Mi experiencia de uso con el Gigaset GS185 por menos de 200 euros

Aquellos que piensen que no tienen alternativas europeos a los móviles chinos de gama de entrada o gama media están equivocados. Los alemanes siguen implantando su sello de calidad, también en productos de telefonía. Es el caso de Gigaset, que está dispuesta a presentar batalla con terminales de precios asequibles y con buen rendimiento fabricados en Europa. Como el Gigaset GS185, que he podido probar durante unos cuantos días para su análisis. Un salto a la gama de entrada que sorprende por su desempeño y su autonomía.

Y es que este Gigaset GS185 prescinde de las modas de pantalla súper panorámica, notch o muesca en pantalla (precisamente para aprovechar esa pantalla sin crecer en tamaño de cuerpo), doble cámara o reconocimiento facial. Pero se centra en la funcionalidad. En ser un móvil barato, resistente y que funciona como cualquier móvil debería. Siempre teniendo en cuenta su precio de 170 euros, claro está. Mejor pasamos a conocer cuáles son sus virtudes y cuáles han sido mis sensaciones.

Ficha técnica Gigaset GS185

Pantalla 5.5 pulgadas, formato 18:9, resolución HD+ (1440 x 720 píxeles), cristal 2.5D, 293 ppp, Contraste 1000:1, Brillo 450 cd/m2
Cámara principal 13 MP, autoenfoque PDAF, f/2.0, Vídeo 1080p
Cámara para selfies 13 MP con flash
Memoria interna 16 GB
Ampliación MicroSD hasta 256 GB
Procesador y memoria RAM Qualcomm Snapdragon 425 (cuatro núcleos a 1.4 GHz), 2 GB de RAM
Baterí­a 4.000 mAh
Sistema operativo Android 8.1 Oreo puro
Conexiones 4G LTE, WiFi 802.11n, Bluetooth 4.2, Micro USB
SIM Dual nano-SIM
Diseño Acabado efecto metálico, Colores: Azul noche y Cognac (gris)
Dimensiones 147 x 70.6 x 8.8 mm, 149 gramos
Funciones destacadas Sensor de huellas
Radio FM
Fecha de lanzamiento Disponible
Precio 170 euros

 

Diseño clásico y ligero

Como decía, el Gigaset GS185 no va a pasar a la historia por tener los colores más llamativos o el aspecto más puntero. De hecho resulta un móvil de lo más normal, sobresaliendo por sus contornos redondeados, que lo hacen realmente ergonómico, y por su ligereza. Las líneas de las antenas en los extremos superior e inferior le dan carácter, aunque me recuerdan ligeramente a los antiguos modelos de iPhone que las incorporaban en sus diseños.

El cuerpo cuenta con acabados en efecto metálico. Es resistente pero no ofrece las sensaciones de un móvil completamente robusto de gama alta. Lo cual es lógico. Y es que su mencionada ligereza (149 gramos) tiene mucho que ver en ello. Lo bueno es que, a diferencia de los móviles de gama alta con acabado de cristal, su superficie es mucho más limpia. He manoseado con mis dedos relativamente grasos su carcasa en el modelo Cognac Metal. Las huellas acaban apareciendo, pero ni brillan ni se dejan ver como en otros móviles del mercado. Y es de agradecer.

diseño

Por delante no encontramos ningún botón. Solo la pantalla que aprovecha sin alardes el frontal del terminal, pero dejando márgenes a cada lado. Márgenes justificados en la parte superior, donde se alberga una cámara para selfies, el auricular y un flash LED. Los botones quedan en el lado lateral, donde encontramos el de apagado/encendido y los dos de volumen (unificados en una sola tecla). Me ha llamado especialmente la atención la superficie rugosa del botón de apagado y encendido. Para cualquier usuario habitual de móviles no es especialmente útil, pero una persona mayor o poco acostumbrada a estos dispositivos puede ser guiada fácilmente para saber cuál ha de apretar para encender la pantalla o el terminal.

