James Dyson Award 2018, comienza el concurso que premia los mejores inventos

Atención, inventores: el 27 de marzo se abrió el plazo de inscripciones para el James Dyson Awards, un concurso a nivel internacional que premia los mejores inventos creados por estudiantes y recién licenciados en ingeniería y diseño. El único requisito para que el invento pueda optar al premio es simple: ha de ser creado para resolver un problema determinado.

El ganador, además de ser reconocido por la comunidad internacional, recibirá un premio en metálico de 35 mil euros para así poder desarrollar su idea de forma efectiva. Además, su universidad recibirá un aporte adicional de 5.500 euros. Los ganadores de cada país recibirán un premio de 2.200 euros.

Resolver problemas de manera eficiente: el objetivo de los premios James Dyson

El objetivo principal de los James Dyson Awards, que vienen celebrándose los últimos 14 años, es darles una motivación a los jóvenes inventores para desarrollar sus ideas. Este año, como principal novedad, el concurso incluirá a participantes de cuatro nuevos países: México, Emiratos Árabes (EUA), Suecia y Filipinas. En total, competirán 27 países de todo el mundo que ofrecerán una visión global del panorama de inventos en el mundo.

Los James Dyson Awards pretenden premiar a los ingenieros y diseñadores que hacen más con menos recursos, al enfrentarse a un problema del día a día y buscar una solución práctica. Los ganadores de ediciones anteriores del JDA se pusieron manos a la obra para resolver problemas como la pesca descontrolada, los residuos alimenticios o la sostenibilidad de la industria textil.

sKan2

El invento ganador del año pasado fue el dispositivo sKan, un artilugio médico de bajo coste capaz de detectar de un modo precoz la aparición de melanomas y evitar así el error de diagnóstico. En 2016 ganó el premio el EcoHelmet, un casco plegable de cartón diseñado para las bicicletas compartidas. ¿Y los premios de años anteriores?

En 2015 se llevó el premio el Voltera V-One: este dispositivo resuelve el problema de la confección de prototipos de placas base, que ha de hacerse de forma rápida y económica. Por lo general, el coste de dichas placas base es elevado y el proceso de fabricación, lento. Para optimizar su fabración, el Voltera V-One es capaz de crear placas base utilizando la impresión 3D.

Y en 2014 se llevó el gato al agua el MON, una incubadora hinchable de bajo coste diseñada para su uso en países en vías de desarrollo: se llena manualmente y se calienta por medio de placas cerámicas.

El plazo de inscripción en los James Dyson Awards finaliza en la medianoche del 20 de julio. ¡Que gane el mejor!

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