Lenovo Yoga 530, lo hemos probado

El Lenovo Yoga 530 no es un portátil especialmente delgado pero cumple con el estándar de un ultrabook

¿Buscas un portátil versátil, con buen precio y prestaciones a la altura? El Lenovo Yoga 530 es un excelente candidato. Pensado para los usuarios que quieren un ultrabook con pantalla táctil sin gastarse mucho dinero. Su precio de partida, en los 540 euros, su pantalla giratoria hasta 360 grados o la opción de usar un lápiz óptico son algunos de sus puntos fuertes. Además, en su configuración más alta puede reforzar su desempeño con una tarjeta gráfica de NVIDIA y procesadores Intel Core i5. He tenido la oportunidad de trastear con él durante unos días, estas son mis impresiones.

 

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Ficha técnica Lenovo Yoga 530

PantallaPanel táctil de 14 pulgadas con resolución HD ó  Full HD  de 1.920 x 1080 píxeles
ProcesadorIntel Core i7 de 8.ª generación

Intel Core i5 de 8.ª generación

Intel Core i3 de 8.ª generación

Intel Core i3 de 7.ª generación

Memoria RAM4, 8 ó 16 GB
Tarjeta gráficaIntel HD Graphics
AudioAltavoces Harman con Dolby Audio Premium
Memoria interna128, 256 ó 512 GB SSD
Alimentación10 horas de autonomía (alrededor de 4 horas de uso normal)
Sistema operativoWindows 10 Home
ConexionesUSB tipo C, dos USB 3.0, HDMI, lector de tarjetas 4 en 1, toma de audio combinada
InalámbricoWiFi AC hasta 2 x 2
ColoresGris
Dimensiones328 mm x 229 mm x 17.6 mm (1,6 Kg)
Funciones destacadasLector de huellas dactilares opcional
Fecha de lanzamientoDisponible
PrecioDesde 550 euros a 1.050 euros

 

El Yoga 530 cuenta con varias configuraciones distintas de procesadores Intel Core

Rendimiento medio para el día a día

Todo hay que decirlo, el Lenovo Yoga 530 no es un modelo pensado para los usuarios que estén buscando un pepino -hay que tener en cuenta que su configuración más potente no se vende de momento en España-. Está lejos de equipos como el Lenovo Yoga 920 a nivel de potencia. No obstante, mantiene un rendimiento bastante notable y aguanta muy bien el tipo en el día a día. Si usas normalmente aplicaciones de ofimática, navegas por la red o ves vídeo, este equipo cumple con creces. Además, también alcanza un buen rendimiento en aplicaciones más pesadas, aunque no sea su principal objetivo.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que este modelo experimenta importantes diferencias según la configuración con la que te hagas. Entre otras cosas, en el apartado de la pantalla. La configuración más simple opta por un panel con resolución HD, mientras que las configuraciones más potentes dan el salto a la Full HD (este es mi caso). Sin duda, un salto que puede ser importante si lo que buscas es ver vídeo y películas. El panel es de tipo mate, algo que se agradece mucho para minimizar los reflejos, y que no suele ser habitual en equipos de consumo. Puede que se pierda algo de espectacularidad y atractivo, pero a cambio tendrás una experiencia de visión más cómoda. Por cierto, me parece que el nivel de brillo de la pantalla es más que notable.

En la configuración que he probado el procesador escogido es el Intel Core i7-8550U, de cuatro núcleos y una velocidad de 1,8 GHz. Esta velocidad se puede llevar hasta los 4 GHz en los momentos de mayor necesidad. Hay que tener en cuenta que es una configuración que por el momento no está a la venta en España. El modelo más potente es el que incorpora un procesador Intel Core i5-8250U. También de cuatro núcleos y con una velocidad de 16 GHz (se puede llevar hasta los 3,4 GHz con Turbo Boost).

En cuanto a la memoria RAM, puede ser de 4, 8 o 16 GB (actualmente desde la página oficial solo puedes llegar hasta los 8 GB).

pantalla lenovo yoga 530

Vista frontal del Lenovo Yoga 530

Pantalla de 14 pulgadas y peso comedido

Hemos pasado antes por la pantalla, y faltaba por decir que este panel tiene un tamaño de 14 pulgadas. Se trata de un formato medio, que personalmente me parece ideal en un portátil. Sobre todo, cuando le quieres dar un uso habitual para ver películas o series, pero no quieres que resulte engorroso de manejar o llevar a cualquier parte.

Como es habitual en los equipos Yoga, su pantalla es una verdadera contorsionista. Gracias a sus dos bisagras laterales, se puede girar hasta 360 grados y colocar en todo tipo de posiciones. Esta versatilidad resulta atractiva y multiplica las opciones disponibles. Claro que me sigue resultando difícil ver la utilidad de un tablet de 14 pulgadas (con su peso y tamaño resulta poco manejable). Si le veo más salida a otras posiciones intermedias como por ejemplo el modo tienda o la pantalla a la inversa para navegar con el dedo. Las bisagras son firmes y puede mantener el tipo en cualquier postura.

Galería del Lenovo Yoga 530

 

Este panel está rodeado por unos marcos laterales y superior bastante finos, aunque no se puede decir que sean propios de una pantalla infinita. El marco inferior es algo más grueso, y da la impresión de que se podía haber aprovechado mejor el espacio.

