La piraterí­a existe, sobre todo en sectores como el de los videojuegos de PC. Y lo saben todos y cada uno de los que trabajan en este campo. Pero Cliff Harris, fundador de una pequeña empresa inglesa de videojuegos llamada Positech Games, quiso hacer algunas preguntas muy concretas a la audiencia de su blog: “¿Por qué la gente piratea mis juegos?”. La respuesta puede ser evidente, pero Harris quiso ir un poco más allá: “¿lo hace el 10% o el 95%? ¿Son generalmente niños o adultos?” Y quizás la más importante: “¿Por qué no los compran pero sí­ los piratean?”

Haciéndose eco de todos los comentarios y correos electrónicos suscitados por su artí­culo, Harris publicó en “Hablando con los piratas” sus conclusiones, que incluí­an algunas verdades como puños. Lo primero que llama la atención es la extensión de todas las respuestas que Harris recibió y leyó. “Parece que mucha gente llevaba mucho tiempo esperando para darle a un desarrollador de juegos la respuesta a esta pregunta”, comenta Harris.

El principal inconveniente de todo, según concluye Harris tras valorar todas las respuestas recibidas, es la relación calidad/precio. Cualquier aficionado a los videojuegos lo considerarí­a una verdad de perogrullo. Si los precios de los videojuegos de PC ya son excesivos, mejor no hablemos de los tí­tulos para las consolas de última generación, de esos que puedes llegar a completar en tres o cuatro dí­as después de desembolsar 60 euros. No es de recibo, la verdad.

El propio Harris se sorprendió a sí­ mismo, al darse cuenta de que muchos aficionados compartí­an con él su opinión sobre la pobre calidad de muchos juegos actuales. No tanto en el apartado gráfico como en la jugabilidad. Tampoco es de recibo adquirir un tí­tulo que, tras las primeras partidas, acaba aburriendo debido a un sistema de juego repetitivo. Muchos jugadores se sienten engañados por las habituales demos gratuitas de juegos que al final decepcionan.

Ésa es precí­samente otra de las mayores quejas de los aficionados, que en muchas ocasiones “sospechan que un juego entero no es mejor que su demo”. Estos adelantos gratuitos de los juegos son muy cortos y suelen contener las partes del juego más espectaculares. Pero luego resulta que en el juego completo se añaden, básicamente, contenidos de relleno que no aportan nada a lo que se presenta en la demo.

Si a esto le sumamos la impopularidad de los sistemas anticopia (DRM) y el innegable hecho de que descargar juegos de Internet es mucho más cómodo que ir a una tienda, podemos dibujar fácilmente la escena que viven actualmente los videojuegos de PC, en los que el 90% de los juegos son piratas, al menos en Europa.

Pero no todo es negativo. Harris señala que sólo el 5% de los aficionados que dejaron su opinión muestran una actitud poco cí­vica, jactándose de que pueden conseguir impunemente un montón de juegos y contenidos gratis a través de Internet, con la tranquilidad de que nunca serán “pillados” o sancionados por ello. Frente a esta minorí­a, hay un alto porcentaje de usuarios dispuestos a pagar por sus juegos, siempre y cuando las empresas del sector hagan las cosas bien.

Y hacer las cosas bien significa, en primer lugar, ofrecer juegos de calidad a un precio razonable. La primera reacción del propio Harris ha sido rebajar a 14 euros el precio de Kudos 2, la creación que hasta ahora le ha reportado más éxito en su carrera profesional. Y lo ha lanzado sin ningún tipo de DRM, en descarga directa a través de Internet.

Para el futuro, Harris afirma que las quejas sobre la calidad de los juegos no le han descorazonado, sino que muy por el contrario le han motivado a trabajar más que nunca en sus próximos tí­tulos, preocupándose especialmente por que las demos sean más largas y que transmitan realmente lo que el jugador va a vivir si adquiere la versión completa.

Un acto de sinceración por parte de un programador que bien podrí­an imitar no sólo las demás empresas de videojuegos, sino también las de la industria discográfica. Pero, por desgracia, estas últimas parecen seguir empeñadas en dar palos de ciego. No hay más que echarle un ojo a su última propuesta para vender música: los pendrives SlotMusic.

Fotos de Will Lion y JacopoL
Ví­a: CNET News

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