Mi experiencia con el Samsung Galaxy Note 10 tras una semana de uso

¿Tiene sentido que Samsung subdivida su gama Premium con diferentes tamaños de pantalla y otras características? Pues, sinceramente, creía que no, pero me he llevado una grata sorpresa al catar el hermano menor de la familia Galaxy Note 10. Su tamaño de pantalla de 6,3 pulgadas hace que sea un terminal mucho más accesible para mi mano y mi bolsillo (y aquí también hablo de presupuesto), y cambia totalmente los problemas que sufrí en mi experiencia con el Note 10+ de 6,8 pulgadas. Todo ello contando con las opciones de su S Pen o lápiz óptico, una autonomía comedida y tres cámaras para cualquier situación. Pero tras una semana de uso tengo otros puntos que desgranar en este análisis.

 

Índice de contenidos
Ficha técnica Samsung Galaxy Note 10
Más pequeño, infinitamente más cómodo
Una pantalla más condensada y definida
Tres cámaras para cubrirlo todo
¿Y el S Pen?
Agilidad y gran rendimiento
La autonomía planta cara
Reconocimiento facial y huella en pantalla
Conclusiones y precio

 

Ficha técnica Samsung Galaxy Note 10

Pantalla Dynamic AMOLED Infinity-O de 6.3 pulgadas, resolución de 2.280 x 1.080 píxeles, compatible con imágenes HDR10+
Cámara principal Triple sensor:
· Principal de 12 MP con apertura variable f/1.5-f/2.4, OIS
· Ultra gran angular (123º) de 16 MP con apertura f/2.2
· Teleobjetivo de 12 MP con apertura f/2.1, OIS
Cámara para selfies 10 MP con apertura f/2.2, Autoenfoque
Memoria interna 256 GB
Ampliación No
Procesador y memoria RAM Exynos 9825, 8 GB de memoria RAM
Baterí­a 3.500 mAh con carga rápida y carga inalámbrica
Sistema operativo Android 9
Conexiones 4G LTE Cat.20, WiFi 802.11ax, Bluetooth 5.0, ANT+. USB Tipo C, NFC, GPS
SIM NanoSIM
Diseño Marcos metálicos con cristal delante y detrás, colores: Aura White, Aura Black, Aura Glow
Dimensiones 151 x 71.8 x 7.9 mm, 168 gramos
Funciones destacadas S Pen
Lector de huellas en pantalla
Reconocimiento facial
Fecha de lanzamiento 7 de agosto para reservar y 23 de agosto al mercado
Precio 960 euros

 

Más pequeño, infinitamente más cómodo

Cuanto más grande, mejor ¿no? Ese era nuestro pensamiento, el de los periodistas, usuarios y fabricantes, hasta hace unos años. Poco a poco crear diferentes tamaños de pantalla en una misma gama parece cobrar más sentido. Las pantallas grandes enamoran, pero las que te permiten controlarlo todo sin temer que el móvil caiga de tus manos o sin pulsaciones involuntarias conquistan desde el primer minuto. A mí por lo menos.

En este Samsung Galaxy Note 10 me he olvidado de los problemas de la pantalla curva del Note 10+. Se acabó el incorporarse en el sofá o en la cama para poder manejar el móvil sin pulsar con los molletes de la mano en las edges o curvaturas. Es decir, que he podido ver Instagram Stories tumbado boca arriba sin problemas. O he jugado a Mario Kart World Tour, en modo derrape, sin descontrolar mi personaje por pulsar con el pulgar, la palma e incluso la otra mano en las curvas con más tensión. Y esto no es solo un alivio, es una garantía de un móvil que responde como quiero cuando quiero, sin tener que amoldar mis hábitos a él.

Las sensaciones nada más cogerlo en la mano, al sacarlo de la caja, son realmente buenas. La calidad a la que Samsung me tiene acostumbrado, pero con un tamaño óptimo. Sus medidas de 151 x 71.8 x 7.9 mm resultan ergonómicas, y sus 168 gramos de peso le dan un toque de sensación de calidad, robustez y producto de valor. Todo lo que vi en el Note 10+, pero en formato cómodo de verdad.

ergonómico

Eso sí, el acabado iridiscente de cristal sigue haciendo de las suyas. Es muy carismático y sé que cada mirada desviada por su dorso se reconoce como el Galaxy Note 10. Pero no deja de ser un imán de huellas y suciedad. Es imposible mantenerlo limpio más allá de los 10 primeros minutos de uso inicial. Grasa de las manos, pelos, polvo… Todo esto empaña el brillo y vistosidad del acabado. Así que lo más recomendable es usar una funda transparente, aunque haga que pierda su ergonomía.

