabación de vídeo es buena, aunque vuelve a no casar con los estándares de los móviles de gama alta-premium que han salido recientemente al mercado. Y es que parece que Samsung se ha relajado en lo bueno y estable, y no innova y mejora su apartado fotográfico y vídeo. Eso sí, podemos grabar contenido en HDR10+. ¿Es algo malo lo que digo de estas cámaras? No, son muy buenos resultados. Pero no son los mejores.

cámara frontal

Fluidez es el tercer apellido del Galaxy Fold

Que tener dos pantallas no te distraiga, el músculo de este móvil está totalmente afinado para el funcionamiento de todo esto y de más. De hecho he pasado de usar el Galaxy Note 10 al Galaxy Fold y, salvo las peculiaridades de la pantalla pequeña y la pantalla plegable, las sensaciones son las mismas. Claro que todo funciona sobre Android con la capa de personalización de Samsung por encima. Así que es la misma experiencia. Y esto es algo que ayuda a usar el Galaxy Fold como tu móvil de cabecera sin chocarte contra nada raro desde el minuto uno. Es toda una ventaja.

fotos con Galaxy Fold

 

El procesador que trae en su interior es de 7 nanómetros con ocho núcleos repartidos en tres grupos para las diferentes funciones que puedas necesitar. Es decir, cuatro para tareas que necesitan mucha gestión de datos pesados, dos más eficientes para procesamientos más livianos y otros dos para tareas que ligeras. Una buena manera de repartirse el trabajo y no saturarse. Claro que contar con nada menos que 12 GB de memoria RAM no es moco de pavo. De hecho seguramente es más memoria de la que necesita, pero es suficiente para que cualquier aplicación y cualquier juego del mercado actual vuele sin ningún tipo de parón. De hecho, como decía antes, he mantenido varios juegos abiertos en multiventana. E incluso estos quedan accesibles en segundo plano durante horas y horas sin que notes que el móvil funcione lento. Ni con el salto entre pantallas. Todo va fluido, como se espera en un móvil de gama alta.

Tampoco pasa desapercibido su almacenamiento. Sus 512 GB pueden parecer poco en comparación al resto de cifras. Pero lo interesante del dato es su formato UFS 3.0. Es decir, con unas tasas de lectura y escritura realmente rápidas que ayudan aún más a darle solvencia a este móvil en cualquier situación o tarea. No le he pillado tirón algún durante toda mi semana de uso. No hay forma. Es ágil lo mires por donde lo mires.

software

Software adaptado

Como he dicho más arriba, el sistema de doble pantalla está muy bien pensado e implementado. De hecho, lo está tanto que apenas hay referencias sobre él en los ajustes del terminal. Todo es orgánico, natural. El paso de aplicaciones de una pantalla a otra se hace casi de manera intuitiva. Pero hay ajustes nuevos para organizar esto.

Ya lo he comentado, igual que puedes pasar de la pantalla de fuera adentro de manera intuitiva, puedes activar que seleccionadas aplicaciones hagan lo propio de dentro (la pantalla grande y flexible) afuera. Solo si lo marcas voluntariamente. Además está todo el tratamiento y adaptación de formatos entre ambas pantallas. Algo que solo he notado cuando aparecen franjas negras en la pantalla flexible o cuando veo una imagen ampliada y algo pixelada en esta. Pero hay otro detalle curioso.

software

Este móvil tiene dos escritorios. Y son independientes. Escritorios o pantallas de inicio, como lo quieras llamar. En primer lugar está el de la pantalla exterior, que viene predefinido con un gran reloj y tres iconos para aplicaciones básicas como teléfono, Google Play Store y Cámara, además de la barra de búsqueda de Google. Pero en mi semana de uso, he acabado personalizando un segundo escritorio, a la derecha de este reloj principal, para acoger varias aplicaciones que uso más habitualmente. WhatsApp o Instagram están entre ellas. Y es que esta pantalla exterior más pequeña no ha sido sino la principal durante mi uso de este móvil esta semana.

