Sonos One, probamos el altavoz sin cables que tendrá asistente

La gama de altavoces inalámbricos Sonos se sigue expandiendo. Hace poco probamos la excelente Sonos Playbase, y ahora llega un nuevo altavoz compacto. El Sonos One, muy similar al existente Play:1, llega con una novedad exclusiva. Será el primero en contar con los asistentes de Google y Amazon (Alexa). Y decimos “serᔝ porque en otros mercados ya lo es. Pero no están todaví­a disponibles en español dichos asistentes, ni sus aplicaciones en nuestro territorio por ese motivo. Así­ que no podremos disfrutar (ni hemos podido probar) esa parte de sus caracterí­sticas. Por lo demás es un estupendo altavoz WiFi cuyo precio son 230 euros.

Gemelo del Play:1

La base del nuevo Sonos One es claramente el anterior, y todaví­a en catálogo, Play:1. Ambos son los puntos de entrada en la familia Sonos, y curiosamente comparten precio (230 euros). Nos parece curioso porque el nuevo One tiene más prestaciones (el control vocal, cuando funcione). Tal vez sea momento de estar pendiente de una posible oferta en el Play:1, quién sabe. Mide 16 centí­metros de alto y unos 12 de base, aunque sorprende su peso al cogerlo (1,85 kg). Desde luego es denso, y en el color blanco de nuestra unidad, bonito y elegante. Aguanta la humedad (pero no es sumergible).

Como todos los productos Sonos que hemos probado, el One está impecablemente acabado. Es, para que nos entendamos, un producto que no desentonarí­a en el catálogo Apple. La parte superior tiene las aberturas para los micrófonos de control (tiene ¡seis!) y tres controles táctiles. Permiten subir o bajar el volumen, ir a la pista anterior o siguiente, y reproducir o pausar la música. Tras unos minutos en pausa, el Sonos pasa automáticamente al modo de reposo (no hay botón de desconexión).

Los laterales están casi totalmente cubiertos por una rejilla acústica, de tacto y robustez excelentes. La parte baja es sólida y cuenta con un anillo inferior en goma que forma cuatro pies. Sobre ellos, el Sonos One se queda firmemente sujeto al mueble donde lo pongamos. Debajo está la entrada para el cable de alimentación (los Sonos son inalámbricos pero necesitan corriente). Y detrás, discretamente, un botón de emparejamiento y una entrada Ethernet por si preferimos o necesitamos usar esa conexión. Nunca nos hizo falta, ni apreciamos ni un solo corte (por WiFi) en la música durante varias semanas… Es una ventaja obvia sobre el Bluetooth, que no tiene (estarí­a bien como opción).

Dos ví­as

Algunos altavoces de este tamaño o categorí­a usan un altavoz -o más de uno- para todas las frecuencias. Sonos sabe que eso no es lo óptimo para el sonido, y usa dos ví­as incluso en su producto más básico. El Sonos One tiene pues dos altavoces independientes en su interior. Uno es el altavoz de medios-graves (de 3’5 pulgadas de diámetro). Otro está dedicado a los agudos (de 1 pulgada de diámetro). Para conseguir que rindan de forma óptima, están alimentados cada uno directamente por una etapa amplificadora. Un circuito digital previo (DSP) no sólo controla la ecualización que elija el usuario, sino que reparte las frecuencias entre los dos altavoces.

Probamos Sonos One

La alternativa es tener un solo amplificador y que un filtro “pasivo” reparta las frecuencias entre los dos altavoces. Así­ es como funcionan los altavoces domésticos normales, con amplificador aparte. Pero el filtro pasivo, más sencillo, siempre genera una pérdida de potencia. Cuando el amplificador ataca directamente al altavoz, se gana limpieza y dinámica, como en el Sonos One. Hasta aquí­, y salvo el micrófono, todo es como en el Sonos Play:1. Además del micrófono, hay que señalar que si tuviéramos un Play:1 y compramos un One, no podremos unirlos como pareja “estéreo”. Se puede hacer con dos Play:1 (por supuesto) y se podrá con dos One, pero no mezclándolos, salvo que un futuro firmware lo permita.

Puesta en marcha

Desembalar un producto Sonos siempre es un placer. El embalaje es impecable, la fundita de tela que protege al producto en sí­ un lujo… Sientes que has pagado por algo bueno antes de ponerlo en marcha. Y el peso no deja de sorprender, también se añade a esa sensación de calidad. El siguiente paso en ocasiones produce frustración: la conexión y puesta en marcha. Era nuestra segunda experiencia con un Sonos, pero como no recordábamos bien la anterior decidimos dejarnos guiar.

Hay que descargar la aplicación en el móvil (o en el ordenador), y sencillamente dar a “configurar un nuevo sistema Sonos”. A partir de ahí­, la App nos dice todo lo que hay que hacer, y predice lo que pasará. Y acierta. En unos breví­simos minutos tení­amos el Sonos One conectado a nuestra Wifi doméstica. Ya se habí­a actualizado su firmware, y lo tení­amos sonando con lo más sencillo, la radio. Si hubiéramos tenido dos unidades, bastarí­a dar al botón “crear pareja estéreo” para que funcionen unidos de esa forma. Todo siempre fácil, ¡Bravo!

Probamos Sonos One

Un último paso para el que se necesita un móvil iOS (usamos Android en este caso) es el sistema Trueplay. Usando el micrófono del móvil el sistema, con la ayuda del propio altavoz, mide la acústica de la sala para optimizarla. Lo hace emitiendo sonidos y registrando ecos y resonancias. De ahí­ la necesidad de usar uno Apple, bien calibrado o por lo menos con una referencia conocida. Como la aplicación Sonos permite configurar los altavoces por habitaciones, es posible medir más de una. Cada una tendrá su Trueplay, que podremos activar al usar el altavoz en ella. Nosotros usamos el Sonos One como decimos sin Trueplay, y cambiando de habitación a veces pero lógicamente sin cambiar eso.

