Fallece Eduard Punset: las cosas importantes que nos enseñó este gran divulgador científico

Era el optimismo en persona. Nos cautivó a todos con su particular manera de contar las cosas y de explicarnos la ciencia. Nos descubrió el poder de las emociones y lo que es más importante, nuestro potencial para gestionarlas adecuadamente. Un apasionado de la ciencia, de la divulgación, de la vida. Un curioso incorregible. ¡Y menos mal!

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Eduard Punset ha fallecido hoy a la edad de 82 años en la misma Barcelona que le vio nacer. Era jurista, economista, escritor y hasta político, pero, sobre todo, lo conocimos y reconocimos por ser uno de los divulgadores científicos más importantes de nuestro tiempo.

No en vano, desde 1996 hasta 2013 – una larga etapa de trece años, que son muchos para un medio como la televisión – dirigió el ya mítico programa Redes, en La 2, un espacio en el que hablaba de ciencia, sí, pero para que todos la entendiéramos. Para que todos nos dejáramos seducir por el encanto de la astronomía, la psicología o la medicina, entre otros muchos temas.

Hoy mismo, tras una larga enfermedad, Eduard Punset ha echado a volar. Nos deja un legado inmenso, una sonrisa franca y limpia – también en las distancias cortas – y la semilla de la curiosidad en todos los que durante tanto tiempo hemos seguido sus enseñanzas. Hoy repasamos algunas de sus mejores aportaciones. ¡Que tengas un bonito viaje, Eduard!

El origen del amor en la Tierra

Puede que no parezca un tema científico, pero lo cierto es que no hay más ciencia ni química que en la puesta en marcha de todos los mecanismos del amor.

‘El amor, ese instinto de fusionarse con otro organismo para sobrevivir, estaba presente hace 3.200 millones de años, cuando la primera bacteria o el primer organismo unicelular, en una tierra ardiente y aterrorizada por los meteoritos que caían por todas partes, soltó un líquido (yo no estaba pero es como si hubiera estado) y aquél líquido decía: ¿hay alguien más? Porque estoy aterrorizado o aterrorizada…’

La conferencia del profesor Punset empieza de este modo, así que de partida, ya es imposible resistirse a la explicación sobre el origen del amor en la Tierra y los cambios y crecimientos emocionales del ser humano para volver a enamorarse de nuevo tras una decepción.

¿Qué nos hace felices?

‘La felicidad es una emoción y básicamente los expertos la definen como la ausencia del miedo. Es la definición con la que más de acuerdo estoy. Ese miedo lo puedes tener teniendo trabajo. O cuando no lo tienes. El dinero no ayuda a la felicidad. Debajo del nivel de subsistencia, la felicidad es igual al dinero. Pero en cuanto has alcanzado el nivel mínimo de subsistencia, empiezan las dudas’.

Contaba entonces Eduard Punset que él nunca dejó de ser feliz en la vida. Solo una vez y duró un cuarto de hora. Fue en 1958. Regresaba de Francia, era miembro del Partido Comunista y le habían dado una maleta de doble fondo. El doble fondo estaba repleto de octavillas y los miembros del Partido Comunista de Madrid, cuando vieron esas octavillas y las leyeron dijeron, con toda razón, ‘esto es una tontería’: las han escrito gente en el exilio y las tiraron en la papelera. Creían que aquellos que las hicieron no tenían la menor idea de lo que se estaba viviendo en España. Él había pasado un miedo terrible, porque la policía le había hecho abrir la maleta en la frontera.

La importancia de tener objetivos

Podríamos pensar que Eduard Punset tuvo una vida feliz, sin apenas obstáculos ni tristezas. Pero, ¿quién puede creer que un ser humano tan solo ha sufrido 15 minutos en su vida? Nos encanta esta entrevista porque el divulgador nos cuenta por qué le cuesta tanto encontrar momentos desgraciados en su vida. La respuesta es llana y simple: porque siempre ha tenido objetivos llenos de felicidad. Y sentencia:

La felicidad está en la sala de espera de la felicidad. Lo descubrí con mi perra. Yo veía que cuando le preparaba el plato de cereales a mi perra, saltaba como una loca de alegría. Estaba en la sala de espera de la felicidad. Luego cuando se lo ponía debajo de la mesa, unas veces comía y otras ni siquiera lo husmeaba. En cuanto descubres que la felicidad está en la sala de espera de la felicidad es muy difícil generar esta capacidad infinita que aparentemente tiene la gente para hacerse infeliz.

Protegerse de los psicópatas

Durante su tiempo como investigador y divulgador, Eduard Punset trabajó y mucho en el ámbito de la psicología. Contaba en Redes que los psicópatas no llevan un letrero que dice que son psicópatas y por eso infringen un gran daño a muchísimas personas inocentes. En realidad la mayoría de psicópatas no son asesinos. Muchos van con traje, llevan coches de lujo e incluso ocupan puestos de responsabilidad.

Aunque saben lo que hacen, no sienten ningún tipo de remordimiento. Su conciencia no les dice que han actuado mal. ¿Por qué los psicópatas suelen ser mentirosos, violentos y encantadores? El enorme problema de los psicópatas es la gran cantidad de sufrimiento que suele infringir a gente que no es consciente de que su jefe, su mujer o su marido es un psicópata.

En esta ocasión, Eduard Punset reflexiona junto a uno de los mayores expertos del mundo en este ámbito. Es Robert D. Hare, un doctor en psicología e investigador de renombre en el campo de la psicología criminal.

Aprender a gestionar las emociones

No hace tantos años que hemos aprendido de los maestros a empezar a fijarnos (ya no decimos a gestionar acertadamente) nuestras emociones. Y lo que es más importante: a enseñar a los pequeños a comprenderse a sí mismos y a hacerlo desde bien pronto, con el objetivo de ganar felicidad y bienestar.

La ciencia está corroborando ahora que la gestión de las emociones básicas y universales debería preceder a la enseñanza de valores y por supuesto, de contenidos académicos. Los hijos se juegan con ello su vida de adultos.

Eduard Punset nos llevó por el camino de conocer a grandes expertos sobre emociones que hoy son referentes cotidianos para todos aquellos que nos hemos interesado alguna vez por este tema. Hablamos, claro está, de Richard Davidson, Daniel Goleman o Matthieu Ricard.

Con el tiempo, también hemos conocido a Elsa Punset, hija del profesor, que ha dedicado su carrera profesional a estudiar las emociones y que sigue ayudándonos a hacerlo a través de las redes. Quizá sea este otro de los grandes legados de Eduard Punset.

Descansa en paz, profesor. Por aquí seguiremos intentando esto tan complejo que es comprendernos y saber encontrar el gusto por explorar los patrones emocionales que nos rigen: el amor y la curiosidad.