El segundo escritorio es el de la pantalla flexible. Es un formato muy similar al de las tabletas de Samsung. También cuenta con un escritorio principal, con su fondo de pantalla y los iconos de las apps más usadas, así como una barra con accesos directos a otras herramientas que no pueden faltar. Luego ya, el resto de aplicaciones se encuentran al deslizar el dedo hacia arriba para acceder al cajón, donde encontrar el resto.

uso

Eso sí, en ambos escritorios podemos hacer de todo. Con cualquier aplicación. No hay limitaciones de uso más allá del tamaño y la experiencia. En cualquiera podemos desplegar el menú de notificaciones para acceder a los ajustes. O iniciar una aplicación. O cambiar una opción que dependa del móvil. Activar o desactivar la conectividad Bluetooth. Todo es posible puesto que es el mismo móvil. Pero cambiar el fondo de pantalla y la estructura base de estos dos escritorios pueden liarte durante los primeros compases de uso del Samsung Galaxy Fold. Al menos a mí me han liado hasta que he comprendido cómo funcionaba todo.

Otro detalle de software que me ha sorprendido para bien es el teclado partido. Samsung ha modificado su aplicación de teclado para este dispositivo en su formato desplegado. Así, a la hora de escribir un correo o de contestar a un WhatsApp nos encontramos con un teclado completo dividido en dos mitades. Cada una bien arrimada al extremo de la pantalla en el que se sitúa. Si eres usuario habitual de teclado y tienes nociones básicas de mecanografía verás que la diferencia de uso con un teclado normal no es mucha. Yo solo me he sorprendido mirando más al teclado que a la pantalla en alguna ocasión. Pero tras instalar Gboard para recuperar mis palabras habituales (soy usuario activo de Gboard), me he dado cuenta de que prácticamente compensa este sistema. Al fin y al cabo vas a tener que sujetar y escribir el móvil con las dos manos en este formato, así que más vale que las teclas estén accesibles para tus pulgares. Además, si te cansas de este sistema no necesitas cambiar de teclado. Este mismo cuenta con un botón para volver a “arrejuntar” las teclas en el formato habitual. Con un aspecto que recuerda más al de un teclado para una tableta, pero en el que tendrás más desplazamiento para alcanzar los botones centrales. Ergo, es más cansado y algo más complejo cuando escribes mucho o para escribir rápido. Es todo un detalle que Samsung lo haya incluido de serie.

pantalla flexible

 

La mejor batería para un móvil

Es el apartado que más he disfrutado, de lejos. La pantalla flexible está muy bien, sorprende, y está genialmente integrada gracias al software. Pero tener prácticamente la batería de dos móviles en uno me ha volado la cabeza. De hecho ha modificado por completo mis patrones de carga y uso del móvil. Y no es habitual. Sobre todo porque no hay manera ni móvil que supere las 24 horas de uso en mis manos en cuanto a autonomía. Y sí, la carga rápida es una tecnología que salva la situación frente a la imposibilidad de aumentar las capacidades de la batería. Pero qué delicia ha sido acostarme y olvidarme de conectar el móvil. Ha sido como volver a mi adolescencia.

Fuera de bromas, tener más espacio para más batería se deja notar muy mucho en este móvil. Y sospecho que usar predominantemente la pantalla pequeña en lugar de la grande y flexible es lo que remata esta experiencia. Pero es que me he pasado casi dos días sin tener que cargar el móvil. Y soy un usuario muy intenso. De los que usan aplicaciones con geolocalización, mucho recurso de pantalla y RAM, juegos y demás. Algo que en un móvil normal con gran batería me da justo para sobrevivir al día. Más que suficiente para un usuario medio. Pero teniendo en cuenta que constantemente envío mensajes de WhatsApp y también hago mucho uso de Instagram, varias horas al día, el dato de contar con 10 horas ya de uso en el Galaxy Fold y contar con 15 más de autonomía es, cuanto menos, sorprendente.

