Samsung Galaxy Ring
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Samsung se ha lanzado a un nuevo mercado de tecnología que se viste: los anillos inteligentes. Un tipo de producto tecnológico que ya venía siendo explorado por otros fabricantes como Amazfit o Ultrahuman, pero no a la escala que los coreanos pueden alcanzar. Pues bien, he dado el “sí, quiero” a Samsung para probar durante un mes su Samsung Galaxy Ring y poder contarte en detalle cuál es la experiencia de portar toda esta tecnología en un dedo. Y, sobre todo, poder explicarte en detalle para qué sirve.

Y es que, uno de los grandes hándicaps de los anillos inteligentes es justificar su venta. Sobre todo si vienen a cubrir necesidades que previamente ya resolvíamos con un smartwatch inteligente. ¿Por qué vestir un anillo en lugar de un reloj? ¿Hace más cosas además de medir tu actividad física y descanso? ¿Está justificado su precio de 450 euros? Trato de responder a todas estas preguntas y muchas más a lo largo de este análisis de prueba del Samsung Galaxy Ring tras un mes de uso.

Samsung Galaxy Ring
Tallas9 tallas. De la 5 a la 13
MaterialTitanio
Acabados / coloresDorado
Plateado/titanio
Negro
Resistencia10 ATM de presión
IP68
Especificaciones físicasDependen de cada talla
Grosor de 2,6 mm
Tamaño de la funda: 48.9 x 48.9 x 24.5 mm
Peso de la funda: 61,3 gramos
BateríaDepende de la talla
Autonomía de 6 días aprox.
SensoresAcelerómetro
Sensor óptico de frecuencia cardiaca
Sensor de Temperatura
ConectividadBluetooth 5.4
Sistema operativoZephyr RTOS
Funciones destacadasMedición de tiempo e intensidad de actividad (caminar y correr automáticamente)
Medición de tiempo de sueño
Medición de frecuencia cardíaca
Medición de temperatura de la piel
Hacer fotos con un gesto sin tocar el móvil (Solo con Samsung Galaxy)
Apagar alarma con gesto
Aplicación donde revisar los datosSamsung Health
CompatibilidadSolo móviles con Android 11 o superior
Fecha de lanzamientoDisponible
Precio450 euros

Empecemos por el principio: qué es un anillo inteligente y para qué sirve

Si eres un entendido en tendencias de tecnología ya estarás al día de que puedes llevar sensores para medir tu actividad física en diferentes formatos, entre ellos el anillo. Si no tenías ni idea de esto quizá estés alucinando del punto al que ha llegado la tecnología. Pero sí, un sencillo anillo puede albergar una pequeña batería y varios sensores como los de los relojes inteligentes. De tal manera, es capaz de medir de forma bastante fidedigna, incluso más que desde la muñeca según Samsung, si te mueves o estás quieto, si tu pulso se acelera o se frena, incluso si estás respirando correctamente o si tienes variaciones de temperatura en la superficie de tu piel. Parecen pocas cosas pero son suficientes para saber si haces deporte, si tienes una vida sedentaria, si duermes correctamente y las horas que necesitas, o si estás sufriendo alguna variación de pulso o respiración sospechosa durante la noche. Todo ello, además, apoyado por la IA de Samsung para procesar esta cantidad de datos y entender qué te ocurre y, sobre todo, si estás listo para el día que tienes por delante.

Samsung Galaxy Ring
Samsung Galaxy Ring en negro y Ultrahuman Ring Air en titanio

En otras palabras, es una experiencia similar a la de un reloj inteligente pero con una precisión mayor al estar más cerca de vasos sanguíneos en el dedo y poder llevarlo con cierta comodidad durante todo el día. Más datos y más concretos para saber cómo está siendo nuestro día a día en actividad y descanso. Eso sí, sin la pantalla de un reloj inteligente para ver todos estos datos o configurar diferentes aspectos. Algo que nos obliga sí o sí a usar nuestro móvil o consultar todos los datos en la pantalla de este.

