
No lo han tenido nada fácil. Y todavĂa hoy, las mujeres siguen desempeñando un papel minoritario en las empresas tecnolĂłgicas. Sobre todo por lo que respecta a puestos de direcciĂłn y de responsabilidad. Aunque en eso, la brecha – y no solo salarial – es patente en casi todas las profesiones. Exceptuando aquellas en las que las mujeres siempre han sido mayorĂa, como por ejemplo en el ámbito de la enfermerĂa o en el de la educaciĂłn.
Pero la historia no ha sido capaz de reconocer en muchos casos su labor. Tampoco la de todas aquellas que desde hace años – incluso siglos – se han dedicado a trabajar, avanzar e innovar en el campo de la tecnologĂa. Desde Ada Lovelace, en pleno siglo XIX, hasta Lynn Conway, todavĂa presente hoy, hemos querido hacer un repaso por las historias de grandes mujeres de la tecnologĂa. Sin ellas nada habrĂa sido igual.Â

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1. Ada Lovelace (1815-1852)
Su nombre te sonará y mucho, porque hemos hablado de ella en otras ocasiones. Y porque, por poco que hayas leĂdo sobre mujeres pioneras en el mundo de la ciencia, Ada Lovelace habrá aparecido. Hija del poeta Lord Byron, Augusta Ada King naciĂł en Londres en 1815 y falleciĂł en 1852. Se la conoce por el nombre de Ada Lovelace y por sus importantes descubrimientos y avances en el campo de las matemáticas.
Uno de sus mayores logros fue, sin lugar a dudas, su trabajo sobre la máquina calculadora mecánica de uso general de Babbage o máquina analĂtica. Una de las anotaciones que hizo Ada al respecto es el primer algoritmo que puede ser procesado por una máquina. De ahĂ que sea considerada la primera programadora de ordenadores.
Charles Babbage no fue capaz de ir más allá de los cálculos numĂ©ricos. Pero Ada dio un gran paso que siglos despuĂ©s le serĂa reconocido. En el terreno más personal hay que indicar que apenas se relacionĂł con su padre. Y que su madre, Anne Isabella Noel Byron, tambiĂ©n fue una importante matemática y activista polĂtica. Tuvo en quiĂ©n fijarse.

2. Hedy Lamarr (1914 – 2000)
Puede que te suene más como artista de cine. Hedy Lamarr, nacida en Viena en 1914 y fallecida en Florida en el 2000, fue la protagonista de una cinta tan cĂ©lebre como SansĂłn y Dalila (Cecil B. Demille) y renunciĂł, por cierto, a grandes producciones como Casablanca o Luz de Gas, que luego serĂan el todo de otra gran artista, Ingrid Bergman.
Pero Hedy no fue solo actriz. Una de sus contribuciones más importantes fue en el campo de las comunicaciones. En su condiciĂłn de judĂa y como ex esposa del fascista Mandl, contribuyĂł a proporcionar informaciĂłn confidencial sobre los horrores de los nazis al gobierno de los Estados Unidos.
EmpezĂł a trabajar en el desarrollo de nuevas tecnologĂas militares, segura de que con sus contribuciones podrĂa ayudar a la victoria de los aliados. Junto al compositor George Antheil, idearon un Sistema de comunicaciĂłn secreta que lograron patentar. Se trataba de una tĂ©cnica de modulaciĂłn de señales en espectro expandido, usando dos tambores perforados y sincronizados, que podĂan cambiar entre 88 frecuencias.
La patente fue registrada con su apellido de casada entonces, Markey, de modo que su labor en este campo nunca fue reconocida. Hoy sabemos, sin embargo, que su contribuciĂłn fue fundamental para que hoy podamos usar una tecnologĂa tan cotidiana y Ăştil como es el WiFi.

