Hemos probado..., Samsung|21 Abril 2017 9:00 am

Ponemos a prueba el Samsung Galaxy S8+


Ponemos a prueba el Samsung Galaxy S8+

tuexperto-RecomendadoLa belleza no solo está en el interior. Y es que hay que trabajar cada detalle para que un móvil potente sea un icono y una referencia de la industria. Samsung apuesta por ello, y nada más sacar el Samsung Galaxy S8+ de la caja puede percibirse. Un móvil top que gusta al ojo y al tacto. Con una pantalla que ocupa casi todo el frontal, y unas formas muy estilizadas. Y que, claro está, también es bonito y mucho en su interior.

El último procesador Exynos de la marca, 4 GB de RAM, una cámara Dual Pixel… Y todo ello con una capa de software mejorada con protagonismo para su asistente Bixby. Una herramienta que está todavía en sus primeros pasos pero que promete convertirse en un rival muy potente para rivales como Siri o Cortana. O con sus herramientas de seguridad avanzadas, que incluyen la detección por iris o incluso la detección facial.

Pero volvamos a la pantalla, la gran niña bonita de este móvil. Un magnífico panel que crece hasta las 6,2 pulgadas y que tiene un formato panorámico de 18,5:9. Es decir, un paso intermedio entre el formato panorámico de 16:9 y el formato que se usa en las películas de 21:9. Todo ello rematado por su resolución WQHD de 2.960 x 1.440 píxeles.

Este móvil estará disponible a partir del 28 de abril, con un precio de 910 euros. Nosotros ya lo hemos recibido, y te traemos nuestra prueba técnica del Samsung Galaxy S8+ además de un primer vistazo de cerca a sus características.

Samsung Galaxy S8+ curva

La curva sigue siendo protagonista

Futurista y elegante. El Samsung Galaxy S8+ es un móvil lleno de curvas. Las de su pantalla, las de su carcasa y las de las esquinas. Todo ello en un cuerpo de cristal con metal en los laterales. La sensación de estar ante un móvil “todo pantalla” es patente. Incluso más que en el LG G6, que busca un concepto parecido pero se queda un paso por debajo del S8. El atractivo de este teléfono es evidente. Respira un toque premium por todos los costados. Eso sí, su acabado brillante de la trasera tiene un precio, ya que las huellas se quedan con bastante facilidad y pueden empañar la sensación final. Pero, con todo, es de esos móviles que querrás tener nada más le pongas las manos encima.

Galería de fotos del Samsung Galaxy S8+

Sus medidas son de 159.5 mm (alto) x 73.4 mm (ancho) x 8,1 mm (grosor). No es el móvil más fino del mercado, pero sus 173 gramos de peso impresionan. Realmente se nota ligero en las manos y muy cómodo de agarrar. Y, de hecho, tiene un peso menor al de modelos de la competencia como el Huawei Mate 9 (5,9 pulgadas y 190 gramos).

Llega al mercado en tres colores diferentes: negro (midnight black), gris con reflejos morados (orchid gray) y plateado (artic silver). Lejos quedan los rumores de colores saturados como el rojo que pudo verse en alguna supuesta filtración. En cualquier caso, tonos que casan con la estética elegante y premium de este terminal. Una curiosidad: la pantalla siempre encendida se puede configurar para que muestre unos colores que casen con el color del propio teléfono.

Ficha del Samsung Galaxy S8+

Pantalla 6,2 WQHD de 2960 x 1440 píxeles (529ppp)
Cámara principal 12 megapíxeles, F/1.7 y estabilizador
Cámara para selfies 8 megapíxeles con autoenfoque
Memoria interna 64 GB
Ampliación Sí microSD (hasta 256 GB)
Procesador y memoria RAM Exynos 8895 / 4 GB
Batería 3.500 mAh, carga rápida
Sistema operativo Android 7.0 Marshmallow / Samsung Touchwiz
Conexiones BT 5, GPS, USB de tipo C, NFC
SIM nanoSIM
Diseño Metal y cristal, certificación IP68, lector de huellas dactilares / varios colores / Protección Gorilla Glass  5
Dimensiones 159.5 mm (alto) x 73.4 mm (ancho) x 8,1 mm (grosor)
Funciones destacadas Bixby, multiventana, triple seguridad
Fecha de lanzamiento 28 de abril
Precio 910 euros

 

Pero no podemos quedarnos solo ahí. La verdadera novedad del diseño tiene que ver con la pantalla y con la desaparición del botón físico frontal. Y es que Samsung dice adiós a esta tecla que servía para volver al inicio o para abrir el asistente S Voice. Además, en su último móvil, el Samsung Galaxy Note 7, este botón incluía el lector de huellas dactilares. Ahora todo esto se ha ido.

