Etiqueta ambiental DGT para el coche, cómo pedirla y para qué sirve

Seguro que las has empezado a ver en los coches y pronto las verás en algunas motos. Las etiquetas ambientales de la DGT identifican los vehículos según sus niveles de emisiones y puedes conocer la tuya aquí. Básicamente la mitad (aproximada) más antigua y contaminante no tiene etiqueta. La otra mitad (más moderna y menos contaminante) sí la tiene. Y según lo “limpio” que sea el vehículo así tendrá una u otra etiqueta. Veamos cómo se distinguen, cómo pedirla si no la tienes y para qué servirán.

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Para qué sirven

Pues sirven o servirán para poder usar y aparcar el coche, nada menos. La conciencia medioambiental se va implantando en todos los ámbitos, pero en el del tráfico está muy presente. Varios Ayuntamientos se enfrentan a problemas de contaminación serios: Madrid o Barcelona, pero también Valencia y otros. No es sólo una cuestión de salud pública pues si se superan ciertos límites hay multas millonarias procedentes de la Unión Europea.

Etiqueta ambiental DGT para el coche, cómo pedirla y para qué sirve

Existen diferentes orígenes de la polución ambiental pero está claro que la más fácil de controlar o regular es la del tráfico. Hay muchas calefacciones que queman mal (o poco eficientes) y planes para ponerlas al día. También el transporte público deja a veces que desear en su limpieza, de nuevo también cuentan con planes de puesta al día. Y cada vez queda menos industria pesada en zonas urbanas que pueda ser una amenaza medioambiental (en occidente al menos).

Contaminación urbana

Así que, cuando el aire está sucio, lo más fácil es limitar el tráfico. Para ello lo más justo parece limitar primero a los vehículos que más contaminan. Y si eso no es bastante pues progresivamente irles dejando a los que sean responsables de menos emisiones. Para eso precisamente sirven las etiquetas medioambientales: para identificar a quién contamina más o menos. Barcelona ya ha anunciado que las usará para eso cuando haya avisos por contaminación. Madrid no tardará en hacerlo, y otras seguirán. Incluso, para acceder a ciertas partes del centro, puede ser necesario disponer de un coche “limpio” (etiquetado).

Cómo pedirla

La Dirección General de Tráfico hizo durante el año 2016 un envío masivo de etiquetas por correo. La mayoría de personas recibió la etiqueta que le correspondía a su coche y, si no la tiró, la tiene. Si la tienes, búscala y pégala, así ya estás “identificado”. Si compraste un coche después de eso (y no te la dieron al matricularlo), o las has perdido, necesitas pedirla. También a quien haya tenido que cambiar el cristal parabrisas y con él se fuera la etiqueta…

Etiqueta Ambiental DGT 02

Los días con tráfico limitado, no podrás usar el coche sin etiqueta.

¿Cómo se pide? En Correos y cuesta 5 euros: no es gratis, sólo lo fue para quienes la recibieron en aquél primer envío hace un par de años. Y necesitarás el permiso de circulación original del vehículo. Por cierto, si vas a Correos: si vives en Cataluña estás de suerte pues en cualquier oficina te darán la etiqueta en el acto. Si no, y no vas a la oficina principal de la provincia, irás a solicitarla y a los pocos días podrás pasar a recogerla. Así estaba la cosa cuando lo hicimos hace pocas semanas. Y en la oficina de nuestro pueblo, de hecho, aprendieron a hacerlo con nuestra etiqueta.

¿Cuántos tipos de etiqueta hay?

Como hemos dicho, la mitad de los coches y furgonetas ligeras en circulación (los más antiguos) no tienen etiqueta porque son más contaminantes. Se trata de los que tienen motor de gasolina anteriores a 2000 y los diésel anteriores a 2006. Esos no tienen etiqueta y algún día te impedirán usarlos en ciertas condiciones. A partir de ahí, se les clasifica según cuatro etiquetas en función de la “limpieza” de sus emisiones. La etiqueta “Cero” es bastante fácil: para eléctricos puros que no emiten gases. Pero también la llevan los coches híbridos enchufables con más de 40 km de autonomía.

Etiqueta Ambiental DGT 04

La etiqueta “Eco” es para vehículos poco contaminantes. La llevan todos los híbridos (menos aquellos que sean Cero) y los que queman gas (GLP, GNCo GNL). Sus emisiones son más limpias y por eso se les considera también benévolos. Los Cero y Eco suelen tener ventajas, por ejemplo para acceder a zonas urbanas limitadas, o descuentos al aparcar en plazas de la calle con pago (entre la bonificación total de los Cero y el 50 por ciento de descuento los Eco).

Nos quedan otras dos etiquetas o categorías, la “C” y la “B”. En ese orden indican coches menos o más contaminantes. Es decir la “C” corresponde a coches con homologación Euro 6 (gasolina posteriores a 2006 o diésel posteriores a 2014). La “B” es para coches de gasolina posteriores al año 2000, o diésel posteriores a 2006.

Las motos y ciclomotores

Hace poco (marzo 2018) ha salido por fin publicada la normativa de las etiquetas para las motos y ciclomotores. Como en los coches, la idea ha sido identificar la mitad del “parque” (motos en circulación) que más contamina y etiquetar la otra mitad menos contaminante. Esto hace que no haya equivalencia, es decir, una moto “B” por ejemplo contamina menos que un coche “B”. De hecho, las motos contaminan siempre mucho menos que los coches, porque están menos atascadas, y aún más si lo medimos por ocupante (la mayoría de coches llevan una sola persona).

Moto en ciudad

Ahora mismo las motos, sin distinción, cuentan con ventajas en el tráfico en el centro y en caso de alta contaminación. Pero esto puede cambiar (Barcelona ya lo ha anunciado) con las etiquetas, y las motos más antiguas se verán limitadas. Y no habrá envío como con los coches: hay que pedirla (y pagarla).

Las motos anteriores a 2003 no tendrán etiqueta. A partir de ahí, la “B” será para aquellas con homologación Euro 2 (2003-2006). La etiqueta “C” será para las motos con homologación Euro 3 y Euro 4, es decir más modernas que 2006. Y la etiqueta “Cero” será para las eléctricas. En teoría también para algunas híbridas, y para esas (que no existen) o las de gas (que tampoco) habría la “Eco”. O para eléctricas con menos de 40 km de autonomía declarada, que tampoco existen. Lo que muestra el conocimiento sobre motos de la DGT, por cierto.

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