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Hace cosa de un mes (algo menos), Xiaomi sorprendía al mundo con una presentación multitudinaria donde se daban a conocer diferentes teléfonos que llegarían al resto del mundo en los días siguientes al evento. Uno de los modelos presentados por la marca es el Xiaomi Mi 11 Lite, el sucesor natural del Mi 10 Lite que llega en dos versiones, una con 4G y otra con 5G.

Más allá de este hecho, lo cierto es que el fabricante ha puesto toda la carne en el asador con el diseño del teléfono, el cual consigue varios récords. Pero, ¿qué mejoras nos trae la nueva apuesta de la firma asiática para este 2021? ¿Merece la pena optar por este modelo con la serie Redmi Note 10 a la venta en nuestro país? He tenido la oportunidad de probar el Mi 11 Lite durante aproximadamente tres semanas para dar respuestas a todas estas preguntas.

Ficha técnica

Xiaomi Mi 11 Lite
Pantalla6,55 pulgadas con tecnología AMOLED, resolución Full HD+, 90 HZ de frecuencia, 240 Hz de tasa de muestro y HDR10
Cámara principal– Sensor principal de 64 megapíxeles con apertura focal f/1.79
– Sensor secundario con lente gran angular de 8 megapíxeles y apertura focal f/2.2
– Sensor terciario con lente macro de 2 megapíxeles y apertura focal f/2.4
Cámara para selfiesSensor principal de 20 megapíxeles 
Memoria interna64 y 128 GB de tipo UFS 2.2
AmpliaciónA concretar
Procesador y memoria RAMQualcomm Snapdragon 732G para la variante con 4G (datos por confirmar) y Qualcomm Snapdragon 780G para la variante con 5G
6 y 8 GB de RAM
Batería4.250 mAh con carga rápida de 33 W
Sistema operativoAndroid 11 bajo MIUI 12.5
Conexiones– Xiaomi Mi 11 Lite 4G: 4G LTE, WiFi de doble banda, Bluetooth 5.1, USB tipo C, NFC para pagos móviles y sensor de infrarrojos (datos por confirmar)
– Xiaomi Mi 11 Lite 5G: 5G SA y NSA, WiFi 6 y 6E, Bluetooth 5.2, USB tipo C, NFC para pagos móviles y sensor de infrarrojos
SIMDoble Nano SIM
DiseñoMetal y cristal
Dimensiones6,81 milímetros de grosor y 157 gramos de peso
Características destacadasSensor de huellas lateral, carga rápida de 33 W, NFC para pagos móviles, 90 Hz de frecuencia en la pantalla…
Fecha de lanzamientoDisponible
PrecioDesde 280 euros

Un diseño que sienta precedente

La punta de lanza del Xiaomi Mi 11 Lite se encuentra precisamente  en el diseño. El fabricante asiático ha creado el teléfono más fino del mercado en 2021, con un grosor que no llega a superar los 7 milímetros y un peso que se queda en los 157 gramos. En mano, el dispositivo se siente como ningún otro. De hecho, lo primero que podemos llegar a pensar es que carece de batería; nada más lejos de la realidad, ya que precisamente éste es uno de sus puntos fuertes. 

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En cuanto al resto de detalles del diseño, el terminal está construido en una combinación de policarbonto y cristal en la carcasa trasera, una carcasa cuya principal desventaja es su acabado, el cual es dado a la suciedad y las huellas. La buena nueva es que el módulo de cámaras no está tan sobredimensionados como otros modelos de la misma marca, en tanto que no sobresale tanto del resto de la carcasa. 

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El módulo de cámaras sobresale ligeramente respecto al resto del chasis.

Volviendo a la parte delantera, el trabajo de Xiaomi en lo que respecta a la optimización del espacio también es encomiable. Y es que a pesar de que el grosor de los marcos no tiene nada que ver con los de Mi 11, lo cierto es que nos encontramos ante uno de los mejores exponentes de la gama media en este aspecto, con una distribución casi simétrica y poco habitual en móviles Android (el iPhone es el único modelo del mercado que mantiene marcos simétricos).

