
Muchos se sorprendieron cuando Apple le arrancó a la RIAA (el equivalente a la SGAE en Norteamérica) el permiso para comercializar todas las canciones sin ningún tipo de protección DRM. Lo cierto es que para lograrlo, bajo el mantel, se desarrollaron una serie de negociaciones a cara de perro de las que la firma de la manzana no salió del todo indemne. A cambio del permiso para comercializar las canciones sin ningún tipo de limitaciones de reproducción, los de Apple tuvieron que introducir el precio variable para las canciones, y un nuevo formato de lujo llamado iTunes LP.
Aunque ya tiene seis meses de vida, muy poca se ha interesado por este formato. Es una especie de álbum de lujo, pero trasladado al mundo de la descarga de música. Se trata de un paquete que además de las canciones incorpora pequeños videos, fotografías de los grupos, letras, etc. Es un producto pensado sobre todo para fans incondicionales de los grupos, que estén dispuestos a pagar un extra por la música a cambio de recibir ciertos contenidos exclusivos. El problema es que la idea ha resultado ser un fracaso fenomenal.