Gigaset

En la parte trasera queda el sensor de huellas dactilares, que está situado en la parte alta. Sí, bien arriba. Una posición poco práctica en el agarre, ya que me queda algo alejada de la huella índice que he usado para la seguridad de este teléfono. Eso sí, al segundo día desarrollé ya la técnica para encontrar el sensor sin buscarlo con la mirada. Allá donde lanzaba el dedo encontraba la serigrafía de “Gigaset” en el dorso del terminal. Señal que me indica que, un poco más arriba, se encuentra el sensor. No es lo más cómodo del mundo pero al menos la curva de aprendizaje no resulta demasiado pronunciada (en dos días he aprendido dónde encontrar el sensor). En la esquina superior izquierda se sitúa la cámara junto al correspondiente flash LED.

frontal

Por último he encontrado más referencias a diseños de Apple, además de Huawei y otros fabricantes que han imitado a la marca de la manzana, en las perforaciones de los altavoces en la parte inferior. Por cierto, aquí hay un puerto de carga microUSB. Un formato que empieza a quedar desfasado. Lo bueno es que, en la parte superior, cuenta con puerto para auriculares Jack 3,5 mm.

GS185

En definitiva. Un diseño que sobresale por limpio, cómodo y ligero. Al menos para la opinión de un servidor que está un tanto harto de llevar móviles que se resbalan, manchan y pesan demasiado siempre encima.

Pantalla de 5,5 pulgadas y funcionamiento ligero

Ojo con la pantalla del Gigaset GS185, que no tiene muesca pero no significa que no sea “panorámica”. No sigue la moda de aprovechar los marcos o casi toda la parte frontal del terminal, pero su panel IPS sí alcanza los 18:9 de proporción. Todo ello en un tamaño 5,5 pulgadas. Así que, sin ser tan grande como los móviles de gama alta actuales, permite disfrutar de la sensación de película de cine al reproducir vídeos en YouTube, servicios como Netflix o cualquier contenido grabado con el móvil.

pantalla de 5,5 pulgadas

Claro está que en un móvil de 170 euros no vamos a disfrutar de la mejor experiencia visual del momento. Pero al cabo de un par de días (después de tener un móvil de cabecera tope de gama), no me ha resultado complicado acostumbrarme a sus 1.440 x 720 píxeles (HD+). Salvo que uses servicios como Netflix en su modalidad de mayor calidad o seas un purista de la imagen, cumple de sobra. Los colores se muestran de forma correcta y no hay sensación de pixelado. Destaca también su brillo, que permite disfrutar de todos los detalles incluso a plena luz del día. Eso sí, he tenido que configurarlo, subiéndolo ligeramente de su estado inicial, para contar con brillo suficiente de manera normal. Pero el modo automático, a partir de este pequeño ajuste, ha cumplido como esperaba. Y no se me olvida mencionar que tiene una capa resistente a arañazos y, lo que más he disfrutado, también antisuciedad.

pantalla panorámica

Unos cuantos días de uso me han servido para hacerme una idea de cómo es el funcionamiento general del móvil. La experiencia de uso que me ha brindado me ha resultado grata teniendo en cuenta que es un móvil de gama baja. Y me refiero a detalles como la velocidad de respuesta en el cambio de aplicaciones o en el propio uso de la pantalla. Algo que, a buen seguro, hay que agradecerle a su versión Oreo de Android. Es decir, Android 8.1 que llega en estado puro, sin capa de personalización que pueda retardar la respuesta con tal de aplicar contenidos o diseños de la marca. En este Gigaset GS185 esto no ocurre, y salvo el momento de encender la pantalla, que cuenta con medio segundo de retardo, el funcionamiento es fluido.

Android Oreo 8.1 puro

De hecho me ha sorprendido que pueda mantener abiertas tantas aplicaciones en segundo plano para volver rápidamente a ellas. Todo ello con 2 GB de memoria RAM, y gracias al procesador Qualcomm Snapdragon 425. Es decir, que tiene potencia para mover cualquier aplicación actual con cierta soltura, y dejarla ahí plantada hasta que la volvamos a usar un tiempo después. No hace magia, y hay juegos actuales con gráficos exigentes que no mueve con soltura, pero no hay que perder de vista que es un móvil de entrada. Si necesitas WhatsApp, Instagram, Facebook, Google Chrome, Google Calendar y Candy Crush Friends, este Gigaset GS185 sirve de sobra. Y sin desesperarte a la hora de iniciar un juego o cambiar entre aplicaciones.