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Cabe destacar que el teléfono está recubierto en las dos partes por la certificación Corning Gorilla Glass en su quinta iteración. La mala noticia es que nos encontramos con ningún tipo de protección al agua y al polvo como sí nos encontramos en otros modelos del fabricante.

Una pantalla soberbia que se acerca a la gama alta

Xiaomi ha dado un paso de gigante con esta nueva generación de smartphones en lo que respecta a la pantalla. En datos técnicos, nos encontramos con un panel AMOLED de 6,5 pulgadas, resolución Full HD y 90 Hz de refresco. La guinda al pastel la pone la certificación HDR10, la profundidad de color de 10 bits y el brillo máximo de 500 nits con nivel pico de 800 nits. 

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Los ángulos de visión son bastante amplios.

En cifras, la pantalla se aleja de la propuesta del fabricante con la serie Redmi Note 10, con tasas de refresco de 120 Hz, brillo máximo de 1.300 nits y certificación HDR10+. ¿Supone esto un problema en un escenario real de uso? Nada más lejos de la realidad: la experiencia de uso con el dispositivo durante las tres semanas de prueba ha sido excepcional. De hecho, la experiencia supera a la de otros teléfonos que doblan su precio.

La calibración de color es correcta y no llega a saturar en ningún momento los colores, por no mencionar que el nivel de brillo máximo nos permite visualizar imágenes en el exterior con la incidencia directa de la luz del Sol. En lo que respecta a la respuesta táctil y la velocidad del panel, las animaciones y el comportamiento de la pantalla se sienten fluidos en todo momento. Vale decir que la frecuencia de muestreo táctil es de 240 Hz, en tanto que la respuesta del panel es prácticamente instantánea. Donde el panel no muestra un desempeño tan positivo es a la hora de hacer uso del sensor de proximidad

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Con la integración de paneles AMOLED en la gama media, Xiaomi ha decidido deshacerse del sensor de proximidad para dar relegar dicha tarea al sensor de luminosidad. El resultado de esta decisión es un tanto caótico a la hora de hacer uso de dicho sensor: escuchar un audio de WhatsApp a través del altavoz para las llamadas o hablar por teléfono puede ser un martirio si no colocamos el teléfono correctamente. 

En la mayoría de ocasiones, el comportamiento del sensor ha provocado que la salida del sonido se alterne continuamente entre el altavoz principal y el altavoz secundario, algo que otros usuarios ya han podido experimentar en terminales como el Redmi Note 10 Pro. La única solución aparente pasa por color el teléfono en vertical, algo que no siempre es posible tenemos las manos ocupadas o simplemente no podemos ladear la cabeza.

Experiencia de usuario a la altura de las expectativas

Llegamos a uno de los apartados más interesantes del teléfono. La hoja de especificaciones del Xiaomi Mi 11 Lite en su versión con conectividad 4G consta de un procesador Snapdragon 732G junto con 6 GB de memoria RAM y dos opciones de almacenamiento de 64 y 128 GB de tipo UFS 2.2. La combinación de todos estos componentes nos da una experiencia de uso acorde a la de un gama media de 2021.

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A la izquierda, resultado del Xiaomi Mi 11 Lite en GeekBench. A la derecha, resultado de las memorias en Androbench.

El desempeño del teléfono en el día a día con aplicaciones como WhatsApp, Gmail, Discord, Twitter, Google Chrome y Telegram ha sido correcto. El cambio entre aplicaciones y la ejecución de las animaciones del sistemas se realiza de manera prácticamente instantánea, beneficiado a su vez por los 90 Hz de refresco y los 240 Hz de frecuencia de muestreo. Quizá lo más criticable del teléfono en el rendimiento tiene que ver con la gestión de la multitarea en MIUI 12, que en este caso es algo más agresiva que la de otras capas de personalización. 

En más de una ocasión, el teléfono ha recargado el contenido de aplicaciones que se mantenían en memoria. En este aspecto, la sensación general es que nos encontramos con un teléfono con 4 GB de memoria RAM. Habrá que ver si en un futuro Xiaomi cambia de parecer con próximas actualizaciones. A fecha de publicación, la sensación general no es muy positiva.

