
La ComisiĂ³n Europea (CE) no es ajena al coladero de datos sensibles que existe en servicios como WhatsApp, Facebook Messenger o Skype, y ha propuesto aumentar las condiciones de seguridad y privacidad hasta llevarlas al mismo nivel que se impone a los operadores tradicionales de telecomunicaciones. Estas aplicaciones deberĂ¡n ofrecer una garantĂÂa de confidencialidad en las conversaciones, y los usuarios tendrĂ¡n la oportunidad de acceder a su informaciĂ³n privada, hacerla anĂ³nima o eliminarla, si asĂ lo solicitan.
El ejecutivo de la UniĂ³n Europea le ha visto las orejas a un lobo que se apellida Zuckerberg, aunque no es el Ăºnico que codicia nuestros datos privados. La propuesta pretende que las aplicaciones de mensajerĂÂa y llamadas de voz soliciten el permiso del usuario antes de efectuar cualquier seguimiento online, ya que la publicidad personalizada y segmentada es la principal fuente de ingresos de estos servicios. Sabemos que la parte de «TĂ©rminos y Condiciones» es un verdadero peñazo, pero esto supone una razĂ³n adicional para entregarnos al sano vicio de leer, y no salir disparado hacia el botĂ³n de Aceptar.
Las mismas condiciones para todos
La CE asegura que el 92% de los europeos aprecia la confidencialidad de sus comunicaciones. La actual normativa de privacidad y protecciĂ³n de las comunicaciones data de 2001 y sĂ³lo afecta a los operadores tradicionales, por lo que la ComisiĂ³n propone una actualizaciĂ³n para incluir a los nuevos proveedores, como WhatsApp, Viber, Gmail o iMessage. De esta forma, se intenta atajar la incertidumbre legal del ingente movimiento transfronterizo de datos y todas las vĂÂas de comunicaciĂ³n que hoy tenemos al alcance, para que tanto los consumidores como las empresas de la UniĂ³n Europea tengan la misma protecciĂ³n. Se prevĂ© que la nueva norma se haga efectiva el 25 de mayo de 2018. Desde ese momento, podremos hacernos fotos frente al espejo del ascensor, difundirlas a los cuatro vientos digitales y fardar de nuestro fabuloso corte de pelo, pero sĂ³lo se enterarĂ¡n quienes nosotros queramos que se enteren.

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Tanto el contenido particular como los metadatos (la localizaciĂ³n de una llamada, por ejemplo) estarĂ¡n cubiertos por la nueva normativa de confidencialidad. A menos que la informaciĂ³n sea necesaria para fines especĂÂficos como la facturaciĂ³n del servicio, el usuario podrĂ¡ solicitar el anonimato o la eliminaciĂ³n de su informaciĂ³n privada, si bien es probable que acceder a los datos personales acabe convirtiĂ©ndose en un maratĂ³n de papeleo.
A este respecto, el sector publicitario explica que la informaciĂ³n que obtienen no entraña ningĂºn riesgo para el usuario, y advierte que la nueva regulaciĂ³n podrĂÂa limitar de manera drĂ¡stica los ingresos de pĂ¡ginas web que ofrecen sus servicios gratis. Por su parte, la CE considera que se abren nuevas oportunidades para las empresas. Si el consumidor consiente el acceso a sus datos, los operadores tradicionales podrĂ¡n utilizarlos para ofrecer servicios adicionales que antes les estaban vetados.
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