
Hace ya un tiempo que supimos que Yahoo habĆa puesto en jaque la seguridad de millones de usuarios. DespuĆ©s de las investigaciones, la compaƱĆa de Silicon Valley reconoció y confirmó que en total se habĆan hackeado 3.000 millones de cuentas. ĀæLo peor de todo? Que sabiendo lo que habĆa ocurrido, no advirtieron ni a los principales afectados, que son los usuarios, ni a los inversores. De ahĆ que mĆ”s adelante Yahoo tuviera que asumir el pago de una multa de 28 millones.
Pues bien, parece que hoy Yahoo vuelve a las andadas. Tenemos que hablar de otro escĆ”ndalo de privacidad que afecta a los usuarios de Yahoo Mail. SegĆŗn The Wall Street Journal, Yahoo todavĆa sigue analizando el correo de los usuarios para vender los datos a los anunciantes. Una prĆ”ctica que, en principio, han ido abandonando la mayorĆa de firmas tecnológicas.
Oath, que es el actual propietario de Yahoo, mantiene el contacto con los anunciantes. Les ha abierto la puerta a mÔs de 200 millones de bandejas de entrada, repletas de información sobre los usuarios.

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¿Qué hace Yahoo con el correo de los usuarios?
Pero, ĀæquĆ© hay de cierto en todo esto? Bueno, Oath ha reconocido a The Wall Street Journal que, en efecto, analiza los correos electrónicos que llegan a los buzones de los usuarios. Asegura, eso sĆ, que solo analiza los mensajes promocionales, generalmente de minoristas.
El argumento para hacer todo esto, que curiosamente Oath tiene la osadĆa de esgrimir sin problemas, tiene que ver con el hecho de que el correo electrónico sea gratuito. Alegan que se trata de un servicio costoso y que los usuarios no pueden esperar acceder a Ć©l sin entregar nada a cambio. Pero este argumento queda tumbado al instante: mĆ”s que nada porque el servicio de correo electrónico premium de Yahoo (que cuesta 35 dólares al aƱo o 3,5 dólares al mes) tambiĆ©n se analiza y los datos obtenidos se venden igualmente a los anunciantes.
Yahoo Mail Pro promete una bandeja de entrada sin anuncios, atención al cliente prioritaria y una aplicación para escritorio y móvil. Pero los que han apostado por este servicio tampoco estÔn a salvo de ser escaneados por Yahoo.
¿Cómo funciona exactamente este anÔlisis?
Oath trabaja con distintos algoritmos para clasificar el correo electrónico que llega a las bandejas de Yahoo. Estos dependen, en su mayorĆa, de las preferencias de cada consumidor, de modo que usa cookies para poder mostrar a los usuarios anuncios similares en el futuro.
De este modo, y segĆŗn los correos electrónicos que reciban habitualmente (por ejemplo: mensajes con billetes de avión, de alquiler de coches, sobre cocina…), los usuarios serĆ”n etiquetados de un modo u otro y se les proporcionarĆ” los anuncios que mĆ”s se ajusten a su perfil. Porque no es lo mismo ofrecer publicidad a un cocinitas que a un viajero empedernido, Āæverdad?

¿La información personal también se divulga?
En principio no, pero con los antecedentes de Yahoo nunca se sabe. Oath ha contado a The Wall Street Journal que la información contenida en mensajes personales es ignorada y que cuando transfieren información sobre los usuarios a los anunciantes, se eliminan nombres y datos personales.
Sin embargo, no hay que perder de vista que algunos mensajes personales a veces se etiquetan como promocionales. Y que información muy valiosa sobre los usuarios puede llegar a las manos equivocadas.
Cuentan, por otra parte, que el proceso de revisión es artesanal. Son las personas las que leen los correos y no las mĆ”quinas. En realidad, Yahoo estĆ” luchando a su manera para competir contra Gmail. Por lo visto, son muchos los usuarios que usan el de Yahoo para recibir correo basura o promocional y los anunciantes no estĆ”n del todo convencidos de invertir fuertemente ahĆ.




