Objetivo diario

El Samsung Galaxy Note 20 Ultra no ha llegado solo al mercado. Lo han acompañado una serie de periféricos que, visto lo visto, ya no pueden faltar respecto a tu móvil de cabecera: por un lado están los curiosísimos auriculares Galaxy Buds Live, y por otro el nuevo reloj Samsung Galaxy Watch3. Pues bien, he podido probarlo durante toda una semana de forma continua. Y, aunque no soy muy deportivo, he podido comprobar las mediciones de los ejercicios en paseo y carrera de este reloj. Una experiencia en primera persona que te detallo en este artículo.

Robusto pero cómodo

Samsung ha vuelto a apostar por los usuarios todoterreno o quienes apuesten por el estilo y no solo por el deporte. Quizá por ello han llamado a este Galaxy Watch3 y no Active 3, aunque en el núcleo duro del reloj encontramos muchas semejanzas. Sin embargo, por fuera he vuelto a disfrutar de un marco redondeado que gira y traquetea para cambiar entre las pantallas, menús y opciones del reloj. Una pieza que puede no ser necesaria y que incluso engorda el perfil del reloj, pero que es marca ya de la casa y que siempre se disfruta. De hecho me he dado cuenta de que solo uso la pantalla táctil para pulsar botones pero no para deslizar el dedo. Para ello prefiero el uso este bisel giratorio.

He probado el modelo de 45mm, que presume de la pantalla más grande hasta ahora incluida en un reloj de Samsung: 1,4 pulgadas. Y sí, resulta algo grande para mi muñeca (hasta donde creo tengo un perímetro medio). El cuerpo, el bisel y la caja de acero inoxidable en este modelo lo hacen voluminoso. Vistoso. Y la pantalla no se queda atrás gracias a su brillo y tamaño. Algo que, en lo personal, me haría apostar por el modelo de 41mm a pesar de reducir su pantalla a las 1,2 pulgadas. Al fin y al cabo la visión del panel es más que correcta. Cualquier brillo, incluso en exteriores, no impide ver los detalles. Y la resolución muestra imágenes, animaciones y caracteres perfectamente legibles.

Lo bueno de la elección de este diseño por parte de Samsung es que es robusto y resistente. El bisel sobresale por encima de la pantalla y la protege de cualquier posible golpe. Aunque no deberíamos temer por la pantalla, pues llega con la protección Gorilla Glass DX. En mi experiencia he sido cuidadoso, pero no llevar reloj habitualmente ha hecho que no calcule distancias o sea consciente de su presencia. Es decir, que algún golpe se ha llevado en mi muñeca. ¿El resultado? Tanto el bisel como el cuerpo del reloj siguen como recién salidos de la caja.

Samsung Galaxy Watch3

Por cierto, el Galaxy Watch3 llega en la caja con una correa de cuero. Otro signo más de que Samsung apuesta en esta edición por el diseño y no tanto o únicamente por el deporte. Es elegante y cómoda. Y puede cambiarse por cualquier otra correa de 22 mm como en un reloj normal. No es especialmente llamativa pero casa para cualquier look. Incluso el deportivo.

Rápido y capaz, sobre todo si lo vinculas a un móvil Samsung

Dentro del Samsung Galaxy Watch3 está el procesador Exynos 9110. El mismo que el del reloj anterior Galaxy Active2. Aunque ahora hay 1GB de memoria RAM. Sea como fuere moverme por los diferentes apartados y menús de este reloj es ágil. Y, aunque a veces tarda un segundo en cargar la información detallada dentro de una sección (entre que ves la información del tiempo y entras para ver el resto de datos, por ejemplo), en ningún momento resulta excesivo. Incluso manteniendo la conexión con el móvil y unos auriculares inalámbricos, la experiencia es bastante fluida y rápida. Eso sí, me he percatado en más de una ocasión que hasta que no paso por la pantalla y espero unas décimas de segundo, la información de esta no se actualiza: número de pasos, horas de sueño, contador de retos diarios… Detalles que ayudan a fijarse en el dato y cómo evoluciona. Aunque desconozco si es falta de una multitarea real o un detalle realmente pensado para funcionar de esta manera.

En cuanto a las novedades más potentes hay que hablar de la presencia del medidor de oxígeno en sangre y una mejor lectura de la calidad del sueño. Por supuesto este reloj mide el pulso cardiaco, me ha permitido conocer los pasos y calorías quemadas. Y, por supuesto, también me ha dado la hora y diferentes notificaciones importantes del móvil directamente en la muñeca. ¡Ah! Y me ha hecho sentir como un Power Ranger al coger una llamada y hablar directamente al reloj. Práctico pero en limitadas situaciones (mejor si tienes auriculares en ese momento).