Hay que decir que el Lenovo Yoga 530 no es un ultrabook especialmente ligero, aunque se mantiene en una cifra de 1,6 kilos bastante manejable. Sus dimensiones completas son de 328 mm x 229 mm x 17.6 mm. Es decir, es algo más grueso de lo que nos tiene acostumbrado Lenovo en modelos como el Yoga 920 que se sitúa en los 14 milímetros. ¿Se nota mucho esta diferencia? Lo cierto es que a nivel visual sí, pero en el uso del día a día no se nota.

Volviendo a la pantalla, la compañía ha querido dar más versatilidad a las opciones de este panel a través de un accesorio. Hablamos del lápiz óptico, un complemento muy específico pensado para los diseñadores o usuarios que quieran realizar bocetos y escritura manual en el ordenador. El reconocimiento del lápiz nos ha parecido bastante fino.

Vista de la parte izquierda del teclado del portátil

El teclado, esa cuenta pendiente

Tengo que reconocerlo. Los teclados de los portátiles Lenovo no me terminan de convencer. No es que la experiencia de tecleo sea mala, pero por lo menos en el Lenovo Yoga 530 se echa en falta un poco más de altura. Pero sobre todo, el problema está en la decisión que se ha tomado respecto a la tecla intro. Esta es bastante alargada pero estrecha y está pegada a la tecla de cedilla. El problema es que hasta que te acostumbras es habitual pulsar por error la otra tecla y tener que volver atrás.

Como es habitual en este punto, es cuestión de gustos y costumbre. Lo que sí me ha gustado es que el teclado esté retroiluminado. Eso ayuda a que podamos trabajar con el teclado en entornos con poca luz, como por ejemplo a la hora de viajar en el asiento de un coche o en el tren. O en una habitación oscura.

La tecla intro del teclado es bastante estrecha y alargada, y está demasiado pegada con la cedilla

Memoria interna realmente rápida

Uno de los aspectos que más nos ha sorprendido es el de la memoria interna. Sin ser un equipo top dentro del catálogo de Lenovo, la compañía ha querido reforzar un punto clave en el rendimiento general del equipo. Su memoria interna es de tipo SSD PCIe, con tres capacidades distintas según la configuración elegida. La más básica cuenta con 128 GB de espacio. Puede resultar algo limitada si queremos trabajar con varias aplicaciones o almacenar archivos multimedia. Las otras dos configuraciones son de 256 GB y 512 GB.

Las pruebas que he realizado no dejan lugar a dudas. Esta memoria es capaz de realizar lectura secuencial de hasta 2600 MB/s. Eso sí, su velocidad de escritura cae bastante hacia cifras más modestas de 623 MB/s.

Resultados de la prueba de potencia de la memoria interna del Lenovo Yoga 530

Conexiones completas

Uno de los apartados que más se sacrifican a la hora de sacar adelante un ultrabook es el de las conexiones físicas. Por suerte, no es el caso del Lenovo Yoga 530. Este portátil no es de los más finos del mercado, pero eso le permite incluir un buen número de conexiones. Empezando por sus dos puertos USB de tipo 3.0. También incluye un puerto USB de tipo C. Se trata del conector que se está convirtiendo en el estándar dentro de los móviles, y cada vez más en portátiles. Entre sus ventajas principales está su formato reversible o la mayor velocidad de transferencia de datos (dobla la del USB 3.0 de tamaño completo).

También incorpora un puerto HDMI para poder ver los contenidos en un monitor o una tele. El único conector que echamos en falta aquí es un puerto Ethernet, que nos permitiría conectarnos a Internet a través de cable. En su lugar, es compatible con el protocolo WiFi AC. Con este protocolo se puede navegar con una mayor estabilidad y rapidez. Claro que para ello tenemos que contar con un router que también sea compatible.

Las conexiones se completan con Bluetooth para conectar dispositivos sin cables y un lector de tarjetas 4 en 1.

Lenovo Yoga 530

Detalle de una de las bisagras del Lenovo Yoga 530

Precio y opiniones

El Lenovo Yoga 530 es un portátil que cubre un amplio abanico de opciones. Su configuración más básica está pensada para los usuarios que buscan un portátil fiable y versátil, gracias a su pantalla táctil capaz de girar hasta 360 grados. Eso sí, con resolución HD y un conjunto técnico limitado. Esta configuración parte de los 550 euros, un precio muy competitivo para un modelo de este tipo que lo acerca a muchos bolsillos.

No obstante, al ir subiendo de precio este modelo es capaz de convertirse en una máquina de primer nivel, con pantalla Full HD, memoria muy rápida de 512 GB y procesadores Intel Core de última generación. Eso sí, no llega en ningún caso al nivel de los equipos top de Lenovo. La configuración más potente que se vende en España se coloca en los 1.050 euros.

En definitiva, estamos ante un modelo que resume muy bien algunas de las virtudes que han convertido a Lenovo en el primer fabricante de ordenadores (peleando por la corona con HP). Se trata de un modelo bien fabricado, robusto pero sin llegar a ser pesado, que sigue la tradición de los Yoga de ofrecer una pantalla táctil giratoria. No soy muy partidario de posiciones como la de tablet en un modelo tan grande de 14 pulgadas, pero sí se que se agradece esta flexibilidad para colocar el equipo en cualquier postura.

Quizás lo que menos me ha gustado del equipo es su teclado, con las teclas algo bajas y esa decisión de -casi- fundir la tecla de intro con la cedilla. Pero por lo demás, un portátil que merece la pena tener en cuenta si estás buscando un modelo de buenas prestaciones que no se escape de los 1.000 euros (o incluso de un portátil económico por 500 euros).

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