IKEA Symfonisk, lo hemos probado

A principios de año IKEA y Sonos nos sorprendieron con el anuncio de dos dispositivos que combinaban la funcionalidad de un mueble y el sonido de un reconocido fabricante de sistemas de audio. La gama Symfonisk se estrenaba con una lámpara con altavoz y con un altavoz que puede hacer las funciones de balda. No eran los primeros altavoces que lanzaba el fabricante sueco, pero sí los primeros en colaboración con Sonos. Así que teníamos muchas ganas de probar los nuevos IKEA Symfonisk y comprobar si su sonido está a la altura.

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He pasado casi tres semanas utilizando estos nuevos altavoces. La lámpara la coloqué en mi zona de trabajo, ya que es donde paso más tiempo. El altavoz balda lo puse en el salón, donde he podido colocarlo sin demasiados problemas debido a su versatilidad. Y debo decir que, especialmente la lámpara, me ha sorprendido. Cuando se presentaron los IKEA Symfonisk mi primera duda fue si realmente tendrían “un sonido Sonos” o IKEA había limitado mucho al conocido fabricante de audio. Pero tras pasar unos días con ellos, os puedo asegurar que suenan realmente bien.

Diseñados para integrarse en la decoración

Lámpara altavoz

hemos probado IKEA Symfonisk lámpara

Tanto la lámpara como el altavoz balda tienen un diseño bastante particular. A mi personalmente me gustan ambos, pero entiendo que cada uno tiene sus gustos.

hemos probado IKEA Symfonisk detalle tela acústica

Como podéis ver en las imágenes, el altavoz de la lámpara es bastante grande. Está recubierto con una tela acústica que puede ser gris o negra, según el modelo que elijamos. Tiene forma cilíndrica, muy similar a la de muchos altavoces actuales (Sonos One, Homepod de Apple, Echo de Amazon, etc). En uno de los laterales tenemos una pequeña rueda para encender y apagar la iluminación.

hemos probado IKEA Symfonisk botones lámpara

Bajo el altavoz tiene una pequeña base, fabricada en plástico, de color blanco en la unidad de prueba. Aquí tendremos colocados tres botones para poder controlar el volumen y el inicio o pausa de la reproducción de música.

Esta pequeña base contacta con el mueble mediante un pie de caucho de silicona. Este material proporciona estabilidad, evita que se resbale y además protege la superficie del mueble.

hemos probado IKEA Symfonisk trasera

En la parte trasera tenemos un conector Ethernet y la salida del cable de alimentación. Este último está revestido en una tela blanca, dando un toque de calidad al acabado final.

hemos probado IKEA Symfonisk cristal

La zona de iluminación la tenemos colocada en la parte superior, con una pantalla de cristal de formas redondeadas. Se une al altavoz mediante una pieza de plástico con cuatro salientes. Son estos los que debemos colocar en su sitio para después girar todo el conjunto hasta escuchar un “clack”.

hemos probado IKEA Symfonisk bombilla

La lámpara IKEA Symfonisk viene sin bombilla. Necesitaremos una bombilla con conector E14 y con una potencia máxima de 7W. Por desgracia, la parte de iluminación no tiene ninguna funcionalidad añadida. Es decir, no es compatible con asistentes, ni con el sistema TRÅDFRI de IKEA. Si queremos hacer que la lámpara sea “inteligente” tendremos que comprar una bombilla que lo sea (sistema TRÅDFRI de IKEA, bombillas TP-Link, Philips HUE, Xiaomi, etc).

Altavoz balda

hemos probado IKEA Symfonisk altavoz balda

El otro modelo de la gama IKEA Symfonisk es el altavoz balda. Es un altavoz diseñado para poder colocarse tanto en horizontal como en vertical. Además es posible fijarlo a la pared mediante unos soportes especiales que no vienen incluidos. Estos permite utilizar el altavoz como estante, ya que aguanta hasta 3 kilos de peso sobre él.

hemos probado IKEA Symfonisk botones balda

Está disponible en blanco con tela gris y en negro. La parte frontal está cubierta por una tela acústica muy similar a la que tiene la lámpara. En la zona inferior encontramos los tres controles manuales, para el volumen y la reproducción.

hemos probado IKEA Symfonisk lateral balda

En cuanto a la carcasa del dispositivo, esta es de plástico. Se ve un plástico de buena calidad, pero no llega al acabado premium de otras marcas. La parte trasera tiene un par de guías para los cables, unas por si colocamos el altavoz en horizontal y otras por si lo ponemos en vertical.

hemos probado IKEA Symfonisk conectores balda

Tenemos los mismos conectores que hemos visto en la lámpara. Es decir, en la parte trasera tendremos la conexión Ethernet y el cable de alimentación.

El altavoz cuenta con pequeños soportes de goma que nos permitirán poner el altavoz sobre un mueble sin miedo a que se marque (ni el altavoz ni el mueble). Me ha llamado la atención que estas pequeñas gomas están tanto en horizontal como en vertical, lo cual demuestra el mimo que ha puesto IKEA en el diseño.

hemos probado IKEA Symfonisk detalle balda

La forma del altavoz no solo nos permitirá colgarlo como una balda. Su profundidad hace que quede perfecto en las estanterías más conocidas de IKEA, como la BILLY o la KALLAX.