Eso sí, he podido comprobar que la mejor experiencia del Samsung Galaxy Watch3 se vive en un móvil Samsung. Por cuestiones técnicas, y un poco por el morbo de la situación, he probado este reloj un par de días sobre un Huawei P40 Pro. Y el resultado ha sido algo errático. Constantes notificaciones de falta de conexión con el móvil, la necesidad de descargar Samsung Health para contar con todos los detalles de mis horas de sueño y algún que otro fallo de sincronización más han aparecido por ahí. El equipo es completamente funcional, pero hasta que no lo he vinculado con el Galaxy Note 20 Ultra no he visto que puede ser un sistema que funciona fluido y lubricado como un coche de carreras. Así que te recomiendo esta u otra combinación Samsung si eliges vestir en la muñeca el Galaxy Watch3.

FICHA TÉCNICA DEL SAMSUNG WATCH3

Pantalla 45 mm: pixel OLED táctil de 1,4 pulgadas (360 x 360 píxeles)
41 mm: pixel OLED táctil de 1,2 pulgadas (360 x 360 píxeles)
Dimensiones 45 mm 45 x 46,2 x 11,1 mm
41 mm: 41 x 42,5 x 11,3 mm
Peso 45 mm: 53,8 gramos
41 mm: 48,2 gramos
Materiales Acero inoxidable (correa de cuero)
Colores Mystic Black (negro) y Mystic Bronze (cobre)
Memoria interna y procesador 1GB de RAM, 8GB de almacenamiento y procesador Exynos 911 (doble núcleo y 1,15 GHz)
Resistente al agua Sí, sumergible hasta 50 metros
Autonomía Algo más de 48 horas con un uso no intensivo. Menos de 48 horas con medición de entrenamientos intensivos o la pantalla siempre encendida
Conexiones Bluetooth 5, GPS, WiFi, NFC, 4G (opcional), acelerómetro, barómetro, giroscopio, magnetómetro, sensor de luz, lector de ritmo cardíaco, lector de nivel de estrés, spO2
SIM Opcional LTE
Aplicaciones Samsung Health, control de PPT, cronómetro, cuenta atrás, reloj mundial, alarma, buscar mi teléfono, galería, música, Outlook, Samsung Pay, Reminder, Galaxy Store, calendario, tiempo, Bixby, contactos, teléfono, grabadora de voz y mensajes.
Funciones principales Medición automática de ejercicio, medición de diferentes actividades físicas, medición automática de sueño, medición de estrés, medición de oxígeno en sangre, control de pasos y actividad diaria, coger llamadas de teléfono, detección de caída y llamada a emergencias, análisis de estilo de carrera, notificaciones del móvil, contestar mensajes desde el reloj, control del pulso cardíaco, reproducción de música de forma independiente
Sistema y compatibilidad Sistema operativo Tizen. Compatible con Android 5.0 y superior
Fecha de lanzamiento Ya disponible
Precio 45 mm Bluetooth: 470 euros
45 mm 4G: 520 euros
41 mm Bluetooth: 440 euros
41 mm 4G:  490 euros

 

Un reloj útil para los usuarios no tan deportivos

En cuanto a la interfaz y la experiencia, el Samsung Galaxy Watch3 no avanza demasiado respecto a lo visto en otros relojes Tizen de la compañía. La interfaz se basa en diferentes apartados a modo de escritorios entre los que puedes saltar gracias al bisel o deslizando el dedo a izquierda y derecha. Pero también tiene un cajón de aplicaciones para que este proceso de cambio no sea eterno. Así puedes sacar a estas pantallas principales solo aquellas funciones que más usas. En mi caso: notificaciones, retos diarios, cajón de aplicaciones, control del sueño, actividades físicas, calendario, tiempo, medidor de estrés y medidor de oxígeno en sangre. Más que de sobra para esta semana de pruebas.

información del tiempo

En cualquier caso, este reloj no se enfoca tanto a los deportistas como sí lo hacía la gama Active. Se nota en el diseño y se nota en que hay muchas más opciones como la calidad del sueño, el oxígeno en sangre o el estrés. Detalles elaborados que, aunque no siempre funcionan bien o cuyos datos hay que tomar con pinzas (orientativos, nunca desde un punto de vista médico), pueden ayudarte en el día a día aunque no practiques un deporte habitual.

Esta es mi situación, donde más allá de paseos andando o en bici y algún baile, no suelo practicar carrera en exterior o ir al gimnasio. Sin embargo, si buscas en la lista de actividades este Watch3 puede medirlo prácticamente todo. Para ello usa sus sensores de movimiento y el lector de ritmo cardiaco. Suficiente para calcular las calorías quemadas y contabilizar de forma bastante fidedigna repeticiones de abdominales, dominadas, escaladores o incluso estiramientos. El reloj mide automáticamente paseos y carreras, además de bicicleta y natación, pero para cuestiones más concretas tendrás que especificar tú el deporte.

información del sueño

Lo que particularmente he disfrutado han sido sus avisos de actividad. Ahora es un producto más maduro que el último reloj Active que probé, con lo que no solo te penaliza para que te muevas cuando llevas demasiado tiempo sentado. También te felicita por moverte. Además te ofrece alternativas de ejercicio como estiramientos o actividades fáciles para realizar en pocos minutos y continuar, como en mi caso, trabajando en el ordenador. Todo ello aderezado con un sistema de retos diarios muy parecido a los círculos de Apple que te motiva (al menos conmigo lo ha conseguido) a tener una vida algo menos sedentaria.