De esta manera se da más espacio en el frontal del móvil para la pantalla. Los botones de función, como en otros móviles Android, son virtuales. Eso sí, el botón de inicio cuenta con sensor de presión. La idea es sencilla. Tenemos que presionar con más fuerza dicho botón para desbloquear el móvil cuando la pantalla esté apagada. ¿El motivo? Para que no se encienda por error cuando, por ejemplo, lo llevamos en el bolsillo.

Samsung Galaxy S8+ botón táctil

Por supuesto, el lector de huellas dactilares se mantiene, pero va a la parte trasera justo a la misma altura de la cámara. Un cambio que los usuarios habituales de móviles Samsung notarán bastante. Y es que en más de una ocasión hemos tenido que tocar la cámara para encontrar este botón y no siempre es sencillo alcanzarlo al estar situado tan alto. No hay que olvidarse. Aunque su diseño es muy compacto, el Samsung Galaxy S8+ tiene una pantalla propia de un pequeño tablet: 6,2 pulgadas. Por eso, puede resultar más difícil de usar para personas con dedos más pequeños.

También hay cambios en el lateral del terminal, donde ahora se incluye un botón exclusivo para Bixby, el nuevo asistente inteligente. Una forma cómoda de lanzarlo, aunque sin opciones para modificar el funcionamiento de dicho botón.

Otra de las características que no se pueden pasar por alto. El Samsung Galaxy S8+ es resistente al agua y al polvo. Su certificación IP68 permite su inmersión en agua a menos de metro y medio de profundidad y por menos de una hora.

 Samsung Galaxy S8+ pantalla

Una pantalla de cine

O casi. Y es que su formato más alargado imita a la gran pantalla. Algo que se disfruta más en los vídeos y contenidos panorámicos, aunque no en las aplicaciones, juegos o vídeos convencionales. En estos casos la gran pantalla del Samsung Galaxy S8+ queda desaprovechada, apareciendo franjas negras allá donde no hay contenido. Es el precio por saltar al formato de los 18,5:9. Y es que incluso en los vídeos tendremos que escoger entre ver la imagen con unos pequeños marcos laterales en negro o recortar ligeramente la zona inferior y superior de la imagen.

A nivel técnico, sobresaliente. El Samsung Galaxy S8+ cuenta con una pantalla de 6,2 pulgadas. Es realmente grande y consigue que nos centremos en el contenido sin ningún tipo de distracción. También ayuda a ello su resolución WQHD de 2.960 x 1.440 píxeles. Por supuesto, es un panel curvo en sus laterales y de tecnología Super AMOLED. Su densidad es de 597 píxeles por pulgadas, lo que es más que perfecto para un móvil de gama alta.

Si te preguntas en qué se traduce toda esta tecnología, solo hay una palabra para definirlo: calidad. Las imágenes están realmente definidas si han sido creadas para una resolución superior al Full HD. Y es que este panel muestra todos los detalles. Aunque alcanzar esta resolución y densidad y comprobar las mejoras solo está al alcance de los expertos y más puristas de la imagen, el resultado final es genial. Los elementos lucen definidos y con un color saturado y brillante. Tanto es así que podemos ver sin problemas la pantalla incluso con el impacto directo de la luz del sol.

En definitiva, es una pantalla para disfrutar de contenido multimedia como si usáramos un tablet. Aunque aún no hay juegos y aplicaciones de vídeo preparados para esta nueva era de móviles panorámicos, el área de visionado crece. Y en el Samsung Galaxy S8+ lo hace con una excelente calidad sin casi aumentar el tamaño del móvil.

 Samsung Galaxy S8+ procesador

Rendimiento top

Sobre el papel, tras la presentación de este Samsung Galaxy S8+, todo pintaba bonito. Samsung ha trabajado en varias versiones de este terminal, llevando diferentes procesadores a distintos mercados. Mientras que en Norteamérica ha optado por integrar el último chip de Qualcomm, el esperado Snapdragon 835, en Europa ya hemos podido catar su nuevo Exynos. Se trata de un desarrollo propio de Samsung que se equipara al de Qualcomm. Ocho núcleos dan potencia al terminal. Mientras que los cuatro núcleos más potentes funcionan a 2,35 GHz, otros cuatro se encargan de tareas más livianas a 1,9 GHz. Lo dicho, datos que pintaban bien sobre el papel, y que hemos podido corroborar en nuestras pruebas.