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Así luce MIUI 12.0.3 en el Xiaomi Mi 11 Lite.

Otro punto negativo no menos importante que el anterior tiene que ver con la cantidad de aplicaciones y juegos preinstalados en MIUI 12. Y es que a pesar de que podemos desinstalarlos sin mayor problema, no deja de ser molesto tener que realizar este paso conforme configuramos el teléfono por primera vez.

¿Y qué hay de los juegos? En este aspecto, el comportamiento del teléfono vuelve a ser el esperado, aunque debemos de tener en cuenta que nos encontramos ante un procesador de gama media, lo que puede limitar la experiencia si queremos disfrutar de los 90 Hz de la pantalla.

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Configuración gráfica del Call of Duty Mobile en el Xiaomi Mi 11 Lite. El juego nos obliga a limitar la tasa de cuadros por segundo si ajustamos la calidad gráfica a Muy alta.

En títulos como Call of Duty Mobile o Asphalt 9, el teléfono se comporta correctamente incluso con el nivel de gráficos en su máxima configuración. Eso sí, si priorizamos calidad gráfica, la tasa de cuadros se reducirá de manera notable; es el caso de Call of Duty, cuya configuración no nos permite disfrutar de la máxima calidad si priorizamos fluidez. 

Mi experiencia con el Xiaomi Mi 11 Lite tras tres semanas de uso 1
Game Turbo, el modo Juego creado por Xiaomi con opciones añadidas.

En lo que respecta a la gestión de la temperatura, no he notado un aumento exagerado de la misma al cargar el teléfono o jugar a algún que otro juego, por lo que se entiende que el sistema de disipación del teléfono hace bien su trabajo 

Apartado fotográfico: el telemacro sorprende y el gran angular decepciona

La simplicidad impuesta en las líneas de diseño del Xiaomi Mi 11 también se traslada al apartado fotográfico, donde a diferencia de otras opciones de la mismamarca, nos encontramos con tres cámaras en su parte trasera. En concreto, el teléfono se vale de tres sensores de 64, 12 y 5 megapíxeles con la siguiente configuración de lentes: sensor principal, gran angular y telemacro, es decir, una lente macro con aumento óptico. La apertura focal de cada objetivo es f/1.79, f/2.2 y f/2.4.

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Si nos centramos en el sensor principal, que en este está desarrollado por Samsung (Samsung GW3 con tecnología ISOCELL), los resultados en la mayoría de situaciones son más que correctos. Durante el día, la definición de las texturas y el rango dinámico nos permiten jugar con la fotografía de paisaje con luz del Sol directa. Si la luz procede de dos fuentes distintas, lo más probable es que obtengamos una imagen con alguna zona quemada, en tanto que tendremos que recurrir al HDR para levantar detalle en las luces. 

Otra opción para levantar el detalle en ciertas partes de la imagen pasa por activar el modo AI (Inteligencia Artificial), aunque personalmente encuentro el tratamiento del color bastante saturado, por lo que desde tuexperto.com os recomendamos pasar de este modo. En cualquier caso, la colorimetría de las imágenes de manera predeterminada es correcta, a diferencia de la que podemos encontrarnos en otros fabricantes como Samsung.

Cabe destacar que la aplicación de Xiaomi dispara a 16 megapíxeles de manera predeterminada haciendo uso de la interpolación de píxeles para obtener mayor información en imágenes más pequeñas. Si queremos realizar fotografías a 64 megapíxeles, tendremos que activar el modo en cuestión a través de las opciones pertinentes. En lo que respecta al desempeño del modo Retrato, aquí el trabajo de Xiaomi es bueno, ya que a pesar de que no nos encontramos con un sensor dedicado, el recorte se realiza de manera correcta, con un nivel de desenfoque bastante natural y un tratamiento de la piel correcto.