Una pantalla más condensada y definida

Lo mismo pasa con la pantalla Dynamic AMOLED Infinity-O. Es la tecnología más avanzada de Samsung, y ya disfruté de su colorido y brillo en el Note 10+. Pero mis sensaciones son mejores en este Note 10 normal. Y todo tiene que ver con su tamaño de 6,3 pulgadas, que no afecta solo a su uso, sino también a su visión.

La resolución máxima es de 2280 x 1080 píxeles, pero al estar centrada en un panel de este tamaño se logra una densidad de 420 píxeles por pulgadas. Es decir, que al ojo la sensación de definición y detalle es elevada. Algo que no sucedía con el Note 10+ si no elevábamos la resolución hasta el 4K para aprovechar la máxima densidad.

Pantalla

Aparte de esto, el Samsung Galaxy Note 10 puede presumir de resultados. Aunque su resolución no sube del FullHD, las imágenes son nítidas y llenas de color. No hay problema con el brillo. La tecnología Dynamic AMOLED cubre sin problema un buen ángulo de visión y el brillo en exteriores. Además es compatible con HDR10+, así que los contenidos de Netflix y HBO que cuentan con esta tecnología lucen especialmente bien con imágenes de gran contraste. Todo se ve definido, bien coloreado y con brillo.

¿Podrían haber optado por una pantalla de 90Hz de refresco? Hubiera sido jugar un paso por delante. Pero parece que Samsung ha decidido guardarse este as para próximos terminales. De momento nada que objetar a la pantalla del Galaxy Note 10.

Por cierto, llega con curvas edge, como su hermano mayor. Y bien acompañado de software para sacarle partido. Podemos lanzar aplicaciones dobles (aprovechando la pantalla partida), o instalar complementos para lanzarlos con un deslizamiento desde el lateral derecho: calculadora rápida, contactos rápidos, notas rápidas, información importante… Lo bueno es que, con un tamaño más reducido en su cuerpo, estos laterales no se pulsan accidentalmente.

curvas edges

Tres cámaras para cubrirlo todo

En este aspecto no me he encontrado con muchas novedades respecto al Samsung Galaxy Note 10+. Pero si llegas de nuevas te diré que sus tres objetivos traseros te plantean la solución para escenas amplias con un ultra gran angular, escenas cotidianas y retratos con el gran angular, y algo de zoom sin demasiada pérdida si usas su teleobjetivo. Cámaras que resuelven bastante bien diferentes situaciones, pero que no son las mejores del mercado.

Lo he notado al comparar varias fotos desde el mismo punto con los diferentes objetivos. El que más pierde es el ultra gran angular, con 16 megapíxeles y su apertura 2.2, pierde definición y cambia los colores de la escena. Siempre y cuando lo comparemos con la cámara principal, que tiene apertura variable f/1,5-2,4. Pero esto no me ha frenado a la hora de aprovechar este objetivo para capturar toda la fachada de la catedral de Burgos desde sus propios pies, sin tener que alejarme demasiados metros de esta, por ejemplo. La foto no es tan definida, pero es correcta, sobre todo si hay buena iluminación.

Tres cámaras para verlo todo

El teleobjetivo también ayuda a conseguir ese aumento 2X de manera óptico, sin pérdida de calidad. Se queda lejos de lo que consiguen otras compañías como Huawei, pero resuelve esta situación.