Primeras notas

Aunque no tengamos la optimización acústica de Trueplay, la aplicación permite controlar el sonido. Tenemos un ecualizador de dos bandas (graves y agudos), y una opción para activar o desactivar la “sonoridad”. Este efecto, que se activa por defecto, permite que el Sonos One produzca un sonido mucho más lleno. Y es inteligente, pues no produce el mismo efecto a todos los volúmenes. Cuando más bajo, más efecto tiene. Cuando subimos el volumen, la diferencia entre activarlo o no se desvanece. Es una especie de “loudness” inteligente que además añade cierta espacialidad. Obviamente, nos gustó y recomendamos dejarlo activado siempre.

Enseguida sorprende cómo y “cuánto” suena el Sonos One. No recordamos ningún altavoz tan compacto que nos haya ofrecido un sonido tan completo. Y, cuando buscamos lí­mites subiendo el volumen, tampoco ninguno que llegara tan lejos. Llegamos a medir con un sonómetro más de 80dB de música antes de apreciar distorsión en una habitación de 12 metros cuadrados. A ese (alto) nivel, en un puesto de trabajo la normativa laboral ya recomienda usar protección para los oí­dos.

El Sonos One estaba menos cómodo en un salón más grande (30 metros) pero desde luego lo “llenaba” de música sin aparente esfuerzo. Habí­a que conversar a gritos para entenderse mientras este pequeño sonaba sin aparente esfuerzo. La sensación no es sólo de cantidad, sino de calidad. El Sonos One suena con limpieza, con un agudo detallado y si acaso ligeramente tí­mido (tira a dulce). Y con un grave que es lo que más sorprende, por lo abajo que llega en frecuencia.

Probamos Sonos One

Servicios de música

Lo bueno de los Sonos no es sólo lo fácil que es ponerlos en marcha o cómo suenan. Lo mejor es lo versátil que es su aplicación de control. Podemos escuchar rápidamente cualquier radio por Internet, con una buena selección propia por estilo y paí­ses. Es fácil conectarse a nuestra biblioteca doméstica compartida, y navegar por ella. Además los reproductores Sonos son compatibles DLNA, con lo cual es posible controlarlos y enviarles música desde otras aplicaciones.

Y sobre todo es sencillo usar el otro medio de escuchar música: los servicios de streaming. Los americanos se han preocupado de que sea sencillo y compatible con la mayor cantidad de servicios de música en lí­nea posibles. La lista es interminable, ya lo vimos cuando probamos la Playbase, con más de cuarenta servicios (algunos ni los conocí­amos). Nuestros favoritos estaban, por supuesto: Tidal, Spotify, Apple Music, Amazon Music y Google Music. La aplicación que más usamos ya que ofrece música con compresión sin pérdidas (FLAC) es Tidal. Los menús de Tidal están perfectamente integrados en la aplicación Sonos, se accede a los favoritos sin problema, y se pueden elegir favoritos que guarde la aplicación. Lo mismo con Spotify, sólo tenemos que registrar nuestro usuario y la conexión funciona a partir de entonces de forma transparente.

Conclusiones

Como buen producto Sonos, el nuevo altavoz One funciona a la primera y sin problemas. Da gusto verlo, tocarlo y escucharlo. La aplicación también es totalmente satisfactoria, tanto con el móvil como con el ordenador como puntos de control. Podemos actuar directamente sobre él, cambiando de canción o subiendo y bajando el volumen en su parte superior táctil. El sonido sorprende por su potencia y detalle, es capaz de llenar de música un área notable. En una habitación aguantó muy bien la comparación con un sistema estéreo que multiplicaba por diez su precio.

El perfil sonoro es muy agradable, con unos graves sorprendentes en extensión. El sonido de sintetizadores en música moderna (da igual Madonna que Ludovico Einaudi) se percibe con una claridad inesperada para su tamaño. Y, si acaso, puede pecar por omisión en agudos pues suena antes dulce que demasiado detallado o analí­tico. Tampoco tiene el ataque dinámico ni el impacto de un altavoz de mayor tamaño. Mejor con música de cámara o jazz que con rock o sinfónica. Pero es mejor de lo que esperábamos, y no hay nada de ese tamaño ni precio que lo iguale. Nos quedamos con ganas de probar su caracterí­stica más destacada, como interfaz inteligente con los asistentes Alexa y de Google. Cuando estos servicios estén disponibles en España Sonos los podrá activar. Entonces se abrirán nuevas y enormes posibilidades de control y uso.

Probamos Sonos One

Sonos One

Tipo Altavoz activo inalámbrico (sistema Sonos compatible DLNA)
Archivos admitidos Hasta 16 bit, MP3, WMA, AAC, OGG, FLAC, ALAC. También AIFF y WAV con limitaciones.
Altavoces internos Agudos (1 pulgada) y Medios-graves (3,5 pulgadas)
Amplificación Clase D de dos ví­as (activa)
Control inteligente Alexa y Google Assistant (solamente EE.UU. por ahora)
Controles directos Volumen, Pista adelante/atrás, reproducción/pausa, micrófono silenciado (táctiles)
Dimensiones 161,5 x 119,7 x 119,7 milí­metros (1.850 gramos)
Fecha de lanzamiento Disponible desde el 24 de octubre
Precio 230 euros
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