3. Edith Clarke (1883 – 1959)
MĂrala bien. Ella es Edith Clarke, una mujer nacida en el Howard del siglo XIX y fallecida en Maryland, sin cuya contribuciĂłn la tecnologĂa tampoco estarĂa donde se encuentra hoy. ÂżA quĂ© se dedicĂł ella? Edith fue ni más ni menos que la primera ingeniera elĂ©ctrica de Estados Unidos y la primera docente en ingenierĂa elĂ©ctrica de la Universidad de Texas, en Austin.
Entre sus contribuciones más importantes está la especializaciĂłn en análisis de sistemas de energĂa elĂ©ctrica y el manual Circuit Analysis of A-C Power Systems. Aunque quedĂł huĂ©rfana a los doce años, su hermana mayor la cuidĂł y ella usĂł la herencia para estudiar. Fue asĂ como se graduĂł en matemáticas y en astronomĂa.
Mientras seguĂa estudiando trabajĂł como calculadora humana en la compañĂa de comunicaciones AT&T. Por las noches se dedicaba a sacarse la carrera de IngenierĂa elĂ©ctrica en la Universidad de Columbia. InventĂł la calculadora Clarke, un dispositivo que podĂa solucionar ecuaciones con corriente elĂ©ctrica, voltaje e impedancia en lĂneas de transmisiĂłn.
Fue pionera a la hora de presentar artĂculos cientĂficos y libros basados en sus clases realizadas a ingenieros. Los siguientes años los pasĂł impartiendo clases, porque de hecho y a la vista de cĂłmo fue su carrera, esta tambiĂ©n fue una de sus pasiones.

4. Jude Milhon (1939 – 2003)
Hoy hablamos de hackers con mucha naturalidad. Pero Jude Milhon fue una pionera en su época. Nacida en Washington D.C en 1939 y fallecida en 2003, empezó a trabajar como programadora en distintas empresas. Durante su adolescencia y juventud pasó mucho tiempo participando en movimientos civiles pro derechos humanos.
Junto con otras mujeres, Jude se uniĂł al fenĂłmeno de la cultura cibernĂ©tica y al proyecto de la Comunidad de memoria 1973. Acuñó por primera vez el tĂ©rmino cyberpunk y luchĂł junto con otras personas por la privacidad digital. TambiĂ©n fue autora del libro Hacking the Wetware: The Nerd Girls Pillow-book, un libro dirigido a todas las mujeres que querĂan iniciarse en el hacking.
En la Ăşltima dĂ©cada de su vida trabajĂł como diseñadora web y lo compaginĂł con labores de consultorĂa de Internet. FalleciĂł a causa de un cáncer de mama.

5. Grace Murray Hopper (1906 – 1992)
Ella es Grace Murray Hopper, otra mujer tecnolĂłgica nacida en Nueva York y fallecida en el Condado de Arlington, a principios de los 90. Su carrera como cientĂfica de computaciĂłn se combinĂł con la de militar, llegando al grado de contraalmirante.
Trabajó en las ciencias de la computación y como programadora, siendo la primera mujer que usó el Mark I, el primer ordenador electromecánico construido por IBM, que funcionó en Harvard desde 1947. Grace fue la encargada de desarrollar el primer compilador para un lenguaje de programación.
De sus tesis naciĂł un lenguaje de programaciĂłn que te sonará, el COBOL, porque todavĂa lo siguen usando los programadores de hoy. Sus amigos la llamaban Asombrosa Grace (Amazing Grace) y probablemente fuera porque además de tener una extensa carrera como cientĂfica computacional a sus espaldas, intentĂł unirse a la marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Por su edad, tuvo que quedarse en las reservas de la armada.

6. Top Secret Rosies (años 40)
Nadie pudo reconocerlas. Las Top Secret Rosies fueron seis mujeres que trabajaron como programadoras, aunque cuando aparecĂan fotografiadas en imágenes las hacĂan pasar como modelos. Pero nada más lejos de la realidad. Ellas tenĂan un nombre: Adela Katz, Betty Snyder, Jean Jennings, Kathleen McNulty, Marlyn Wescoff, Ruth Lichterman y Frances Bilas.
Fueron las programadoras del primer ordenador ENIAC. Si bien es cierto que los encargados de construirlo fueron John Presper y John William, estas seis mujeres eran todas expertas en matemáticas y en lĂłgica y fueron las encargadas de manejarlo. Con este ordenador se podĂan hacer cálculos sobre muchas operaciones básicas y tuvo un papel fundamental en el desarrollo de la programaciĂłn.