Samsung Galaxy S8+ pruebas rendimiento

De izquierda a derecha, resultados del Samsung Galaxy S8+ en AnTuTu Benchmark y Geekbench 4

Bajo el filtro del análisis de AnTuTu, el Samsung Galaxy S8 arroja una puntuación de 173066. Uno de sus grandes competidores, el Huawei P10, se queda en los 142.000 puntos.

¿Y qué hay de las primeras sensaciones a la hora de usarlo? La fluidez y la soltura marcan el compás de este buque insignia. Los juegos más potentes y la utilización de varias aplicaciones en tiempo real (multitasking de verdad de la buena) también responden sin parones. Es potente y capaz, al menos en nuestro primer contacto. Lo hemos podido ver también en acción convertido en un verdadero ordenador de sobremesa.

Cuando se conecta a la base Samsung DeX (se vende por separado por 150 euros) y a una pantalla, el Samsung Galaxy S8+ se convierte en un PC con Android. Y no cualquier PC. La opción de usar apps como Gmail, Word o Excel a través del teclado ganan muchos puntos. La interfaz está trabajada y solo hemos echado en falta un mayor número de apps capaces de funcionar en pantalla completa. Pero, a nivel de fluidez, ninguna queja o falla.

Este móvil cuenta con 4 GB de RAM y 64 GB de memoria interna.

 Samsung Galaxy S8+ camara

Fotos de gran calidad y colorido

Este Samsung Galaxy S8+ lleva incorporada la misma cámara principal Dual Pixel que su antecesor. Y no hay nada malo en ello. De hecho le permite mantener el título de “una de las mejores cámaras del mercado”. En la cámara principal encontramos un sensor de 12 megapíxeles y un objetivo capaz de ofrecer F/1.7 de apertura. Estos datos hacen posible buenas fotografías tanto en lugares con luz como con oscuridad. Es realmente luminoso y, aunque también hereda el problema de dotar de color extra al contenido, sigue ofreciendo resultados sublimes para un móvil.

Esta cámara, que llega acompañada por un estabilizador óptico de imagen, puede presumir de velocidad. Una doble pulsación sobre el botón de apagado del móvil la activa al instante. Su enfoque también es realmente rápido, por lo que resulta difícil que alguna escena en movimiento se nos escape. Pero lo mejor es la inteligencia de todo lo que hay detrás. Y es que es capaz de analizar entornos de forma inteligente y rápida para ajustar la configuración hasta en las situaciones más complicadas. Es decir, toma muy buenas fotos incluso a contraluz o en entornos donde el contraste es alto. Todo ello con una representación de colores algo saturados pero que dota de una sensación muy vivida a la foto final.

Para capturar estas fotos, Samsung ha diseñado una aplicación realmente cómoda y sencilla. Se puede utilizar con una mano gracias a los diferentes gestos. Para hacer zoom solo hay que deslizar el disparador con un dedo. También es posible llegar a un menú con filtros y elementos más propios de Snapchat con solo mover el dedo en horizontal. O deslizarlo hacia arriba o hacia abajo para saltar entre las cámaras. Es cómoda e intuitiva, y sus máscaras y elementos son un añadido interesante para conseguir un extra de diversión. Además, podemos analizar objetos con el asistente Bixby para luego buscarlo en tiendas.

La cámara delantera tampoco se queda atrás. De hecho da un paso adelante respecto al modelo anterior. Aumenta hasta los 8 megapíxeles y su objetivo también es muy luminoso: f/1.7. Además integra autoenfoque, por lo que no importa si se está cerca o lejos del teléfono a la hora de tomar un selfie, siempre se está enfocado. Los resultados son definidos y coloristas, pero es verdad que a veces falla un poco con el brillo.

 Selfie Samsung Galaxy S8+

Un asistente con mucho camino por delante

En el apartado de software encontramos un importante avance. Samsung parece haber escuchado algunas críticas acerca de este aparatado en sus anteriores móviles. En nuestro análisis del Samsung Galaxy S8+ nos ha resultado cómodo y rápido en el manejo. Desde el escritorio solo hay que deslizar una vez el dedo de abajo hacia arriba para hacer aparecer el cajón de aplicaciones. También sigue presentando menús laterales para hacer uso de sus curvas. Eso sí, el diseño parece haber mejorado el problema de pulsar la pantalla con la mano en los laterales de forma involuntaria. Todo un punto a favor.

El terminal llega actualizado a Android 7.0 Nougat. Cuenta con su propia capa de personalización, como es habitual. Touchwiz presenta un diseño que refleja la estética Samsung en cada pantalla del terminal. Desde las notificaciones redondeadas hasta la paleta de colores y opciones de diseño del terminal. Como puntos a favor encontramos un buscador en el menú de Ajustes o la posibilidad de personalizar prácticamente cada detalle del aspecto del terminal.