Lo que sí he notado es la ausencia de la cámara ToF de profundidad. Con ella se puede escanear el entorno y conseguir retratos más exactos a la hora de recortar la silueta del sujeto. ¿Cambia esto mi perspectiva sobre estas cámaras y las posibilidades de retrato? La verdad es que no. Quizá el desenfoque sea menos exacto en situaciones en las que la luz no ayuda. Pero se pueden conseguir buenos retratos con algo de técnica. Además, jugando con el modo de enfoque dinámico (modo retrato), también he logrado crear ese efecto bokeh o desenfocado con elementos arquitectónicos, sin necesidad de rostros. Y lo más importante, sin la presencia de la cámara ToF. No es que sea imprescindible si buscas los mejores resultados, pero visto lo visto puedes disfrutar de estas cámaras sin ella.

El único punto negativo está en la resolución de algunas situaciones de iluminación complicada. Como decía antes, los objetivos que no son el principal pierden calidad en escenas oscuras, mostrando bastante más ruido y distorsión de colores. Y tampoco se libran en los contraluces. Aquí aparecen reflejos y destellos, y aunque se trata de compensar el claroscuro, se pierde definición y nitidez en los detalles. Así que la sensación, cuando haces zoom en una de estas fotos, es de pérdida de calidad. Una lástima en un móvil que tiene un precio de 1.000 euros y que representa la máxima calidad en todos los aspectos del fabricante.

La cámara para selfies, con 10 megapíxeles de resolución y apertura f/2,2, también consigue buenos resultados incluso con poca iluminación. Eso sí, si quieres autofotos buen definidas, donde disfrutar de la textura del cabello y la ropa, es mejor que te ilumines. No me ha gustado tanto la sensación de tener un objetivo ultra gran angular de frente, que me hace estirar el brazo para conseguir una mejor perspectiva del rostro, pero resuelve los selfies en grupo cómodamente. Además hay una buena cantidad de efectos de desenfoque para el enfoque dinámico o modo retrato. Pero olvídate de que respete tus gafas y detalles que sobresalgan del rostro. Eso, junto al contraluz, siguen siendo asignaturas pendientes para Samsung.

Respecto al vídeo cabe destacar la estabilización de imagen. He probado a andar por un camino pedregoso moviendo la cámara de manera más o menos natural. El estabilizador de serie de las cámaras cumple bien, y el súper estabilizador es realmente sorprendente. La única pega es que limita la calidad de grabación al FullHD. Así que o usas un estabilizador en 4K o te conformas con las sensaciones de travelling o steadycam en FullHD.

Por cierto, he probado el zoom de micrófono. Esa característica exclusiva que permite aumentar la ganancia del micrófono mientras grabas vídeo y haces zoom sobre un punto determinado de la escena. Es complicado captar diferentes sonidos concretos. De hecho me llevo la sensación de que este zoom solo hace eso: zoom en la ganancia para que se escuche más potente el sonido, sea a lo que sea que apuntamos. La experiencia es curiosa, el resultado es relativamente útil. No creo que lo utilizase en un vídeo con estabilizador y pretensiones profesionales, pero es curioso para fardar de móvil.

¿Y el S Pen?

Lo dije con la review del Samsung Galaxy Note 10+. Y mi experiencia con el Galaxy Note 10 me lo ha dejado del todo claro: la presencia del S Pen es cada vez más anecdótica. Sí, generación a generación este aparato gana en posibilidades, funciones y detalle. Pero cada vez lo uso menos en mis reviews. Incluso a pesar de tener herramientas como Instagram Stories en las que dibujar a mano alzada.

¿y el S Pen?

Las sensaciones del S Pen en la pantalla del Note 10 son brutales. Si nunca has usado un lápiz óptico su fluidez, capacidad y detalle sorprenden. Realista y muy sensible. Todo lo que pueda necesitar un diseñador o dibujante. Pero cuando reducimos la pantalla del terminal tiene menos sentido para este ámbito. Aun así Samsung quiere enfocarlo al aspecto de la productividad. Marcar detalles en documentos y presentaciones, elegir entre una buena cantidad de pinceles o aprovechar los botones para cambiar rápidamente entre lápiz y goma está ahí. Pero no lo he aprovechado en esta semana de uso.

Es útil, sin embargo, para tomar notas rápidas como números de teléfono o tareas con la pantalla del móvil apagada. Pero esto ya estaba presente. Personalmente disfruto más de la tecnología que reconoce nuestra caligrafía y lo transcribe a texto que podemos copiar y pegar. Pero el resultado no siempre es fiel. Y es una función ante la que no me he sentido atraída en mi día a día.