7. RĂłzsa PĂ©ter (1905 – 1977)
Nacida en Budapest (HungrĂa), RĂłzsa Politzer fue una mujer libre durante toda su vida. En los años 30 cambio su apellido por el de PĂ©ter. Primeramente estudiĂł quĂmica por expreso deseo de su padre, pero pronto se dio cuenta de que su verdadera pasiĂłn eran las matemáticas. Y luchĂł por lo que querĂa.
ColaborĂł estrechamente con grandes genios de las matemáticas (FĂ©jer, KĂĽrschák) y presentĂł un importante trabajo sobre funciones recursivas. Fue ella misma quien propuso que su trabajo abriera un nuevo campo de estudio en las matemáticas. TrabajĂł siempre, a pesar de la guerra que le tocĂł vivir, e incluso escribiĂł un libro para el gran pĂşblico, obviamente centrado en su área de interĂ©s: Jugando con el Infinito: exploraciones y excursiones matemáticas.Â
Se interesĂł, más adelante, en las funciones recursivas dentro del ámbito de la computaciĂłn. Incluso despuĂ©s de jubilarse siguiĂł trabajando e investigando. Fue, además, muy afortunada, porque en vida recibiĂł el reconocimiento por su impagable labor cientĂfica y pedagĂłgica.

8. Frances Elizabeth Allen (1932)
De todas las mujeres que hasta ahora hemos conocido, solo Frances E. Allen sigue viva. Frances es una informática nacida en Estados Unidos que trabajó durante mucho tiempo en la optimización de compiladores. Su participación fue fundamental en el estudio de compiladores, optimización de código y computación paralela.
Pero Frances también se dedicó a desarrollar lenguajes de programación y códigos de seguridad. Lo hizo, nada más y nada menos, que para la Agencia de Seguridad Nacional Americana. Conseguir sus estudios universitarios la dejó prácticamente en la estacada económicamente. Por eso quiso entrar en IBM en 1957, con el objetivo de poder pagar sus deudas y después marcharse. Sin embargo, estuvo allà durante 45 años.
Por suerte, Frances también ha contado con el reconocimiento merecido en vida. Tanto es asà que, entre muchos otros galardones, ganó el Premio Augusta Ada Lovelace (2002) y fue la primera mujer en alzar el Premio Turing (2016).

9. Evelyn Berezin (1925)
Evelyn Berezin tiene actualmente 93 años. Nacida en Estados Unidos, esta informática es reconocida como la madre de los procesadores de texto. De hecho, fue ella la que en 1968 diseñó un programa pensado para escribir y guardar textos. Sus inicios ponen de manifiesto que casi todo comenzó por casualidad.
Al principio quiso graduarse en Empresariales en la Universidad de Nueva York, pero una oferta de trabajo la hizo decantarse a la FĂsica. Graduada en 1945 en este campo, recibiĂł una beca de la ComisiĂłn de EnergĂa AtĂłmica de los Estados Unidos.
Su primer trabajo fue en Elecom como diseñadora de ordenadores y pronto terminó por convertirse en la jefa de su departamento. Fue ella la que creó el primer equipo considerado de oficina. Cuando pasó a trabajar para otra empresa, desarrolló el primer sistema computerizado para hacer reservas de vuelos. Fue para United Airlines.
El procesador de textos, como indicábamos al principio, también fue cosa suya. Más adelante fundó su propia empresa de procesadores de texto.

10. Lynn Conway (1938)
Digamos que Lynn Conway es la más joven de todas las mujeres de las que hemos hablado aquĂ. Hoy tiene 80 años. Nacida en Nueva York, Lynn es una informática e inventora, que tambiĂ©n ha luchado – y mucho – por los derechos de las personas transgĂ©nero.
InventĂł el ‘generalised dynamic instruction handling’, que está directamente relacionado con el paradigma de ejecuciĂłn Out of order de los ordenadores. En 1968 consiguiĂł ponerse en manos de Harry Benjamin para recibir su tratamiento para transexuales, con el que se podĂa llevar a cabo la cirugĂa de reafirmaciĂłn digital. Fue entonces cuando pudo empezar con un proyecto más importante que cualquier otro: el del cambio de sexo. Por aquĂ©l entonces, en 1968, IBM la despidiĂł en cuanto ella revelĂł que iba a cambiar de sexo.





muy bueno gracias :3