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Tienen lo que podrí­a llamarse una tabla con seis mandamientos. Los que rigen en los establecimientos de Montijo, un pueblo situado en la provincia de Badajoz que se ha rebelado contra la SGAE para no firmar ni un contrato más con la entidad gestora de derechos. Bares, peluquerí­as, discotecas, hoteles, zapaterí­as… se han negado tajantemente a sucumbir ante la dictadura de los inspectores de la SGAE, los mismos que acuden a cualquier establecimiento público que se precie para reclamar la firma en un contrato y la correspondiente cuota mensual por dejar puesta la radio o ver el telediario. Y la revuelta no ha hecho más que empezar…

La asociación de comerciantes de Montijo ha difundido seis mandamientos de aúpa, a seguir por todos los que dispongan de un establecimiento abierto al público. Véase peluquerí­as, tiendas, hoteles, restaurantes, cafeterí­as… Seguramente por aquello de que la unión hace la fuerza.

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1) Jamás firmes un contrato con ellos (por mucho que te presionen, no estás obligado).

2) Enví­a carta burofax a la SGAE renunciando a la reproducción del repertorio SGAE y solicitando copia de la lista de socios de la entidad.

3) Coloca en la puerta de tu local carteles visibles donde quede claro que renuncias a la reproducción del repertorio de la SGAE. Si tienes televisor, anuncia bajo el mismo que solo lo utilizas para visualizar noticiarios, fútbol y toros.

4) Si recibes la visita de un inspector de la SGAE, expúlsalo de tu local. Tienes derecho de admisión y ellos no representan ninguna autoridad. Si no quiere marcharse, avisa a la policí­a.

5) Utiliza música libre para ambientar tu local. En Internet podrás encontrar más de 150 millones de tí­tulos.

6) Si después de seguir todos estos consejos la SGAE se empeña en querer cobrarte, no te preocupes, defenderemos tus intereses.

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Según han explicado algunos comerciantes de Montijo, la SGAE se ha negado a facilitarles una lista con todo el repertorio sujeto a derechos, para que ellos puedan tenerlo en cuenta a la hora de poner música en sus locales como ambientación. También se quejan de las grabaciones que realizan in situ los inspectores de la SGAE, algo por lo que ya fueron condenados hace unos años a pagar 60.000 euros, cuando les pillaron grabando en una boda.

Al igual que hizo la Federación Catalana de Peluquerí­as, los de Montijo han colgado una señal de prohibición en la puerta de sus establecimientos, en la que queda claro que los agentes de la SGAE no son bien recibidos. Tan lejos ha llegado su protesta que varios grupos de empresarios de toda España se han puesto en contacto con ellos para recibir asesoramiento. Cierto es que son unos abanderados y que muy probablemente otros colectivos no tardarán en seguir sus recomendaciones.

De momento, algunos empresarios de Montijo ya ha tenido que vérselas con la SGAE en los juzgados. Y es que muchos han llegado a pagar hasta 300 euros a la entidad que preside Eduardo Bautista, sin contar las cuotas que también tienen que abonar a otras gestoras de derechos como Agedi, por citar sólo una de ellas. Mientras tanto, la SGAE sigue recaudando sin lí­mite alguno, comprando palacios y llenando la hucha para pagar la generosa jubilación de Teddy Bautista. Y eso que en el Congreso de los Diputados ya han considerado oportuno modificar la ley del canon, otra ví­a de enriquecimiento de la que también podrí­amos hablar largo y tendido. Y así­, hasta que el sistema aguante.

Ví­a: Interviú / Fotos de: visuellegedanken, Gabriella Cameroti y godt

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