De hecho, Samsung me comentó en su presentación que la idea es cubrir las necesidades de los usuarios que no llevan reloj o que cargan la batería del suyo durante la noche. Así podrían seguir recogiendo sus datos de descanso de manera cómoda. Aunque ya te voy adelantando que, a oscuras, las luces de los sensores de este Samsung Galaxy Ring se dejan notar. Pero ¿cuál es la experiencia real de llevar este anillo día a día?

samsung galaxy ring pulso

Lo primero y lo más importante: elige bien tu talla

En el precio de 450 euros del Samsung Galaxy Ring se incluye un sencillo kit de anillos de plástico con 9 medidas diferentes. Y es que es de vital importancia que el anillo se ajuste correctamente a nuestro dedo. Mejor algo prieto que suelto, no vaya a ser que no pueda capturar correctamente tus constantes y actividad. Así que asegúrate de probarte el anillo de prueba correctamente. E incluso dormir un par de veces con él para ver que no se mueve ni rota sobre tu dedo. Y es que los sensores deben estar dirigidos hacia la palma de la mano para que lean correctamente tus datos. En mi caso hice la prueba en pleno verano, con los dedos algo más hinchados de lo normal, lo cual ha hecho que el Samsung Galaxy Ring que finalmente he probado quede algo holgado y pueda rotar. Sin embargo, al contar con una muesca en la zona de los sensores, siempre puedo saber si está correctamente colocado y girarlo si es el caso. Lo dicho, aguanta las ganas de tener tu anillo inteligente un par de días para probar correctamente la talla. Aún así Samsung te cambiará la talla gratis en los 30 días después de la recepción del anillo real si ha habido algún problema.

galaxy ring talla

Por cierto, puedes hacerte con el kit de prueba comprando el anillo Samsung Galaxy Ring desde la web o pasarte por algunos de los puntos de venta de Samsung para probártelo. En este segundo caso cuentan con los anillos de plástico para conocer tu talla, pero te recomiendo que lo compres online y puedas probarlo cómodamente durante varios días y en todo tipo de situaciones para conocer la talla correcta.

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El diseño más elegante y fino para un anillo inteligente

Samsung puede presumir de su equipo de diseño y por la construcción de sus dispositivos. Lo vienen demostrando durante hace años en cuanto a móviles y relojes, pero también lo han hecho con este Samsung Galaxy Ring. Han conseguido una pieza estilosa gracias a su forma cóncava que minimiza los golpes y arañazos en su superficie, y que le da un toque elegante y menos tosco que otros anillos similares. Y es que luce más delgado y estilizado. Todo ello fabricado en titanio resistente a golpes y a inmersiones en agua. Y pudiendo escoger entre tres acabados diferentes: dorado, titanio o negro.

Precisamente de los acabados tengo que puntualizar un detalle. Y es que, en mi mes de experiencia con el Samsung Galaxy Ring, he notado un fácil deterioro del acabado en negro. Un día normal de gimnasio, al roce con una mancuerna, la superficie quedó algo rayada en la cara inferior. No es grave, pero sí vistoso. Lo mismo que sucedería con cualquier anillo de bisutería con superficie pintada. A este respecto, y a tenor de lo vivido, te recomendaría que te hagas con el acabado plateado o de titanio para evitar sustos o estos pequeños detalles que pueden afear su acabado. En cualquier caso, y a pesar de su uso normal y de roces habituales como con pomos de puertas, manillares de bici o demás, no he descubierto más desperfectos. Con lo que resulta bastante resistente, pero no completamente eficaz a la hora de evitar estos rayones.

Samsung Galaxy Ring arañado

Aunque el peso depende de la talla del anillo, del que dependerá también la batería, te aseguro que es un anillo ligerísimo. Casi que te sorprende al tacto que sea de titanio. Así que, teniendo en cuenta que su grosor es de solo 2,6 milímetros, poco más ancho que la punta de un lápiz de color, este Samsung Galaxy Ring es ligero y llevable. En un par de días he dejado de notarlo en la mano, y eso que yo no suelo llevar anillos.

¿Cómo se carga el Samsung Galaxy Ring y cada cuánto tiempo he de cargarlo?

