Puede que te hayas encontrado en numerosas ocasiones en las que tus datos ya no dan para publicar una foto en Instagram o para enviar un mensaje importante por WhatsApp. Pues bien, o encuentras una red WiFi o alguien comparte su conexión a Internet para poder enviar estos contenidos. Para esto segundo existe una fórmula sencilla y segura para móviles Android, y es que estos pueden transformarse en un punto de conexión para que otros usuarios aprovechen sus datos o su red. En este divertido ví­deo te contamos cómo lo puedes hacer.

El procedimiento es realmente sencillo, y las posibilidades que se ofrecen, casi infinitas. Basta con acceder al menú Ajustes del móvil que vaya a compartir su conexión a Internet. Siempre teniendo en cuenta el gasto de datos de la tarifa que puede suponer esta práctica. Después hay que buscar el menú Redes, o Conexión, o cualquiera que sea el nombre que se le da en dicho móvil, pero donde siempre se encuentran cuestiones como la conexión WiFi y los datos.

Una vez aquí­ debe existir un apartado con un nombre similar a Compartir conexión. Suele ser un menú donde hay varias opciones extra tan interesantes como crear una red WiFi con un nombre predeterminado y, lo más importante, con una contraseña dada. Es conveniente crear esta contraseña, aunque sea sencilla, para asegurarnos de que solo los contactos a los que se la facilitamos accedan a nuestra conexión.

Una vez establecida esta configuración solo queda activar esta red compartida. Y listo. Ya sea a través de otra conexión WiFi (ejerciendo de repetidor) o tirando de los datos de Internet de la factura, la red queda creada.

Con ello, cualquier usuario, ya sea con Android o iPhone, solo tiene que buscar la red WiFi creada, que tendrá el nombre que se le haya dado en el momento de la configuración. Si se ha establecido una contraseña también será necesario indicarla para poder tener acceso a la conexión. Una vez que se aceptan los datos y se obtiene la dirección IP, la conexión queda establecida y lista para ser usada.

De esta manera tanto el dispositivo que ofrece la conexión como aquellos que se conectan disfrutan de acceso a Internet casi como si de una red WiFi al uso se tratase. Claro que las velocidades pueden reducirse si hay que servir a diferentes terminales y si se utilizan servicios muy demandantes como el streaming de Netflix. Elementos a tener en cuenta si no se quiere tener una mala experiencia de uso o acabar con los datos de Internet del usuario que los cede. Así­, aunque es un servicio capaz para trabajar o realizar tareas en diferentes dispositivos (móviles, portátiles, etc.), suele ser una medida de urgencia más que una primera opción.

Cómo compartir Internet desde tu móvil