En definitiva, esta capa de personalización no es lo ideal, pero resulta ágil y práctica una vez que se aprende cómo llegar a cada espacio. Un punto a mejorar llega con las aplicaciones preinstaladas. Y es que Samsung sigue sin permitirnos desinstalar aquellas herramientas que se duplican. Así, cuando iniciamos el móvil nos encontramos con dos navegadores de Internet, dos tiendas de aplicaciones, dos clientes de correo electrónico, etc. Elementos procedentes de Samsung y de Google y que, en la mayoría de los casos, no hacen sino acumular polvo y malgastar espacio.

Y no podemos olvidarnos de Bixby. Este asistente virtual aterriza con la promesa de revolucionar la forma de interactuar con nuestro terminal y con el mundo. En la presentación descubrimos cómo reconoce objetos y nos permite comprarlos en Amazon, por ejemplo. Es capaz de hacerlo con botellas de vino, con un sofá o con casi cualquier objeto. El problema es que de momento no reconoce comandos de voz en castellano.

Samsung ha prometido que próximamente llegarán actualizaciones para su mejora y traducción. De hecho, para esta misma primavera se añadirá su control de voz. Pero, en un primer paso, en inglés. De momento, hay que conformarse con un sistema de tarjetas que recuerda ligeramente a Google Now y que sí permite las búsquedas en español. Bixby aprende de nuestro uso, de modo que sus sugerencias variarán mucho con el tiempo según aprenda de nosotros.

Batería sorprendente

La batería es un punto candente en el análisis del Samsung Galaxy S8+. Son 3.500 mAh que dejaban alguna duda sobre su aguante. Y es que hay que tener en cuenta que estamos ante una enorme pantalla de 6,2 pulgadas con resolución WQHD. Pero nuestro primer contacto con el Samsung Galaxy S8+ nos ha sorprendido y mucho. Su puntuación en el test de AnTuTu Tester supera los 13.000 puntos y se coloca cerca del Huawei P10. A falta de trastear más con el móvil, debería ser capaz de darnos hasta dos días de uso sin necesidad de buscar un enchufe. Todo un logro en un cuerpo tan delgado y ligero.

Por si no fuera suficiente está la tecnología de carga rápida. Apenas necesita algo más de una hora para estar plenamente repuesto para lo que queda del día. Por no hablar que en cinco minutos consigue cargar alrededor de 10% de la batería, lo que resulta realmente útil para cualquier urgencia. Todo ello teniendo en cuenta que esta tecnología de carga rápida se puede aprovechar tanto por cable como de forma inalámbrica (el adaptador inalámbrico no llega incluido en el paquete).

 Batería del Samsung Galaxy S8+

Una conectividad actualizada

La revisión del procesador integrado, el Exynos, permite que este Samsung Galaxy S8+ cuente con lo último en conectividad. Además de conectarse a Internet mediante Wi-Fi a/b/g/n/ac, con su último estándar, también tira de redes LTE de categoría 16. Así que, en teoría, es capaz de navegar a 1 Gbps de velocidad. El único problema es que no hay ninguna red 5G con dicha velocidad aún en España, ni en otras ciudades del mundo. Eso sí, está actualizado para el momento en el que esta tecnología de conexión esté implantada.

También avanza en cuanto a Bluetooth, ya que presenta la versión 5.0. Esto supone conseguir mayor velocidad de transferencia de datos y una zona más amplia entre el móvil y el aparato conectado. Sin embargo, lo más útil es aprovecharlo para emitir música a través de dos dispositivos conectados a la vez.

Aparte de esto encontramos los sensores de movimiento, brújula y presión habituales, así como el de luminosidad y proximidad. También cuenta NFC para aprovechar las compras con el móvil con Samsung Pay y un puerto mini USB de tipo C. Por cierto, cuenta con puerto para auriculares, muy útil para el análisis del Samsung Galaxy S8. No hay que olvidar que en el paquete se incluyen unos auriculares AKG de gran calidad.

 Ponemos a prueba el Samsung Galaxy S8+

Seguridad por tres

Otro de los puntos destacables del Samsung Galaxy S8 es su seguridad. Ya pudimos comprobarlo en su presentación, pero ahora hemos tenido opción de catar de primera mano todo esto. Al lector de huellas dactilares se suman el desbloqueo por reconocimiento facial y por lectura de iris. Una triple barrera para asegurar el contenido del móvil o las compras a través del mismo.

