Muzo, el cono del silencio financiado por crowdfunding huele a engaño

La idea de Muzo, cuanto menos, es atractiva. Se trata de un dispositivo que promete eliminarnos el ruido de la calle asegurándonos un descanso pleno. Su financiación ha sido a través de crowfunding, llegando a superar el importe inicial en un 500% (casi dos millones de euros en Indiegogo y más de medio millón en Kickstarter). El problema es que, en estos momentos, huele a engaño.

Muzo apareció en 2016 como un dispositivo que insonorizaba nuestra casa, pero para hacerlo realidad buscaron micro inversores en páginas como Indiegogo o Kickstarter. El presupuesto era de 100.000 euros, algo que superaron con creces.

Se trataba de un dispositivo inteligente que emití­a vibraciones al estar colocado en una superficie plana, como una ventana. Es decir, lo que hací­a era crear una especie de pelí­cula que nos protegí­a del ruido, eligiendo si querí­amos modo serenidad, sueño o privacidad. También nos daba la opción de dormir emitiendo sonidos relajantes.

Muzo smartphone

La única respuesta de los creadores de Muzo

A través de Kickstarter, los creadores han respondido en un mensaje general a los usuarios. Se disculpan por el retraso y emplazan a sus usuarios a leer la actualización de marzo. Apuntan a que en ella se cuentan los motivos del retraso y la nueva fecha de lanzamiento. Aún así­, comentan que se hará una actualización que deberí­a haber correspondido a abril -vamos a entrar en junio pronto-.

Explican que para ellos está siendo muy estresante esta situación ya que han tenido que retrasar el lanzamiento dos meses. Por lo que piden paciencia, y aseguran que no olvidan sus promesas -aunque se desconocen las fechas de enví­o-. Aseguran que siguen trabajando duramente en Muzo justo cuando los comentarios siguen incidiendo en que estamos ante un nuevo fraude en el mundo del mecenazgo moderno.

Amargas quejas de los mecenas de Muzo

“Devolvedme el dinero cuanto antes”, es el primer comentario que encontramos en Indiegogo, escrito por Daniel Fischman el pasado 24 de mayo. “Por favor, devolvedme todo el dinero, estoy decepcionado con el servicio posventa, parece un timo”. Estos son algunos de los mensajes que se puede leer en su campaña de crowdfunding.

Los más precavidos preguntan cuándo serán enviados sus dispositivos. O hasta les dan consejos sobre la comunicación fallida de la empresa. “¿Alguna idea de cuándo empezarán los enví­os? La comunicación rebaja nuestra ansiedad“, solicitan desde Indiegogo.

Muzo

Cerca de 24 horas después de empezar a escribir este artí­culo, los comentarios siguen en la misma lí­nea. Preguntas sobre cuándo empezarán a probar Muzo, ya salvo un mí­nimo comunicado, los desarrolladores no están informando mensualmente de sus avances. Desde tuexperto.com nos hemos puesto en contacto con ellos, pero sin obtener respuesta. En Twitter solo han puesto un mensaje, ya en 2016, en Instagram ninguna publicación y su Facebook lleva sin actualizarse desde el 7 de julio de 2016. Inquietante.

Hay menos comentarios en Kickstarter, donde también está el proyecto, pero las dudas son las mismas. Un usuario dice “obviamente es un fraude, por favor, devolvednos el dinero”. De hecho, en uno de los comentarios, se puede ver una dirección de Facebook llamada “muzo5cam”. Aquí­ se denuncia que este crowfunding es un timo, como ha pasado con muchos otros.

La propia persona que pone esa dirección de Facebook, explica los pasos a seguir para hacer un fraude. “Crear el proyecto, pagar a otros para que hagan el diseño de fotos y ví­deos cortos. Ir añadiendo más cosas cada semana hasta que consigas el dinero. Espera a que todo el mundo pague con la tarjeta de crédito para que no puedan hacer una queja, para de actualizar las publicaciones, no hables de problemas y coge los dos millones del proyecto. Luego dices que lo sientes, que has tenido problemas de diseño y que no podrás realizar el proyecto”.

Muzo, de forma teórica, se perfilaba como la solución para todos aquellos que sufren de contaminación acústica en sus domicilios. Pero por el momento, apunta a ser más bien un aparato de ficción que la realidad.