El pasado lunes comenzó en Estocolmo un juicio contra The Pirate Bay, uno de los sitios web con enlaces a descargas para el programa BitTorrent mås importante del mundo. La fiscalí­a sueca acusa al sitio de violar las leyes del copyright. Y pide dos años de prisión y una multa de unos 110.000 euros para los tres administradores de la pågina (Fredrik Neij, Gottfrid Svartholm y Peter Sunde), ademås de a Carl Lundstrí¶m, autor de donaciones al conocido sitio de enlaces a descargas.

Es la Ășltima entrega de la lucha judicial contra The Pirate Bay, despuĂ©s de acontecimientos como el registro policial que se realizĂł sobre sus servidores en 2006, que provocĂł que la pĂĄgina dejase de funcionar durante tres dí­as. En esta ocasiĂłn, y aunque el caso reviste todaví­a mĂĄs gravedad, los responsables de la pĂĄgina han manifestado que Ă©sta permanecerĂĄ plenamente activa durante el proceso, cuya duraciĂłn prevista es de 13 dí­as.

Tras tres dí­as de juicio, ya se han retirado la mitad de los cargos. Y es que en Suecia enlazar a ficheros P2P no es delito, en la lí­nea de lo que sucediĂł en juicios españoles contra paginas similares que proporcionaban enlaces a travĂ©s de eMule, como indicedonkey, emule24horas y Sharemula. En realidad, The Pirate Bay no es acusada exactamente de violar ningĂșn copyright, sino de «asistir» dicho infringimiento. Pero ni siquiera esto ha podido ser demostrado.


Lo mås curioso de todo es que, a pesar de que en dicho sitio pueden encontrarse millones de enlaces a descargas, en el juicio sólo se citan 34 archivos concretos: 21 musicales, 9 pelí­culas (donde también se incluye la primera temporada de la teleserie Prison Break) y 4 videojuegos. Curiosamente ninguno de los 10 videojuegos de PC mås descargados por BitTorrent en 2008 aparece en el listado. Los supuestos actos delictivos son tan difí­ciles de demostrar que la acusación sólo se ha atrevido con un pocos archivos, los cuales no son ni mucho menos los mås populares en el mundillo de las descargas.

Ademås de las peticiones de la fiscalí­a sueca, estån las que realizan por su parte las empresas representadas en el juicio, donde encontramos gigantes del sector del entretenimiento audiovisual como Warner Bros, Universal, EMI, Columbia o 20th Century Fox. Dichas empresas multimillonarias piden una compensación de unos 10,77 millones de euros por las pérdidas que The Pirate Bay les haya podido ocasionar.

A este respecto, Pether Sunde responde contundentemente (sin la ironí­a habitual de las respuestas enviadas por The Pirate Bay a los abogados de algunas multinacionales, eso sí­): «No importa si exigen varios millones o miles de millones. No somos ricos y no tenemos dinero para pagar (…) No van a conseguir ni un cĂ©ntimo». El sitio se financia por la publicidad que se coloca en su portada, y el mantenimiento de las mĂĄquinas necesarias para tenerla activa les supone un coste de casi 100.000 euros al año, segĂșn Gottfrid Svartholm, quien tambiĂ©n manifiesta que «ya fallaron una vez al intentar cerrar la pĂĄgina. DejĂ©mosles fallar de nuevo».

Todas estas declaraciones las recogiĂł TorrentFreak durante la rueda de prensa que los acusados celebraron el domingo pasado. En ella, Sunde destaca que lo primero que le preguntĂł la policí­a al detenerlo no fue nada sobre The Pirate Bay, sino que se le pidiĂł una explicaciĂłn sobre su ideologí­a polí­tica, como si de una caza de brujas se tratase. En la rueda de prensa, Sunde manifestĂł que el Ășnico aspecto polí­tico de la actividad de The Pirate Bay consiste en «dejar que la tecnologí­a sea libre y no controlada por una entidad a la que no le gusta la tecnologí­a».

Porque al final, Ă©sa es la cuestiĂłn de fondo. Las grandes empresas audiovisuales atraviesan una pronunciada crisis que comenzĂł mucho antes que la que se vive actualmente en tĂ©rminos generales. En dicho contexto, lo Ășnico que se les ocurre es lanzar nuevos formatos fí­sicos mĂĄs caros como el Blu-ray, promover impuestos pĂșblicos como el canon digital con la excusa de defender a los autores (esos que al final se llevan una parte irrisoria del pastel) y demonizar las descargas de Internet (a pesar de casos como el de iTunes, que vende mĂĄs que cualquier tienda fí­sica en Estados Unidos).

Y ahora lo Ășltimo consiste en usar a los operadores como policí­as anti-P2P con el beneplĂĄcito de los Gobiernos. En fin, con estos antecedentes, esperemos que este tipo de iniciativas de las multinacionales sigan estrellĂĄndose contra un muro legal. A ver si con el tiempo espabilan, se quitan la careta y se ponen de verdad a hacer algo para remediar su situaciĂłn.

ImĂĄgenes: rstmfnvideo y KeithBurtis

Ví­a: CNET News