La otra gran carencia del sensor está relacionada con el autoenfoque. En más de una ocasión, el sensor se ha demorado unos cuantos segundos en enfocar el objeto principal, algo que se aprecia especialmente en la grabación de vídeo, de la cual trataremos más adelante. En cuanto al comportamiento de la cámara durante la noche, el rendimiento general cae de manera notable, precisamente por el tamaño del sensor. A esto hay que sumarle que la aplicación de cámara fuerza el ISO para levantar la luminosidad de las imágenes, por lo que el efecto “mantequilla” de las texturas comienza a aparecer cuando la luz es escasa.

Para salvar los resultados durante la noche podemos hacer uso del modo Noche. En este caso, la compañía ha modificado su comportamiento para controlar mejor las altas luces, si bien la luminosidad general no es tan diferente de la que obtenemos sin modo Noche, probablemente por el escaso tiempo de exposición que Xiaomi establece por defecto.

Centrándonos en la cámara con lente gran angular, aquí la experiencia decae de manera notable respecto al sensor principal. Durante el día, los resultados son aceptables si tenemos en cuenta las limitaciones del sensor. No se aprecia una aberración cromática excesiva pero sí que se notan las diferencias de colorimetría con respecto al sensor principal: colores más saturados y un contraste algo más disparado junto con un rango dinámico bastante más limitado. La buena nueva es que apenas se afecta la curvatura de la lente a pesar de que se mantiene la amplitud de visión.

En cuando a la fotografía nocturna, los resultados son bastante inferiores a lo que obtenemos con la cámara principal. En general, el nivel de luminosidad decae y el efecto mantequilla aparece cuando la luz es escasa. En este aspecto, se echa en falta un paso hacia delante en la apertura focal de la lente (f/2.2) o la resolución del sensor (8 megapíxeles), aunque por desgracia estas carencias son bastante comunes en este rango de precios.

Llegamos a la tercera cámara, que en este caso se acompaña de un sensor de 5 megapíxeles con apertura focal f/2.4 y lente macro con zoom óptico. Los resultados con esta cámara son bastante mejor de lo esperando, sobre todo si tenemos en cuenta otras opciones del mercado con cámaras macro más limitadas que la de Xiaomi. El zoom óptico aplicado sobre la lente nos permite obtener un grado de detalle en los objetos y las texturas bastante llamativo. Eso sí, la estabilización de la cámara brilla por su ausencia, por lo que obtener una foto enfocada será mucho más difícil que con el resto de cámaras. De hecho, es en este punto donde nos encontramos la mayor carencia: la falta de estabilización y la dificultad a la hora de desenfocar. En más de una ocasión las imágenes han generado un resultado “borroso” o poco definido”.

Más allá de este detalle, lo cierto es que los resultados de la cámara son carne de red social, al menos cuando la luz no escasea, ya que la apertura focal del sensor no nos permite jugar con fotografía nocturna salgo en contadas ocasiones. Tampoco podemos grabar vídeo con esta cámara, por lo que sus posibilidades son algo limitadas.

Hablando del vídeo, la experiencia general es muy similar a la que obtenemos a la hora de realizar fotografías tanto en la cámara principal como en la cámara secundaria. Mención especial al sistema de estabilización por software de Xiaomi en las dos cámaras, al menos cuando grabamos a 30 FPS, ya que el teléfono deshabilitará la estabilización cuando subimos la tasa de cuadros a 60. De hecho, la estabilización se mantiene cuando grabamos en calidad 4K a 30 FPS, lo que no siempre se consigue con teléfonos de este rango de precios. Lamentablemente, no podemos grabar vídeo en 4K a 60 FPS.

Otra de las carencias de la grabación de vídeo está relacionada con el autoenfoque. Y es que al igual que sucede con las fotografías, el sensor principal muestra un comportamiento algo errático a la hora de enfocar el objeto principal. Cuando la luz de cae y grabamos durante la noche, los problemas de enfoque salen aún más a relucir, aunque los resultados generales en este escenario dejan bastante que desear, ya que la estabilización por software genera un efecto gelatina que se aprecia en las partes más oscuras.

