RoboBee, robot del tamaño de un céntimo que vuela y flota en el agua

La robótica es un campo de estudio sorprendente. Año tras año nos deja con sorpresas acerca de sus creaciones. Este año en concreto el concepto de robot de pequeño tamaño y autónomo ha vuelto de la mano de la Universidad de Harvard. Este robot del tamaño de un céntimo es capaz de volar y flotar en el agua.

El RoboBee no es algo nuevo, por el año 2013 ya veí­amos sus primeros pasos. Era un pequeño pero asombroso robot capaz de volar y adherirse a las paredes o diferentes objetos usando la electricidad estática. El concepto este año no ha cambiado pero lo que sí­ es diferente son las capacidades de este minúsculo robot.

Un pequeño robot con grandes posibilidades

Este diminuto robot pesa únicamente 175 miligramos que son 90 miligramos más que su predecesor. Pero este peso añadido viene dado por las nuevas funcionalidades con las que cuenta. En concreto puede sumergirse en agua, nadar hasta ponerse a flote y puede volar incluso con medio cuerpo sumergido.

Para que sea capaz de hacer esto han tenido que hacer muchas pruebas y cálculos. De hecho, han usado una mezcla de modelos teóricos y resultados prácticos en los que han determinado unas frecuencias especí­ficas que son perfectas para el movimiento en el aire y en el agua. En concreto el micro robot se mueve en el agua moviendo sus aletas entre 9 y 13 Hz mientras que en el aire se mueve moviendo sus alas entre 220 y 300 Hz.

La combinación de estos estudios da como resultado un robot anfibio. Hay que tener en cuenta la importancia de tener unas frecuencias diferentes para distintos medios fí­sicos. El agua es mucho más densa que el aire, por lo que si el micro robot intentara sumergirse moviendo las aletas a la velocidad con la que vuela se le romperí­an. Mientras que si intentara volar moviendo las aletas a la velocidad a la que nada no conseguirí­a despegar en la vida.

RoboBee, robot del tamaño de un céntimo que vuela y flota en el agua

Además de conseguir que sea anfibio, una de las cuestiones más difí­ciles a resolver era como romper la tensión superficial del agua. Para ello tiene una maquinaria que funciona de la siguiente manera. En primer lugar, recolecta agua y la lleva a una cámara donde una placa electrolí­tica convierte el agua en oxihidrógeno que es usado como combustible. Dicho combustible da una propulsión extra al micro robot.

Las principales aplicaciones para este micro robot se encuentran en la monitorización de estudios biológicos ambientales. Esto es posible gracias a que estos robots pueden actuar en grupo como si formaran un enjambre además de poder actuar de forma individual. Como ya hemos dicho la robótica es un campo muy interesante y está avanzando a pasos agigantados. Veremos con que nos sorprende los próximos años.

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