Sin duda, una de las grandes preguntas en torno a la experiencia con el Samsung Galaxy Ring es si su autonomía está a la altura. En primer lugar porque es un aparato pequeño donde el tamaño de la batería es reducidísimo y depende directamente de la talla del anillo. Y, en segundo lugar, porque Samsung no nos tiene acostumbrados a grandes baterías o a cargas rápidas. Al menos en su familia de móvil. Sin embargo, en este Samsung Galaxy Ring se han desquitado de una forma original, práctica y muy estilosa: el estuche de transporte de este anillo.

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Y es que, en la caja del Samsung Galaxy Ring se incluye un vistoso estuche transparente muy robusto y estiloso donde cargar el anillo. Como sucede con los auriculares inalámbricos, la caja cuenta con su propia batería para recargar el anillo si estamos de viaje y no tenemos un enchufe cerca. Solo hay que colocar el anillo con la muesca de los sensores en la posición correcta y se carga de forma inalámbrica.

En mi caso, con un anillo de talla 12, la autonomía se alarga hasta los 6 días, dependiendo de si le ordeno medir activamente alguna actividad como una clase de spinning, lo cual le puede restar un día de batería. Pues bien, la caja me ofrece dos cargas completas del anillo sin necesidad del cable ni conectarlo a la corriente. Más que suficiente para cualquier viaje largo o vacaciones, por ejemplo. Todo ello tardando alrededor de una hora en cargarse al 100%. No es especialmente rápido pero es práctico.

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La caja, además de un diseño muy atractivo, cuenta con un círculo de luz súper útil para conocer tanto el porcentaje de carga del receptáculo como del anillo cuando lo colocas en su interior. Así, con un golpe de vista sabes perfectamente el nivel de carga. Y también se incluye el cable de carga USB-C para llevar la corriente a los dispositivos. Eso sí, el adaptador de corriente lo tienes que poner tu.

Me pongo el Samsung Galaxy Ring en el dedo: ¿y ahora qué?

Ahora toca hacer vida normal con el anillo en el dedo. En mi caso, en el dedo índice de la mano izquierda. Pero en realidad lo puedes llevar en el índice, en el dedo corazón o en el dedo anular indistintamente. Donde te sea más cómodo y se ajuste correctamente. Y así lo he estado llevando durante todo este mes de uso. Dentro y fuera de casa. Trabajando, en el gimnasio, jugando a la consola en el salón y durmiendo en mi cama. Datos y más datos de actividad que no han dejado de fluir desde mis venas, piel y movimientos hasta los tres sensores de la base del anillo.

Estilo Samsung Galaxy Ring

Aquí la idea es cederle al Samsung Galaxy Ring cuantos más datos mejor. Durante este mes, casi cada vez que he mirado la muesca de la base (la que indica que tiene que estar hacia la palma ya que están ahí los sensores), he visto que desprendía luz parpadeante igual que la de los sensores de los relojes inteligentes. Da igual que estuviera sentado en la oficina trabajando, o tomando una cerveza en un bar. El anillo siempre está haciendo su trabajo. Algo bastante sorprendente dada la autonomía que es capaz de alcanzar. Eso sí, no es tan tecnológico, avanzado y guay por las noches. Estas luces me han desvelado si me he acercado la mano a la cara. Su diseño fino y elegante deja a la vista estas luces que pueden interrumpir tu descanso si eres muy sensible o duermes completamente a oscuras.

Sensores del Samsung Galaxy Ring

La cuestión es que no te quites el anillo para casi nada. Yo, al menos, lo he evitado todo lo posible. Gracias a estos datos y a la inteligencia artificial Galaxy AI, la app Samsung Health se encarga de cruzarlos día a día para saber cómo ha sido tu actividad física y tu descanso. Y así elaborar diagnósticos reduccionistas de cómo ha sido tu jornada pasada y de cómo de preparado o enérgico te sentirás en la presente. Y ya está. Esa es la verdadera misión del Samsung Galaxy Ring. Pero hay mucho más bajo la superficie, no te asustes.