¿Y qué hay de la cámara delantera? Con un resolución de 16 megapíxeles y una apertura focal f/2.45, la experiencia general es decente si tenemos en cuenta las limitaciones de este tipo de sensores. Aunque el nivel de detalle es bueno y las texturas de la piel se mantienen más o menos naturales (por defecto Xiaomi aplica un efecto Belleza que tendremos que deshabilitar manualmente), la apertura de campo de la lente nos obliga a alejar el teléfono más de la cuenta.

Esto se acentúa cuando grabamos vídeo con dicha cámara, ya que la aplicación recortará parte de la escena para estabilizar la imagen. Durante la noche, tanto el nivel de detalle como el nivel de luminosidad decaen estrepitosamente. En lo que respecta al modo Retrato, aquí los resultados son algo más artificiales que los del sensor principal de la cámara trasera. Tampoco el recorte es todo lo bueno que se puede esperar.

Bienvenido sonido estéreo, adiós puerto de 3,5 milímetros

Otra de las grandes mejoras que Xiaomi ha incluido en la gama media de este año está relacionada precisamente con el apartado sonoro. Dos son los altavoces que nos encontramos en el Xiaomi Mi 11 Lite, con sonido estéreo y la posibilidad de reproducir formatos de audio de alta fidelidad, si bien el teléfono carece de la certificación Hi-Res de la que disponen otros modelos de la marca de similar precio. En cualquier caso, la experiencia con éstos ha sido mejor de la esperada, con un nivel de volumen que si bien no tiene nada que ver con la de otros teléfonos de gama alta, es suficiente para el rango de precios en el que nos encontramos. Quizá se echa en falta una mayor presencia de los bajos y una contundencia más clara en el resto de frecuencias. No llega a ser un sonido plano pero sí que carece de matices.

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Esta carencia de matices se debe, probablemente, a la falta de volumen del altavoz secundario, que hace las veces de altavoz para las llamadas. La buena nueva es que ninguna de las bocinas llega a saturar con el nivel de volumen en su punto más alto, por lo que el trabajo de Xiaomi en este aspecto se queda algo a medias. Cabe destacar que, a diferencia del Mi 10 Lite, el teléfono carece de conexión de 3,5 milímetros para los auriculares. Siendo esta una de las mayores ventajas de la gama media de la marca, la decisión por parte de la marca no se entiende. 

Conectividad correcta para la versión con 4G

Tal y como hemos indicado al comienzo del artículo, Xiaomi ha diversificado el lanzamiento del Mi 11 Lite en dos variantes, una con 4G y otra con 5G. El modelo que nos atañe en esta ocasión es el primero. Centrándonos en el apartado de la conectividad, a hoja de especificaciones que acompaña a este terminal comprende conexiones Bluetooth 5.1, WiFi de doble banda y NFC para pagos móviles. Por desgracia, el teléfono no incluye radio FM al carecer de un puerto de 3,5 milímetros para los auriculares.

El comportamiento de todas estas conexiones en un escenario real de uso ha sido el esperado en las tres semanas que he podido probar el teléfono. Tanto el nivel de cobertura de la red móvil como el alcance de la antena WiFi son los esperados. Curiosamente, la experiencia con la cobertura ha sido superior a la que he obtenido con otros teléfonos de mayor gama como el Samsung Galaxy S21, cuyo procesador Exynos adolece precisamente de ciertos problemas con la cobertura. En interiores, el nivel siempre se ha mantenido por encima del 50% cuando con otros teléfonos el porcentaje no ha llegado a superar el 20%. 

En lo que respecta a la conectividad Bluetooth, tanto el alcance como los tiempos de sincronización con dispositivos externos han sido correctos. He probado a conectar unos auriculares true wireless con la misma versión de Bluetooth y la conexión se ha mantenido por encima de los 10 metros con alguna pared de por medio. El comportamiento de la conexión GPS también es correcta, con un posicionamiento casi instantáneo y certero incluso en interiores. Buen trabajo del fabricante en este aspecto a pesar de que se echa en falta la presencia de la conectividad WiFi 6 y 5G, especulaciones que sí se encuentran presentes en el modelo con 5G.