Experiencia de uso: como si fuera cualquier otro altavoz Sonos

Se podría pensar que, al ser una colaboración con IKEA, los altavoces Symfonisk tendrían un uso diferente al habitual de los modelos de Sonos. Pero no es así. A efectos de configuración y uso estamos ante un altavoz del conocido fabricante de audio.

Así pues, una vez conectado el altavoz a la red eléctrica, lo primero que tendremos que hacer es descargar y ejecutar la aplicación de Sonos. Una vez abierta, el software detectará rápidamente la presencia de un nuevo altavoz y lo configurará. Es importante decirle dónde hemos colocado el altavoz para que luego podamos identificarlo, ya que no debemos olvidar que estamos ante un sistema multi-room.

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Cuando ya tengamos los altavoces configurados, podremos utilizar la aplicación de Sonos con todas sus opciones. Es una aplicación bastante completa, aunque también muy fácil de usar.

Desde la app de Sonos podemos, por ejemplo, controlar los servicios de música compatibles. Y no son precisamente pocos, ya que tenemos acceso a Deezer, Google Play Music, SoundCloud, Spotify, Amazon Music, Apple Music, TuneIn, Qobuz, TIDAL, Last.fm, YouTube Music y Napster, entre otros.

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Una de las característica más interesantes es la de emparejar dispositivos. Así pues, podemos “unir” dos altavoces que estén en la misma sala para obtener sonido estéreo. Eso sí, deben ser iguales, no podemos enlazar la lámpara con el altavoz balda. También es posible emparejarlos con un sistema de cine en casa de Sonos, utilizando así estos altavoces como canales surround.

Otra opción muy interesante es la de “Grupo“. Podemos hacer que la misma canción suene por todos los altavoces que tengamos en casa, ya sean de Sonos o de IKEA. He comprobado que la sincronización es perfecta, así que podremos movernos por la casa sin perder detalle de la canción que estamos escuchando.

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Desde la aplicación de Sonos también podremos configurar los asistentes de voz. Los altavoces IKEA Symfonisk no integran Alexa y el Asistente de Google, pero sí son compatibles con ellos. Es decir, si tenemos un altavoz Echo o Google Home, podremos decirle que ponga la música en el altavoz de IKEA. También podremos controlar el volumen con instrucciones de voz.

Un último apunte: los altavoces Symfonisk son compatibles con AirPlay 2. Es lógico, ya que Sonos siempre ha sido una marca muy relacionada con Apple. Eso sí, no he podido probarlo porque no tengo ningún dispositivo Apple.

Calidad de sonido: la lámpara supera a la balda

hemos probado IKEA Symfonisk sonido lámpara

Os tengo que decir que la calidad de audio de los altavoces IKEA Symfonisk me ha sorprendido gratamente. Especialmente la que consigue la lámpara, que suena realmente bien. Tiene potencia suficiente para llenar una habitación mediana y reproduce correctamente tanto los graves como los tonos medios.

El altavoz es capaz reproducir las voces con mucho detalle y naturalidad. Lo mismo ocurre con los agudos, que en ningún momento distorsionan o suenan mal. De hecho, diría que el altavoz lámpara suena muy similar (o incluso un poco superior) a un Sonos One, el altavoz más pequeño del fabricante de audio. Algo muy interesante, porque este altavoz de Sonos es bastante más caro.

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Menos sorprendente es el altavoz balda, lo cual no significa que suene mal. Es bastante más pequeño y su diseño rectangular limita la reproducción de los graves. Aún así, debemos tener en cuenta que estamos ante un altavoz que cuesta la mitad que la lámpara.

Aún con sus limitaciones, el IKEA Symfonisk con forma de balda es un altavoz de calidad para una habitación pequeña. Además, como he comentado antes, podemos unir dos y formar un sistema estéreo. También puede ser interesante para ponerlo como altavoz surround en un sistema 5.1, ya que podemos colocarlo en las estanterías del fabricante de muebles de forma muy discreta.

Conclusiones y precios

Cuando me contactaron para mandarme estos altavoces consulté los datos que se habían publicado sobre ellos. Y lo cierto es que al ver el precio me pareció alto, especialmente el de la lámpara. Sin embargo, tras la prueba puedo decir que su relación calidad de sonido-precio es muy buena.

Como comentaba antes, el altavoz lámpara IKEA Symfonisk tiene un sonido prácticamente idéntico al de un Sonos One, incluso mejor. En cuanto al diseño, es algo muy particular, así que es difícil valorarlo. Yo personalmente lo compraría, ya que el diseño de la lámpara me parece acertado.

¿Es perfecto? Ni mucho menos. Creo que, en el caso de la lámpara, y aunque el precio esté ajustado, podrían haber incluido una bombilla TRÅDFRI. También se podría haber mejorado el material utilizado en la base, que es plástico. Pero claro, esto hubiera disparado el coste. La lámpara IKEA Symfonisk ya está a la venta en las tiendas IKEA con un precio de 180 euros.

También me parece interesante el altavoz balda. Aunque no suene igual de bien que la lámpara, tampoco vale lo mismo. Su tamaño y diseño permite colocarlo en múltiples sitios de la casa sin que llame demasiado la atención, así que podremos tener música en cualquier rincón de forma muy discreta. El altavoz balda IKEA Symfonisk ya está a la venta en las tiendas de IKEA con un precio de 100 euros.

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