Los internautas nos están robando. Este es el mensaje que venían a transmitir los actores, directores y representantes del cine español en la pasada gala de los Premios Goya 2009. Aprovechando la cobertura mediática que da una retransmisión por televisión y la presencia de los principales medios de comunicación, la presidenta de la Academia, Ángeles González-Sinde, encabezó la denuncia de los allí presentes. El problema, parece ser ahora, está en que los internautas se descargan las películas españolas de Internet sin pagarles un duro.

Pero veamos si esto es cierto. En primer lugar, miremos los datos de taquilla del cine español. El año pasado, 13,6 millones de espectadores apostaron en algún momento por una película española. Y eso significa que salieron de casa, fueron al cine y pagaron su entrada. Pero este gesto atrajo a 82,5 millones de espectadores en el caso de las películas extranjeras. Un dato paupérrimo para el cine español si lo comparamos con la taquilla del año 2001, un año en el que hasta 26 millones de personas se acercaron a los cines para apostar por lo español. Precisamente ese año, se estrenaron películas como Torrente 2, de Santiago Segura o Los Otros, de Alejandro Amenábar, hitos invencibles (gustos aparte). Así que, primera conclusión, el cine español no triunfa ahora en taquilla.

Ahora estudiemos el dato de las descargas de Internet. Esas que son tan difíciles de medir y cuantificar. Pero aquí nos encontramos con la ayuda del responsable de Hispashare, un popular sitio de enlaces a descargas de películas a través de eMule. En declaraciones a Soitu, afirma que del Top 100 de películas más descargadas en el 2008, sólo cinco pertenecen a la industria del cine español. En concreto, de un total de 22 millones de descargas que se efectúan a través de esta web, sólo 200.000 son de películas españolas, lo que representaría una mísera porción del 0,9% del total de este polémico pastel. Así que, segunda conclusión, los internautas españoles no quieren el cine español ni regalado. Pero aún hay más…

Sí, todavía hay más. La industria del cine, esa misma que llora por las supuestas pérdidas (cuestionables, a raíz de lo anteriormente demostrado), se llevó al bolsillo durante el año pasado un buen pellizco de beneficios gracias al famoso canon digital. Del brazo de la SGAE, recibieron un total de 25 millones de euros cobrados a través de varias sociedades, para compensar esas supuestas dolorosas pérdidas. Un dato que también refleja el citado artículo de Soitu. Millones que se repartieron directores, guionistas, músicos que compusieron para obras audiovisuales, productores y actores. Un dinero que ya sabemos todos de dónde procede. De tu bolsillo.

Un dinero que ha salido del último pendrive que te has comprado, del paquete de CDs en el que querías grabar tus fotos o del móvil de última generación que has conseguido con tus ahorros. Tú que vas al cine y que en ocasiones, también te emocionas con cine español. Y, todo esto, sin hablar de las ya largas y habituales ayudas de los distintos Gobiernos españoles al cine de nuestro país. Unas subvenciones que no se cuestionan y que, de nuevo, proceden de tu bolsillo. Ahora la pregunta es ¿quién tiene que llorar? ¿Los que trabajan en el cine español?

Y respecto a Internet, algunos lo ven como una solución, no como un problema. Claro que, si la solución en España son servicios de cine pobres, escasos y con numerosas trabas en forma de protección de archivos, así está claro que no avanzará nunca. No hay más que mirar a Filmotech que alquila películas de un catálogo de antiguallas a un euro. O el caso de Yodecido de Filmax, que alquila películas a tres euros durante 48 horas. Eso sí, para visionarlas a través de un reproductor de Windows para controlar quién y hasta cuándo ve la película.

Estados Unidos nos gana y con ventaja. Allí cuentan con películas para descargar en iTunes o Apple TV, un sistema de descargas directas al televisor llamado NetFlix o un portal donde ver películas gratis, pero con publicidad, como Hulu. Pero, claro, igual es que allí aunque algunos se dedican a llorar, otros prefieren verle el negocio a todo esto. Y no esperar a que el dinero llegue del cielo en forma de canon digital o subvención.

Fotos de: confusedvision y Scris / Vía: Soitu

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