Mi día a día con el Samsung Galaxy Ring

La experiencia con el Samsung Galaxy Ring no empieza realmente hasta después de un par de días de uso. La IA de Samsung necesita datos para comparar y crear un esquema y rango de datos personalizado. Debe medir tus pulsaciones y su variación durante el sueño, tus horas habituales de acostarte y levantarte, tu actividad diaria y la relación con la actividad del día anterior, etc. Así que todo esto cobra sentido después de unos días recolectando datos. Y cuanto más días, mejor.

Puntuación de energía del Samsung Galaxy Ring

Aún así, mis ansias me llevaron a hacer pruebas y comprobar si la medición de pasos del anillo y de otro reloj que llevo coincidían. O si el cálculo de calorías era similar en ambos. Pero, tras un mes de uso con el Samsung Galaxy Ring, me he dado cuenta que lo interesante no es el dato concreto sino la tendencia y el análisis del conjunto. Es ahí cuando Samsung Health arroja resultados realmente interesantes y que entienden lo que te ha pasado la jornada anterior para saber cómo estás hoy. De lo contrario, y como me sucedió durante los primeros días, solo atenderás a datos poco fiables que poco o nada tienen que ver con tu día. Me explico:

El Samsung Galaxy Ring es capaz de medir la actividad física del día: tanto el tiempo que le dedicas como la intensidad gracias al sensor óptico de pulso cardiaco. En mi caso, actualmente, voy al gimnasio todos los días y, además, doy casi dos horas de paseo con mi perro. Sin embargo, el anillo no medía más que los minutos de actividad al día: es decir, todos mis paseos y momentos en los que tenía el pulso algo más acelerado. Mis sesiones en el gym pasaban desapercibidas. Como consecuencia, al día siguiente, mi valoración general en Samsung Health no era del todo positiva, y se me indicaba que realizaba demasiado tiempo de actividad pero de poca intensidad para que fuera saludable. Algo que me puede llevar a la extenuación a la larga. Con lo que, día a día, a pesar de tener un estilo de vida saludable y activo, la Galaxy AI y Samsung Health me invitaban a moverme menos tiempo y a descansar más. Algo completamente alejado de la realidad y del plan de actividad que estoy siguiendo con una entrenadora profesional. Ningún sentido, vaya. Aquí la inteligencia humana sigue siendo necesaria por encima de la artificial.

Factores que mide el Samsung Galaxy Ring

Así, entendí que este anillo Samsung Galaxy Ring es más pasivo de lo que parece. Y es que solo mide las caminatas o carreras automáticamente. Es necesario que active proactivamente la app de Samsung Health e indique que voy a realizar alguna actividad como levantar pesas para que se entienda como tal.

Sin embargo, durante este mes de uso, ha sido muy cómodo y efectivo a la hora de medir la actividad general y detalles mucho más concretos sobre el descanso. Por ejemplo, creando un patrón de mi VFC o variación de la frecuencia cardíaca durante la noche, que tiene un gran número de implicaciones directas sobre el descanso y la recuperación. Sobre todo si entrenas en el gimnasio o practicas algún deporte de intensidad. Así, un cambio de hora de acostarme, unas cervezas entre diario o una cena tardía justo antes de dormir han disparado este y otros valores, y me han dado claves para mejorar o entender qué ha pasado la noche anterior.

Samsung Galaxy Ring mide el descanso

Todos los datos que recoge el Samsung Galaxy Ring y que procesa Galaxy AI se ven en un contador muy resumido que la app Samsung Health llama “Puntuación de energía”. Un número del cero al 100 que te valora, juzga tus hábitos y te indica qué te está pasando. Además del dato, Salud te ofrece un pequeño resumen o evaluación según lo que te ocurre: si estás haciendo una recuperación exitosa, si necesitas dormir más, si necesitas más actividad… Además, al pinchar en este número puedes ver una gráfica de barras con todos los factores de esa puntuación: la media de horas de sueño, la regularidad de las mismas, la regularidad de tu horario de dormir, el tiempo total de sueño, la actividad del día anterior, la frecuencia cardíaca durante el sueño y la viaribilidad de la frecuencia cardíaca durante el descanso. De nuevo, si quieres investigar más, puedes pinchar sobre cada factor para conocer en qué se basa y cuáles son las métricas del anillo para llegar a esas conclusiones y puntuaciones.

