Dentro de varias décadas podremos entrar en un aeropuerto, encender el portátil y que su batería se vaya recargando en lugar de gastarse. O colocarnos un casco capaz de captar nuestras emociones, para transportarlas a los gestos y expresiones de un avatar nuestro en un videojuego virtual. Estas son algunas de las próximas innovaciones que se han estado discutiendo en el último Foro de Desarrolladores de Intel, celebrado en San Francisco entre el 19 y el 21 de agosto.

Justin Rattner fue el encargado de desglosar algunos de los futuros inventos y tecnologías durante el discurso que puso fin al Foro. El CTO de Intel se preguntó si llegará el día en que “las máquinas puedan incluso sobrepasar a los humanos en su habilidad para razonar en un futuro no tan distante”.
Habrá que esperar al 2050 para tener una respuesta, pero según los máximos responsables de la firma la interración entre usuario y dispositivo sufrirá cambios revolucionarios desde hoy hasta entonces.


Uno de los primeros objetivos de la industria consiste en cortar el último cable. Las tecnologías de transmisión inalámbrica de datos, como el Wi-Fi, el WiMAX o las mismas redes de telefonía móvil, sólo suponen alcanzar a medias el soñado “mundo sin cables” que tantos años llevan vaticinando los gurús. Uno de los pilares para sentar las bases de la otra mitad podría ser WREL (Wireless Ressonant Energy Link). Una tecnología capaz de encender una bombilla de 60 vatios sin la necesidad de cables ni enchufes, como quedó demostrado en vivo en el Foro.

Desarrollado por los laboratorios de Intel a partir de unos principios propuestos por investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), WREL ha sido planteado como un sistema de alimentación sin cables a cuyo lado inventos como las placas Wildcharge pasarían por rudimentarios. Y se basa en algo tan sencillo, entre comillas, como las leyes de la resonancia. Las mismas ondas acústicas que permiten a ciertas sopranos romper un vaso de cristal con su voz, podrían servir para absorver la energía de forma segura y eficiente.

Pero no es una tecnología que vaya a estar lista y completamente depurada mañana ni pasado mañana. WREL necesita casi tantos años de investigación y desarrollo como la materia programable, ese sueño en el que se han inspirado conceptos tan dispares como el teléfono móvil Nokia Morph o el coche Mercedes-Benz SilverFlow. Intel también se ha sumado a la causa para conseguir algún día ordenadores capaces de cambiar de forma a base de robótica y nanotecnología.

El secreto estaría en fabricar la carcasa, la pantalla y el teclado de un portátil con materiales especiales formados por cátomos. Es decir, robots diminutos capaces de reagruparse a escala microscópica para adaptarse a la situación requerida: hacer más fino el dispositivo cuando está guardado en el bolsillo, estirarse a lo ancho para ver una película en formato panorámico o cobrar la forma de un auricular para iniciar una llamada VoIP a través de Internet.

Muchas empresas están consiguiendo avances significativos en la investigación de los cátomos, pero la asignatura pendiente está en mantenerlos completamente funcionales en todo momento. Para lograrlo, Intel confía en la fotolitografía. Es una técnica usada actualmente para fabricar chips de silicio, y que podría aprovecharse para agrupar tanto los cátomos como el resto de componentes necesarios en pequeñas láminas o envoltorios de un milímetro de grosor.

En la segunda y última entrega de este especial seguiremos hablando de otros ingenios que han podido verse en el Intel Developer Forum 2008.

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