Claro que esto son conclusiones muy personales. Prefiero mover el dedo por la pantalla a usar el S Pen como varita mágica que puede detectar o no correctamente mis movimientos. ¿La uso para disparar a distancia? Sí. ¿Obtengo los mismos resultados con el temporizador o los gestos? También.

funciones avanzadas

Y ahí está mi siguiente pensamiento: ¿No hubiera sido mejor ampliar la batería del terminal y hacer el S Pen un complemento opcional y aparte fuera del cuerpo del Note 10? Para muchos esto haría perder el sentido a la familia Note. Para mí haría que el terminal ganase puntos en autonomía. Pero, de nuevo, el uso que le damos cada uno al móvil es muy relativo.

Agilidad y gran rendimiento

La dicotomía de si es una buena idea dividir la gama Premium en varios móviles se vuelve a abrir en este punto. He probado el Samsung Galaxy Note 10+ y he comprobado cómo funciona el móvil más ágil de Samsung hasta la fecha. Es rápido, responde de manera ágil, es confiable y puede correrlo absolutamente todo. Algo que se debe, en parte, a sus 12 GB de memoria RAM. Un dato que hace un par de años nos marearía. ¿Se nota entonces que este Samsung Galaxy Note 10 se queda en los 8 GB de memoria RAM? ¿Es menos ágil?

Pues no, la verdad. Navegar por las aplicaciones de este móvil es realmente rápido y cómodo. La interfaz de Samsung sobre Android 9 no ralentiza absolutamente nada. De hecho mantiene juegos potentes como Mario Kart World Tour o Call Of Duty Mobile en segundo plano durante horas sin que esto merme el rendimiento. Más de una vez me he sorprendido al volver a abrir el juego y descubrirlo corriendo en segundo plano horas después de haber jugado.

rendimiento

El procesador Exynos 9825 hace muy bien su trabajo, y con 8 GB de RAM de compañía todo va como debe. Juegos exigentes como el mencionado Call Of Duty Mobile rinden a la perfección, sin tirones ni ralentizaciones. Y lo mismo con cuestiones gráficas como las máscaras y efectos de Instagram Stories, por ejemplo. Nada que haga pensar que unos cuantos GB de RAM de menos vayan a empañar su soltura. Quizá en el largo plazo esto se deje apreciar, pero todo apunta a que usar memorias de 12 GB no deja de ser un movimiento más marketiniano que técnico. Y es te Samsung Galaxy Note 10 es prueba de ello. No necesita nada más.

Bajo todo esto se encuentra Android 9 Pie, con todas las opciones de seguridad y complementos de Google que no hace que haya echado en falta nada durante esta semana de uso. Por encima, la capa de personalización de Samsung no pone la zancadilla al rendimiento. Si llena todo de iconos en la barra de notificaciones, queriendo sacar a la vista todas las funciones. Pero, aparte de esto, he encontrado un diseño al que no cuesta más que unas horas adaptarse. Y con posibilidades como empequeñecer la interfaz para manejarlo todo con una mano, doblar aplicaciones como WhatsApp, usar AlwaysOn Display o introducir elementos en los laterales edge. Claro que Samsung no puede permitir que a este Note 10 le falte algo. No hay que olvidar que se trata de un móvil Premium, aunque sea en su versión de base.

Galaxy Note 10

La autonomía planta cara

Después de las cámaras, la batería (o más bien la autonomía) es una de mis preocupaciones. En mis reviews debo especificar que soy un hard user. O lo que es lo mismo, maltrato mucho a los móviles que me llegan a las manos: uso habitual con WhatsApp e Instagram, además de juegos de forma intensiva. También uso aplicaciones que tiran de GPS y batería. Soy friki redomado, vaya, y mi móvil es una extensión de mi cuerpo que no suelto más que cuando me voy a la cama. Así que, teniendo esto en cuenta, saber que el Samsung Galaxy Note 10 aguanta prácticamente toda la jornada es todo un punto a favor.

autonomía

Quizá por la resolución, o también por el tamaño de la pantalla, y sin desmerecer a Android 9 y la capa de personalización de Samsung, la autonomía se alarga notablemente a lo largo del día. Un uso normal de este teléfono no requiere cargar el móvil a lo largo del día. En mi caso lo he tenido que hacer cuando me he pasado el día fuera, sin conexión WiFi, y usándolo de manera intensiva. Pero ahí entra en juego otra gran baza del Note 10: su carga rápida.