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Como ves, la profundidad de los datos que recogen los tres sensores (sensor óptico de frecuencia cardiaca, el acelerómetro y el sensor de temperatura) del Samsung Galaxy Ring puede llegar a ser abrumadora. Samsung, por suerte, lo ha resumido y trabajado para que, al menos visualmente, sea agradable y digerible. De hecho, la app Samsung Health cuenta con unos sencillos monigotes de colores para entender rápidamente si un valor es bueno o malo. Lo que más me ha escamado durante este mes de experiencia de uso es el reduccionismo del valor de la puntuación de energía. Y es que, a pesar de tener muchos datos, tiene una visión profética de tu día que puede comprometer tu jornada: hacerte pensar que haces mucha actividad física y que debes descansar, como me ha pasado a mi. O crearte ansiedad por no poder conseguir los estándares de descanso que plantea alguno de sus factores. Cuestiones que debes plantearte antes de hacerte con este anillo inteligente, ya que debes estar mentalizado de cómo funciona y de lo que supone estar pendiente de tantos datos.

Diseño Samsung Health

En mi caso, y tras un mes de experiencia con el Samsung Galaxy Ring, me he acostumbrado a darle poca importancia a la puntuación de energía y sí a los datos concretos de los diferentes factores. Una vez que he aprendido algunos valores, prefiero conocer cuándo ha sido mi punto más bajo de frecuencia cardíaca durante la noche, o la variabilidad de mi temperatura de piel. Sobre todo cuando el tema del ejercicio físico lo llevo con una persona profesional que me dice si, para mi, es mucha o poca intensidad. Algo que la tecnología todavía no puede medir como una persona.

Conclusiones tras un mes de uso con el anillo inteligente Samsung Galaxy Ring

Aunque es la primera versión, Samsung ha sabido marcar la diferencia respecto a otras opciones que ya están en el mercado. Cuenta con una construcción resistente y con un diseño elegante, más preparada para los golpes y los arañazos. Y con líneas que le dan estilo más unisex y vistoso, pero sin perder autonomía ni funcionalidades. Es top en este aspecto, al igual que en el diseño de la app Health de Samsung, que ayuda a que cualquier tipo de usuario entienda rápidamente todos estos datos y detalles. Ahora bien, hay cosas que aún se pueden mejorar.

Samsung Galaxy Ring y Samsung Health

Por un lado está el dato de la puntación de energía, que resulta demasiado simplista y profético. Dar por sentadas sensaciones y capacidades cuando hay tantas variables que se escapan al entendimiento de esta IA y a los sensores del Samsung Galaxy Ring me resulta arriesgado. Sobre todo para los usuarios con menos nociones sobre salud, ejercicio físico y descanso. Por otro lado también hecho en falta más valor añadido sobre el resto de competidores. Aunque Samsung ha incluido gestos para disparar la cámara de tu móvil con el anillo (si tienes un Samsung Galaxy) o para apagar la alarma, resulta algo escueto. Sobre todo teniendo en cuenta que es el anillo inteligente más caro en el mercado. Quizá el pago con NFC o poder programar más acciones rápidas ayudaría a darle más uso y razón de ser a un aparato que, a diferencia del smartwatch, no tiene pantalla. A pesar de que cuestan lo mismo.

Samsung Galaxy Ring sobre una hoja

Aun así, ¿merece la pena este Samsung Galaxy Ring? Pues sí, siempre y cuando seas un entusiasta de la tecnología y quieras probar el anillo inteligente más perfilado y capaz del mercado. Y siempre y cuando su precio de 450 euros no te eche para atrás. Pero cómpralo sabiendo que no va a solucionar tu salud más que un reloj inteligente. De hecho, de momento cuenta con menos posibilidades al no tener una pantalla. Simplemente es otra forma de medir actividad física (centrado principalmente en andar y correr, al menos automáticamente) y sobre todo tu descanso para darte pistas de tu salud y tu estilo de vida.