Zattoo, la tele que funciona a través de Internet, ha dejado de ser gratuita. Se acabó el ver por Internet los canales de la televisión española sin pagar un euro. Y es que Zattoo ha empezado a cobrar este mes de octubre. Lo de menos es la cuota, 2,80 euros al mes. Lo chocante es que los usuarios tendrÔn que empezar a pagar por algo que hasta ahora era gratis. Y que, para colmo, se ve peor que en nuestra tele corriente.


Eso sí­, si alguno todaví­a quiere pagar un poco mÔs para acceder a un ví­deo de calidad algo superior (576 x 528 pí­xeles), sin llegar a ser alta definición, puede pagar 8,12 euros para ver 7 canales (La Primera, La 2, Antena 3, Cuatro, La Sexta, Telecinco, VEO e Interconomí­a TV) durante tres meses. Un precio al que hay que sumar una cuota de acceso que no se especifica en su web.

Curioso ademÔs el nombre de este servicio, HiQ, que la empresa define como un paquete de canales de alta resolución. QuizÔs quiera jugar a la confusión por si alguno piensa que se trata de alta definición. Pero, repetimos, no es alta definición. Es la misma calidad que la señal de tele normal. Es decir, de nuevo, pagar por ver los mismos canales que vemos en el salón de nuestra casa.

El motivo que ha dado Zatto para empezar a cobrar, tiene que ver con los derechos de las cadenas. Para ofrecer televisión por Internet y ser legales al mismo tiempo, hace falta pagar derechos de autor. Y, en este caso parece que la publicidad no ha cubierto gastos. Nuestra pregunta es… Y si podemos ver exactamente los mismos canales que en nuestra televisión… Āæde quĆ© nos sirve pagar por un servicio que sólo tiene el aƱadido de que es por Internet? Mucho nos tememos que si la publicidad no sirve en este caso como modelo de negocio, la solución no pasa por intentar cobrarle el servicio al usuario.

En el mundo del cine también hay quien comete los mismos errores de ofrecer algo que no quiere el usuario. Y en el mundo del software multimedia. Así­ que Zattoo no estÔ solo. A ver si tienen suerte y alguna alma benevolente les concede el beneficio de la duda.

Foto de: Bu Vui