
La pasada semana te hablĆ”bamos de una nueva polĆ©mica que en este caso tiene a Google en el centro de la diana. Associated Press descubrió que el gigante de las bĆŗsquedas seguĆa a los usuarios y guardaba sus ubicaciones aunque estos hubieran desactivado o pausado el historial de ubicaciones.
Horas después, Google tuvo que rectificar la información contenida en sus pÔginas de ayuda para adaptarse a lo que realmente hace con las ubicaciones de los usuarios. Y es que al parecer, no importa que el historial de ubicaciones esté pausado. Google sigue igualmente a la gente si estos usan aplicaciones como Google Maps o incluso si realizan búsquedas, aunque no estén relacionadas en ningún caso con su ubicación.
El caso es que, cuatro dĆas despuĆ©s de haberse conocido el informe de Associated Press, Napoleon Patacsil, un usuario de Google, ha formalizado una demanda en los tribunales. Acusan a la de Mountain View de haber indicado a los usuarios que al aplicar una configuración determinada (en este caso desactivar o pausar el historial de ubicaciones), la empresa no registrarĆa ningĆŗn tipo de seguimiento de la ubicación geogrĆ”fica de los usuarios. Los abogados de Patacsil seƱalan en la demanda que la información proporcionada era simple y llanamente falsa.

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Una demanda que pretende ser colectiva
La demanda presentada por este ciudadano se ha formalizado con la vocación de representar los intereses de todos aquellos ciudadanos que tienen dispositivos móviles con algún servicio de Google. Esto incluye, pues, tanto a los usuarios de Android como a los que tienen un iPhone o iPad, equipado con iOS. Porque todos ellos son susceptibles de tener instaladas aplicaciones o servicios de Google.
Los abogados del interesado afirman que la compaƱĆa ha violado la Ley de Invasión de Privacidad de California, asĆ como el Derecho de Privacidad contemplado en la Constitución de California. Ahora serĆ” el juez el que tendrĆ” la potestad de decidir si la demanda se admite a trĆ”mite y si, a continuación, puede representar a todos los usuarios de Estados Unidos que puedan sentirse afectados por las prĆ”cticas llevadas a cabo por Google.
Google, bajo la lupa
Lo cierto es que esta no es la primera ocasión en que una organización deposita su atenta mirada sobre las prÔcticas llevadas a cabo por Google. En noviembre del año pasado, Quartz se dio cuenta de que la información sobre las ubicaciones y posiciones geogrÔficas de los usuarios de Android era igualmente recopilada aunque la configuración de los servicios de ubicación estuviera desactivada.
Por si esto fuera poco, en junio supimos que los dispositivos Google Home y Chromecast también filtraban información sobre la ubicación del usuario. Una muestra mÔs de que Google es perfectamente capaz de rastrear nuestra ubicación aunque no tengamos el GPS conectado.

Datos altamente sensibles
Los datos que recopila Google sobre nuestras ubicaciones son de enorme interĆ©s para las empresas, que pueden conocer de este modo información muy valiosa sobre los usuarios y, a partir de ahĆ, dirigir de manera mĆ”s precisa y certera la publicidad.
SegĆŗn los abogados del demandante, de los datos de ubicación se puede extraer mucha información personal, como por ejemplo, tratamientos mĆ©dicos que se realizan, relaciones personales o incluso intereses totalmente privados, que no deberĆan trascender mĆ”s allĆ” de la intimidad de los usuarios. De ahĆ que la incapacidad de los usuarios para controlar cómo y cuĆ”ndo son seguidos resulte especialmente preocupante.