Aparte de esto Samsung también ha copiado a Apple con lo del aviso de caída y llamada a números de emergencia. Eso sí, esa función llega desactivada por defecto. Tendrás que usar tu móvil para establecer qué números de contacto utilizar en esta situación. Aunque, eso sí, el reloj te avisa de que esta función se puede disparar automáticamente realizando actividades físicas intensas.

entrenamientos

Y qué pasa con la batería

Es uno de los puntos críticos en los relojes inteligentes. Y aunque este Samsung Watch3 hace muchas cosas, no he conseguido exprimirlo más allá de dos días y medio con un uso habitual. Y todo ello con la pantalla del reloj apagada si no la uso, aunque cuenta con Always On Display si queremos activarlo. Su batería de 340 mAh resulta cómoda para olvidarte de cargarlo cada noche. Pero no puedes despistarte más de dos días. Sobre todo si haces ejercicio habitual y fuerzas a sus sensores a activarse para medir estos entrenamientos durante más de media hora.

Ahora bien, cuenta con carga rápida para que tampoco te olvides de él en la mesita durante otro par de días. En apenas un par de horas tendrás la carga al máximo para aguantar dos jornadas más. Eso sí, a pesar de haber sido lanzado junto al Note 20 Ultra, el cargador del Galaxy Watch3 no es compatible con el adaptador de corriente del móvil. Y no llega con uno propio en la caja. El del móvil es USB tipo C y el del reloj es tipo A. Así que más vale que tengas otro adaptador por casa o lo cargues en aparatos como el ordenador.

batería

Conclusiones tras una semana de uso

Llegados a este punto hay ciertas luces y algunas sombras que comentar. En cuanto a lo positivo Samsung puede volver a sacar pecho al lanzar un reloj que, en el caso de los 45mm resulta grande pero vistoso y más o menos ligero. Todo ello con un acabado elegante, cómodo de manejar y de calidad. Aunque, personalmente, apostaría por el modelo más pequeño si no eres de relojes grandes. También he disfrutado de la interfaz, la rapidez y la comodidad que supone usar este reloj. Sobre todo vinculado con un móvil Samsung. En la aplicación puedes hacer todos los ajustes que quieras si te desespera la pantalla redonda de la muñeca. Incluso descargar nuevas esferas.

También me resulta positivo y satisfactorio el sistema de actividad diaria y los nuevos avisos de movimiento. Gracias a las opciones y alternativas que ofrece al menos uno se siente tentado por probar unos estiramientos y distraerse un par de minutos del ordenador. Junto a ello tengo que decir que la detección de actividad como los paseos me ha sorprendido por su sensibilidad, y ha medido rápidamente si me he movido a pie por cualquier lugar. Lo mismo que los detalles sobre mis ciclos de sueño o la medición de oxígeno. Y aquí llegan los “peros”.

En la parte negativa me he percatado que la medición de pasos suele quedar por debajo del resto de opciones que he tenido en mi mano durante esta semana. Al final del día el reloj de Samsung ha quedado incluso más de 200 pasos por detrás. También he tenido problemas a la hora de medir el oxígeno en sangre. Y es que el proceso ha de ser cuidadoso y completamente estático. Todo ello para obtener un dato que, al fin y al cabo, es solo orientativo. Algo similar ocurre con la valoración del sueño, que puede no ser del todo fiable. Lo es en las horas de sueño y en detectar el momento de acostarme y levantarme. Pero lo de los ciclos resulta algo errático, con lo que la valoración final que se le da al sueño queda cogido por pinzas.

Estos peros no empañan lo que es, en conclusión, un gran reloj inteligente. Es un producto maduro en hardware y software, y se nota en el día a día y en la cantidad de personalizaciones y detalles que puede gestionar. El problema está en que, si lo comparamos con otros relojes actuales como el último modelo de Huawei, o incluso frente algunas pulseras inteligentes como la MiBand 5 de Xiaomi, sus 470 euros de precio parecen apostar más hacia el diseño que hacia la calidad o posibilidades de medición. Una decisión, pues, que deberás tomar como usuario si estás interesado en un reloj inteligente bonito, cómodo, funcional y de calidad. Pero que quizá no sea tu primera opción si lo que más te interesa es tu bolsillo y no tu muñeca.

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