Sensor de huellas y conectividad dual SIM

Aunque ya es una característica más o menos habitual, que el Gigaset GS185 cuente con métodos biométricos para asegurar los contenidos del usuario es de agradecer. Hablo del lector de huellas dactilares, que ya comentaba en la parte de diseño que se encuentra en el dorso, justo en la zona superior. Pues bien, hay que decir que es un recurso realmente sensible y rápido. Sirve para activar el móvil en su estado dormido, y aunque tarda algo en encender su pantalla, la vibración que reconoce la huella me informa a cada vez que es prácticamente instantáneo. Y así lo he podido comprobar a la hora de desbloquear el móvil, pero ya con la pantalla encendida.

sensor de huellas

Aparte del lector, hay que hablar de un apartado de conectividad que innova en unos aspectos, aunque queda un poco atrás en otros. Pero que resulta completo para cualquier dispositivo o complemento que queramos conectar al Gigaset GS185. No tiene NFC, pero sí puerto para auriculares clásico. Así que he podido coger alguna llamada mientras cargaba el móvil a través de su microUSB. Tiene Bluetooth 4.2 en caso de querer conectar auriculares inalámbricos o vincularlo con el coche y usar Android Auto, si es menester. Por supuesto cuenta con conexión WiFi, aunque solo por banda de 2,4 GHz, y 4G de categoría Cat 4.

Sin embargo lo más interesante es su bandeja con capacidad para dos tarjetas SIM. Es decir, que es un terminal para llevar dos números de teléfono si es necesario. Claro que lo curioso es que esta decisión no sacrifica la capacidad de almacenamiento. Y es que la bandeja cuenta con una tercera ranura para introducir una tarjeta microSD de hasta 256 GB para dar más espacio a sus escuetos 16 GB iniciales.

dual sim

Batería duradera y cámaras resolutivas

El Gigaset GS185 no sorprende en el apartado fotográfico. Del mismo modo que no lo hace ningún gama de entrada. Aunque resuelve bastante bien diferentes situaciones. Eso sí, las mejores fotografías se consiguen con una buena iluminación, a ser posible en exterior con luz directa. Los selfies cuentan con bastante detalle también, y es que tanto la cámara principal como la delantera son de 13 megapíxeles. Así que las diferencias son mínimas, centrándose en el enfoque sobre todo (trasera) y en los retoques de belleza (delantera). Sin embargo tenemos modo deporte, flores, contraluz y nocturno, así como diferentes filtros en vivo para cambiar la estética de la imagen.

batería

Llama más la atención la batería. Al menos durante mi experiencia de uso. Y es que, por un despiste, el terminal se quedó encendido, en reposo y sin conexión, durante más de dos días sin apenas perder autonomía. Sus 4.000 mAh de batería se encargan de suministrar energía a la pantalla, procesador y diferentes componentes más durante más de 24 horas. Incluso haciendo un uso intensivo del terminal. Un dato a tener en cuenta si requerimos un móvil que aguante jornadas estresantes. Su carga se completa tras tres horas y media, aproximadamente. Sin embargo, cuenta con carga rápida de 5V 1,5A para darle un extra rápido si es que lo necesitas. Yo, desde luego, no he tenido necesidad en estos días de prueba, sabiendo que he acabado las jornadas con batería de sobra.

Conclusiones

El Gigaset GS185 se postula como una interesante alternativa al mercado de móviles de entrada chinos. No sigue las modas actuales, pero cuenta con el sello de calidad “made in Germany” de la marca alemana Gigaset, y puede presumir de buen funcionamiento. Y es que contar con Android 8.1 puro y el procesador Snapdragon 425 parece ser una combinación interesante. Cumple en el resto de apartados, aunque echamos en falta algunas funciones o características avanzadas.

conclusiones

Claro que su precio de 170 euros es algo a tener en cuenta. No hay muchos móviles en el mercado que ofrezcan mucho más por ese precio. Así que solo depende de ti si estás buscando un móvil de entrada elegir entre las alternativas actuales o una marca europea.

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