La autonomía supera las expectativas

Cuando hablamos de un teléfono delgado, las concesiones que se sobreentienden sobre éste están relacionadas precisamente con la autonomía. En cifras, de hecho, el Xiaomi Mi 11 Lite destaca precisamente por ofrecer una capacidad bastante pobre: 4.250 mAh. Curiosamente, la experiencia no tiene nada que ver con lo que prometedlas cifras.

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A la izquierda, autonomía del Xiaomi Mi 11 Lite con la pantalla configurada a 60 Hz. A la derecha, autonomía con la frecuencia ajustada a 90 Hz.

Durante las tres semanas que he podido probar el teléfono, la autonomía media ha alcanzado las 8 horas con aproximadamente un día y medio de uso. Si aplicamos una frecuencia de actualización de 60 Hz, las cifras mejora ligeramente, aunque no tanto como cabría esperar en un principio. Cabe destacar que la mayor parte del tiempo el teléfono ha estado conectado a Internet a través de una red WiFi, por lo que si el uso de la conectividad 4G es más demandante, lo más probable es que las cifras desciendan en función del tiempo de conexión.

¿Y qué hay de la carga? Buenos resultados también en este apartado gracias al cargador de 33 W que se incluye de serie con el teléfono. En aproximadamente media hora, obtendremos un 55% de carga. Para la carga completa tendremos que esperar 1 hora más o menos, dependiendo del porcentaje de carga de inicio.

Biometría: así sí, Xiaomi

Como sucede con la mayoría de móviles de gama media de la marca, el apartado biométrico del Xiaomi está presidido por un sensor de huellas que hace las funciones de botón de desbloqueo. Le acompaña un sistema de desbloqueo facial que se vale de la única cámara que nos encontramos en el frontal; es decir, nada de sensores ToF ni sistemas de recogimiento avanzados. ¿Qué tal la experiencia con el teléfono en este aspecto? Positiva. Sin más. 

La velocidad de reconocimiento del sensor de huellas es prácticamente instantánea: con un solo toque (ni siquiera una pulsación), el teléfono se desbloqueará como por arte de magia. La tasa de fallo es prácticamente nula a menos que el dedo esté mojado o cuenta con algo de suciedad, por lo que en este aspecto no tendremos mayores problemas. 

En cuanto al desempeño del desbloqueo facial, la experiencia es positiva si la luz ambiente acompaña. Curiosamente, el teléfono da por bueno nuestro rostro si éste está acompañado de una mascarilla, lo que nos puede dar una idea del nivel de seguridad con el que nos encontramos. Durante la noche, eso sí, su uso se hace impracticable si no contamos con una fuente de luz externa. 

Conclusiones y opinión del Xiaomi Mi 11 Lite, ¿merece la pena su compra?

Tras analizar todos los puntos del Mi 11 Lite, toca sacar conclusiones, que como viene siendo habitual, dependen del precio. El modelo analizado parte de unos nada desdeñables 300 euros. ¿Merece la pena apostar por este modelo con la serie Redmi Note 10 pisándole los talones? Depende.

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El punto diferencial del Xiaomi Mi 11 Lite con respecto a la mencionada serie es el diseño, un diseño que a pesar de no ser tan compacto por las pulgadas de su pantalla, sí que se hace realmente cómodo en la mano. En cuanto al resto de características, lo cierto es que la propuesta no se diferencia mucho de la del Redmi Note 10 o Redmi Note 10 Pro. 

Es en este punto precisamente donde tendremos que poner sobre una balanza las bondades y carencias del teléfono. Lo que sin duda es un hecho es que nos encontramos ante uno de los mejores exponentes de la gama media, no solo por todo el conjunto de especificaciones que ofrece, sino por la apuesta diferenciadora de Xiaomi con el diseño. Si tomamos como referencia otros modelos como el Poco F3, con el mismo precio de salida que su homólogo, la apuesta por el teléfono de Xiaomi se hace menos interesante aún si cabe. De nuevo me remito a la conclusión anterior: ¿es el diseño lo suficientemente importante para apostar por este modelo?

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