El verano es la estación del año en que más avisos de alarma se producen en las casas equipadas con sistema anti-robo. Según un estudio de Securitas Direct, el año pasado casi la mitad de los «saltos de alarma» se produjeron durante el periodo estival: 373 al dí­a, o lo que es lo mismo, un aviso cada 4 minutos. Y es que los cacos aprovechan nuestras vacaciones de verano para hacer su Agosto. Nunca mejor dicho.

Si estás a punto de irte de vacaciones y no tienes ningún sistema de alarma, en estos posts te ofrecemos una serie de «trucos caseros» para evitar robos. También puedes usarlos aunque tengas tu propio sistema anti-robo. No pierdes nada por poner un poco más de precaución. Así­ evitarás el trauma de volver de la playa y encontrarte la casa desvalijada.

En esta primera entrega nos centraremos en no levantar sospechas. Si queremos evitar que entren en nuestra casa vací­a, el mejor método es hacer creer que seguimos dentro. Esto no garantiza que alguien vaya a intentar entrar, pero es un buen método disuasorio.

1- No «dar el cante»: No es que no puedas contarle a nadie cuándo y adónde te vas de vacaciones, pero tampoco hay que ir pregonándolo a los cuatro vientos. Hazlo siempre en privado. De la misma manera, para un asaltador de hogares, un cartelito en la puerta diciendo «estoy en Benidorm» significa «Ví­a Libre, chorizo». Y ya ni hablemos si decides dejar a la vista algún objeto de valor, aunque esté protegido por una reja. Mejor que no vean nada ostentoso, porque eso puede indicar que dentro tienes más cosas valiosas.

2- Coloca indicios de presencia humana, tanto visuales… No bajes del todo todas las persianas de la casa y coloca alguna prenda tendida en la azotea, por ejemplo. También puedes programar las luces de la casa para que se enciendan de vez en cuando

3- …como auditivos: Al igual que con las luces, puedes programar la radio o la televisión para que se conecten solos cada cierto tiempo. Y aunque tengas que dejar cerradas las llaves principales del gas y el agua, no desconectes la electricidad. De esta manera, el timbre sonará si alguien llama, para que no sospeche que la casa se ha quedado sola.

4- Cuidado con las llaves: No tendrí­amos ni qué decirlo, pero eso de dejar las llaves de casa debajo de la alfombrilla o en el macetero no tiene ningún futuro, ya que son los primeros lugares en los que miran los cacos. Déjaselas a alguien de confianza, y pí­dele que te haga el favor de retirar las cartas del buzón, para que no se acumulen durante tu ausencia. Ya se sabe: buzón desbordado, ausencia prolongada.

Si decides llevarte las llaves contigo, ten en cuenta una cosa: mejor que no lleven una inscripción con la dirección de tu casa. Si las llaves caen en manos de algún desaprensivo, les servirí­as en bandeja su siguiente paso. En la próxima entrega, y por si la disuasión no ha sido suficiente, os ofreceremos otros consejos para entorpecer la labor de posibles ladrones que intenten entrar a casa.

Leer la segunda entrega de esta guí­a de seguridad para el verano