Batería

Y hay un punto importante más a discutir sobre esta gran autonomía del Samsung Galaxy Fold. Y es que en este terminal sí tiene sentido la opción de compartir batería. Transformar este móvil flexible en una estación de carga no es solución definitiva para dar batería al móvil de tus amigos, pero sí para olvidarte de llevar cargador de elementos como los auriculares Galaxy Buds de AKG que se incluyen en el paquete del móvil. Sabes que allá donde vayas, y vayas como vayas, la autonomía te acompaña. Y esto es algo que no disfrutaba en un móvil desde hace muchísimo tiempo. Pero si eres un usuario normal, sin ser tan intensivo, lo disfrutarás aun más. En este apartado son todo ventajas.

Como dato curioso hay que decir que la batería de este Galaxy Fold llega repartida en sus dos mitades. Dos elementos de carga que cuentan con sus propios sistemas de trabajo, control de temperatura, capacidad y rendimiento para funcionar como una y de forma segura. Un total de 4380 mAh que en realidad se reparten de manera inteligente y que se aprovechan y se dan mucho de sí si no abusas de la pantalla flexible.

compartir carga

Ahora bien, también me he percatado de que el consumo de la pantalla Inflinity Flex Display, la pantalla flexible, es notorio. Con títulos exigentes como Call of Duty Mobile podrás bajar unos cuantos puntos porcentuales si te quedas muy viciado al juego. Pero si solo echas unas cuantas partidas a lo largo del día podrás respirar tranquilo.

Ojo al sonido

Hay otra virtud más dentro de este Samsung Galaxy Fold que ha llamado poderosamente mi atención. Y es el aspecto del sonido. Algo que viene realmente potenciado con dos altavoces laterales que ayudan a que el sonido no solo sea potente, sino también envolvente y de calidad. Esto, cada vez que he visto un capítulo en Netflix con la pantalla desplegada me ha hecho darme cuenta de que contar con un móvil plegable puede tener más razón de ser de lo que yo pienso. No solo por el sonido, sino por la experiencia completa que puede ofrecer.

ojo al sonido

Sin necesidad de auriculares cuentas con sonido estéreo de entrada, con dos altavoces a cada lateral, potentes y bien definidos. La música se escucha realmente bien. Y, por supuesto, trae tecnología Dolby Atmos para conseguir potencia y sensación envolvente sin ningún tipo de auricular. Lo dicho, durante mis partidas y mis series ha sido el complemento ideal a una imagen con un gran contraste. Además cuenta con mejoras como Dolby Digital y Dolby Digital Plus para reproducir sonido de calidad. Claro que quizá todo esto tenga que ver con la ausencia de un cuerpo estanco que lo proteja del polvo o del agua. Pero volver a disfrutar de un sonido así sin llevar auriculares (servidor tiene las orejas pequeñas y tiquismiquis para según qué auriculares) es todo un acierto. Ya que vas a tener un móvil grande entre las manos, que no le falte de nada.

Conclusiones y sugerencias

El Samsung Galaxy Fold es el teléfono de la temporada para público y, sobre todo, para crítica y fans. Y es que esperábamos una renovación del concepto móvil capaz y potente desde hace ya mucho tiempo. Una versión comercial que demostrase que los avances en pantalla no solo quedarían en prototipos sorprendentes de teléfonos que algún día llevaremos enrollados en el bolsillo o como pulsera. Y Samsung ha sabido hacerlo de manera realmente natural gracias a un diseño robusto y a un software maduro. Pasar de usar una pantalla pequeña en la que llevas a cabo todas las tareas a una grande interior para momentos puntuales de detalle es lógico, conveniente y puede ayudar a eliminar productos que cada vez tienen menos sentido: las tabletas.

Contenido de la caja

El diseño de este Galaxy Fold cumple y se repone de las noticias de roturas prematuras. Es duradero, y de calidad. Con materiales y acabados que no tienen nada que envidiar a otros móviles Premium. En esto Samsung sigue siendo sobresaliente. Pero eso sí, este primer concepto de móvil flexible llega sin ningún tipo de protección frente al agua o al polvo. Y es un requisito que hoy en día ya se encuentra como estándar en prácticamente todas las gamas.