Nunca he necesitado más de 10 o 15 minutos de carga extra cuando me he visto corto con este Galaxy Note 10. Y me refiero a ser previsor si voy a pasar varias horas fuera de casa, no porque me quede a 0 con la batería. Pero es que con este poco tiempo, que es lo que tardo en ducharme o en prepararme antes de salir de casa, me basta para saber que tendré entre un 20 o un 30 por ciento de batería más. Todo esto con el cargador de serie que se incluye en la caja. Así que no se necesitan más miliamperios en su batería de 3.500 mAh. Aunque en mi mente sigue la duda de si el espacio que ocupa el S Pen no sería mejor distribuirlo con más batería y un puerto de auriculares jack. Pero es un pensamiento muy personal para un uso muy mío de este móvil.

Reconocimiento facial y huella en pantalla

No me olvido del apartado de seguridad. Samsung se ha olvidado ya del escaneo de iris del que tanto presumió en sus anteriores familias Galaxy S. Y no se le echa en falta, la verdad. Puede que el reconocimiento facial sea algo menos seguro, pero es ágil y protege prácticamente de la misma forma. No es el reconocimiento facial más rápido que he probado, pero es eficiente, aunque para un móvil de este precio se echa en falta que sea lo mejor de lo mejor.

seguridad

Pero para eso tiene el lector de huellas dactilares en pantalla. Ahora en una posición algo más centrada y elevada que en el Samsung Galaxy S10. Es más cómodo, responde mejor pero no es más grande ni necesariamente más rápido y eficiente. Para mí ha sido la principal vía para acceder al terminal y, salvo algún fallo puntual, me ha convencido. Sin embargo, y de nuevo, no es el sensor más rápido que he probado en pantalla, aunque se defiende bien.

Eso sí, no dejo de tener que pulsar una vez sobre la pantalla para despertar su modo AlwaysOn Display, con el que aparece dibujada la huella allá donde hay que colocar el dedo. Encima del sensor. Y es que, aunque memorizo la zona aproximada por costumbre, no acierto siempre a poner la yema justo encima del sensor. Algo que, con un sensor de más tamaño posiblemente quedaría resuelto. Pero me temo que solo se verá en próximas ediciones de este terminal.

Conclusiones

Llegados a este punto lo primero que debo decir es que el tamaño sí importa. Y en el Samsung Galaxy Note 10 han dado con las medidas perfectas para mi mano. Es ergonómico, no realizo pulsaciones involuntarias y controlo todo cómodamente con una o con las dos manos. Es todo un acierto sin perder las sensaciones de calidad y robustez que ya son firma de Samsung. Definitivamente, al menos para mí, las 6,3 pulgadas de su pantalla perforada son la medida ideal.

conclusiones

Aparte de esto me he topado con el mismo móvil que ya probé con el modelo Note 10+. Le falta la cámara ToF y 4 GB de RAM para ser iguales. Pero me he percatado de que no son un requisito necesario para contar con un móvil ágil o unas cámaras resolutivas. Cumplen a la perfección, y reduciendo en varios cientos de euros el precio. Es decir, es la versión con mejor relación calidad-precio de la familia Note actual.

No le falta el S Pen ni todas las medidas añadidas en este. Y la batería, aun a pesar de ser más ajustada con 3.500 mAh, rinde prácticamente igual: cumple para todo el día si eres un usuario medio. Y si te gusta mucho la pantalla de tu móvil y lo usas por encima de la media, la carga rápida te salvará el día con unos 10 o 15 minutos extra enchufado a la corriente.

Todo esto por menos de 1.000 euros, cuando su hermano mayor alcanza los 1.200. Así que la relación de calidad-precio se acrecienta y ajusta, siendo una opción más válida tanto en tamaño como en precio. Sin duda, mi opción si alguna vez me hacen elegir entre este Samsung Galaxy Note 10 o el Note 10+.

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