En nuestro análisis del Samsung Galaxy S8 el proceso es bastante ágil. Solo tenemos que levantar el móvil a cierta distancia del rostro, como para hacer un selfie, para que la cámara detecte nuestras facciones. Apenas un par de segundos bastan para que el terminal se desbloquee como por arte de magia. Eso sí, el gesto dista de ser sutil, y puede fallar en entornos oscuros. Más fiable y cómodo resulta aún el desbloqueo por lectura de iris. Eso sí, puede retrasarse algo más, pero funciona en cualquier momento. Solo hay que marcar ligeramente el gesto para poner el móvil a la altura de los ojos. En un par de segundos tenemos acceso al móvil sin problemas.

En cuanto al lector de huellas ahora se sitúa en la parte trasera, junto a la cámara principal del terminal. Esto hace que tengamos que utilizar el dedo índice y no el pulgar para su desbloqueo, como en el Note 7. El único problema de este método es que su ubicación es algo elevada. Resulta incómoda para los usuarios de manos pequeñas. Hay que lanzar el dedo en toda su extensión. Algo que resulta un poco más cómodo para los zurdos al estar en la parte derecha cuando se mira de frente a la trasera del móvil.

 

Conclusiones

Atendiendo a todo lo dicho, podemos afirmar que estamos ante lo mejor de 2017, por el momento. Y es que Samsung ha sabido ir un paso más allá en la mayoría de aspectos del Samsung Galaxy S8+. Es un terminal de calidad que imprime esa sensación desde el momento en el que se abre la caja. Potente, sencillo y vistoso.

Samsung ha evolucionado su diseño hacia una pantalla panorámica que ocupa más del 80 por ciento de la superficie del terminal. Y es que ya solo tiene marcos superiores. Se despide de su carismático botón físico y lo sustituye por un sensor de presión para desarrollar más opciones con una pulsación. El terminal está diseñado con mimo y con belleza, siempre y cuando te gusten las curvas. Todo ello en materiales de calidad y con certificación IP68. Todo es positivo en este apartado.

La pantalla acompaña. A pesar de los problemas de inicio de usar un formato más panorámico de lo normal, la calidad de imagen lo justifica. Hay más contenido para ver en el mismo ángulo de visión. Y con más calidad y definición. El brillo hace que se disfrute en exteriores y la representación de colores, aunque saturada, hace que cualquier imagen sea atractiva. Pronto las bandas negras desaparecerán en pos de estos formatos panorámicos que están surgiendo. Es entonces cuando los terminales como el Samsung Galaxy S8+ o el LG G6 podrán presumir plenamente de pantalla.

Samsung Galaxy S8+ trasera

En cuanto a las cámaras encontramos otro de los apartados más top. Si el Note 7 ya encandiló, este Samsung Galaxy S8+ mejora software y cámara delantera. Cualidades que llenan de máscaras y calidad las fotos habituales. Nada más que añadir: de 10.

Lo mismo ocurre con el procesador. En nuestras pruebas ni siquiera la pantalla partida ha mostrado lag o retraso de algún tipo. Los juegos funcionan de forma fluida, sin atrancarse. Todo ello en un móvil que ahora se controla con un par de deslizamientos de dedo para encontrar cualquier aplicación o ajuste.

Por último, en el lado positivo cierra nuestras pruebas una conectividad actualizada. Tanto que apenas es posible utilizarla en su máximo esplendor. A menos que usemos dos dispositivos Bluetooth o construyamos nuestra propia red de 1 Gbps, este Samsung Galaxy S8+ se pasa de actual para el mercado español. Y eso no es nada malo.

Si pasamos a ver sus puntos más débiles encontramos el recurrente problema de las aplicaciones. Llega con duplicados: correo de Google y de Samsung, navegador de Google y de Samsung, tienda de aplicaciones de Google y de Samsung… Es cierto que muchas herramientas de Samsung son realmente efectivas y útiles, pero la imposibilidad de desinstalar aquellas que no queremos no hace sino restar puntos.

Tampoco podemos hablar en positivo de Bixby. Todavía le queda mucho camino por delante. Algo que tendremos que revisar en los próximos meses, cuando se dote de habla a este asistente inteligente.

Y dejamos para el final el apartado de la batería. A falta de comprobar con calma su rendimiento a lo largo de los días, su batería promete y mucho. Más de 13.000 puntos en el test de AnTuTu no es moco de pavo. Y todo ello con una más que eficiente carga rápida. Una delicia para aquellos que no tienen tiempo que perder cargando el móvil. El Samsung Galaxy S8+ es uno de los móviles más bonitos y completos del mercado. Eso sí, prepárate para rascarte el bolsillo, ya que tiene un precio de salida de 910 euros. 

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