
Los dos últimos meses del año han sido de lo más movidos, y no sólo por el aterrizaje de Amazon con su Kindle más sencillo. Grandes librerías como la Casa del Libro y la FNAC acaban de presentar sus propios e-readers este mes de diciembre. Antes hacía lo mismo uno de los gigantes de la distribución, El Corte Inglés. Incluso la compañía de telefonía móvil Movistar comercializa desde este verano un e-reader que, al igual que el Tagus de la Casa del Libro y el de la FNAC, está fabricado por BQ.
Ha llegado el momento de tomar posiciones, incluso a pesar de que el libro digital todavía está muy verde en nuestro país. De hecho, solamente el 5,3 por ciento de los españoles lee libros digitales. De ellos, tan sólo el 1 por ciento practica la lectura de libros electrónicos empleando un e-reader; el resto prefiere dispositivos no dedicados, como puede ser un ordenador, una tableta o un teléfono móvil, según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en 2010, que elabora la Federación de Gremios de Editores de España.

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Actualmente, hay 400.000 e-readers en España, una cantidad que no incluye los que están a punto de traer los Reyes Magos. Según previsiones de GFK, durante 2011 se habrán vendido 280.000 reproductores de libros electrónicos en nuestro país. De todos modos, en España, todavía se venden muchos más e-readers que libros digitales. Eso no parece desanimar a algunas editoriales.
Los grandes grupos editoriales por fin se han atrevido con las publicaciones en formato digital. La razón es que el nivel de difusión de tabletas y e-readers comienza a ser atractivo. Planeta ha presentado dos sellos específicos, uno dedicado al género de ciencia ficción, fantasía y terror (Scyla eBooks), y otro de novela romántica (Zafiro eBooks). Por su parte, Santilla ofrece Koomic, una plataforma especializada en cómics digitales, y Random House Mondadori mantiene la colección Endebate.




