Los astrónomos encuentran dos agujeros negros supermasivos en colisión

Gracias a las imágenes recogidas por el Telescopio Espacial Hubble se ha podido conocer que dos agujeros negros supermasivos se encuentran en un proceso de inevitable colisión a 2.500 millones de años luz de la Tierra. Los agujeros negros supermasivos se acercan poco a poco, el uno al otro, enviando ondas gravitacionales a través del espacio-tiempo, pudiendo llegar a ser registrados en nuestro planeta. Estas ondas servirán a los astrónomos a comprender mejor este tipo de ondas, aunque no aterricen en la Tierra hasta dentro de miles de millones de años… si es que el planeta sigue existiendo.

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La problemática de la fusión de agujeros negros supermasivo

Ambos agujeros negros supermasivos cuentan con una masa 800 veces superior a la propia del Sol, según  lo publicado en la Astrophysical Journal Letters del pasado 10 de julio. La galaxia en la que ‘viven’ estos dos astros, llamada SDSS J1010+1413, es muy reconocible por los astrónomos debido a que es sumamente brillante. Dentro del Telescopio Hubble se encuentra la Wide Field Camera 3, el instrumento más avanzado a bordo del telescopio. Los astrónomos pudieron captar las imágenes de ambos agujeros negros al balancear dicha cámara.

agujero negro

El problema del ‘Parásito final’

Los agujeros negros supermasivos suelen hallarse en el centro de las galaxias. En el transcurso de una fusión de galaxias los agujeros negros supermasivos contenidos dentro de las mismas comienzan un  ‘baile’ giratorio hasta que, supuestamente, acaban también fusionándose. Aunque esto último aún no está demostrado por las autoridades científicas ni el tiempo que tardarían en completar dicha fusión. A este enigma que trae de cabeza a los investigadores se le ha puesto el nombre de ‘Problema del parásito final‘. Algunos astrónomos incluso piensan que dos agujeros negros supermasivos si se acercan a una distancia de tan ‘solo’ 3.2 años luz podrían alargar esta ‘danza de la muerte’ durante toda la eternidad.

Las ondas gravitaciones emitidas por el baile de los agujero negros supermasivos podrían ayudar a que los científicos supieran, con una mayor exactitud, lo común que es que dos astros de tal condición choquen. Este es el primer par de agujeros negros de tales características que se ha encontrado e, indudablemente, no es el único que existe en todo el universo. Se espera que se encuentren muchos más con el transcurso del tiempo.

Los investigadores son muy optimistas al respecto: no dudan  en asegurar que podríamos albergar en nuestro universo hasta más de 100 agujeros supermasivos cercanos emitiendo ondas gravitacionales, lo que supondría una enorme ventaja para conocer el fondo de dichas ondas, en los próximos cinco años. En caso de no poder detectarse el fondo de estas ondas gravitacionales, producidas por el inminente choque de los agujeros negros, esto supondría que solo se fusionan en escalas de tiempo extremadamente largas, permaneciendo como dos elementos separados por muy poco espacio.

Hablando de las ‘fusiones de galaxias’ se espera que, en un futuro tan lejano que es complicado de asimilar, nuestra Vía Láctea comenzaría su fusión con Andrómeda. Nuestra galaxia, a su vez, nace de la fusión de otras. Un suceso que, triste o alegremente, no llegaremos a contemplar.

Vía | CNET

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