Su pantalla flexible muestra imágenes de calidad, aunque no estamos acostumbrados al acabado glossy y al tacto algo más plástico del acabado. Pero la resolución, cómo muestra los colores y el contraste del panel AMOLED es innegable. Claro que nos enfrentamos también a un ángulo de visión menor, con los detalles del pliegue saliendo a relucir si movemos la pantalla, o con el tacto de la hendidura cuando pasamos por encima. Pero esto es lo que tiene la tecnología de pantalla flexible: que la pantalla se dobla y quedan “arrugas”. Nada que rompa la experiencia de uso habitual o la calidad de los contenidos. Es un producto maduro, aunque una primera versión de este producto maduro.

Todo ello sin perder ni un ápice en solvencia, con potencia suficiente para mover cualquier aplicación y juego del momento en una u otra pantalla. Incluso llevando la multitarea a un nuevo escalón sin despeinarse. Y no solo eso, sino ayudándose del propio concepto de móvil más grande para introducir una buena batería y multiplicar así la autonomía. Y con un apartado fotográfico que cumple como sus hermanos Note 10 con los altos estándares de la industria. Pero ¿todo esto hace que sea el móvil del año? ¿Es un imprescindible?

Lo es para aquellos que quieran volver a sentirse parte de la historia tecnológica como fue el lanzamiento del iPhone o del primer Samsung Galaxy S. Para los fans y los frikis de la tecnología. Y, eso sí, para quienes dispongan de la nada desdeñable cifra de 2.020 euros para gastarse en su hobbie.

Ahora bien, ni siquiera el primer iPhone costó el equivalente a lo que vale este Samsung Galaxy Fold. Y no es nada que no pueda hacer otro dispositivo. Sino el siguiente paso de la convergencia móvil. Entonces ¿merece la pena el avance conseguido? Esto ya depende solo del bolsillo y las prisas por disfrutar ya del siguiente hito tecnológico de cada uno.

Samsung Galaxy Fold pack

Eso sí, tras una semana de uso he hecho mi propia lista de deseos para la próxima versión del Galaxy Fold. Y empezaría con una pantalla exterior algo más grande y que aproveche mejor (más) todo este frontal. De esta manera sería más cómoda de usar para cualquier tarea del día a día, como escribir un mensaje, y seguiría dejando la pantalla flexible como opción para el detalle o el disfrute del ocio.

Puestos a pedir le pediría que adelgace su peso. Por supuesto le sumaría la certificación IP68. Y es que un móvil tan caro no puede no venir protegido hoy en día ante todo lo que le pueda rozar. Esta semana he disfrutado sin miedo de su uso, pero la seguridad mental de saber que ni una gota lo va a estropear no tiene precio.

También le buscaría una nueva ubicación al lector de huellas dactilares. Apenas lo he usado gracias al reconocimiento facial, que es ágil y seguro. Pero no está de más que sea una herramienta útil si está presente en el dispositivo. Quizá en un futuro los avances permitan introducirlo en la pantalla flexible.

Samsung Galaxy Fold caja

Por último, también cambiaría el formato de la pantalla flexible. Después de años acostumbrándonos a pantallas panorámicas, queda probado que volver a los 4:3 no es lo ideal para redes sociales y otros contenidos. Quizá algo más de anchura al terminal plegado no le siente tan bien, pero una pantalla panorámica flexible dará pie a evitar muchos de los problemas de formatos que me he encontrado en esta semana de uso. Ojo, ninguno que haga que la experiencia sea intransitable, pero sí que me plantee si este desembolso por no disfrutar de la excelencia en todos los apartados merece realmente la pena.

Ahora solo espero con ansias qué feedback le llega a Samsung y qué deciden cambiar. Y es que este primer acercamiento comercial a los móviles de pantallas flexibles ha servido para recuperar el factor sorpresa y la ilusión por descubrir nuevos formatos de móviles, tras unos años de monotonía de diseño en la industria. Sin duda, un muy buen trabajo por parte de Samsung.

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