Google

Seguramente que utilizas algún servicio de Google a lo largo del dí­a. El buscador, el correo, los mapas o incluso un móvil equipado con Android. Y, si no lo haces de forma consciente, es probable que lo hagas de forma inconsciente: cuando visitas una web, casi cualquiera, esta obtiene datos estadí­sticos mediante Google Analytics. El gigante de Internet está en todas partes, y eso le ha valido no pocos problemas en diferentes paí­ses por asuntos relacionados con la privacidad. Ahora es la Agencia Española de Protección de Datos, que lleva años criticando las actividades de Google, la que pretende sancionar a Google por no garantizar suficientemente que los datos de sus usuarios se utilizan de forma adecuada.

Por ahora, la medida tomada ha sido abrir expediente sancionador a la compañí­a. La AEPD asegura que han detectado indicios de infracciones, fruto de investigaciones sobre sus polí­ticas de privacidad. Estas infracciones consistirí­an en no informar adecuadamente del uso que se da a los datos recopilados en diferentes servicios, almacenar dichos datos por un tiempo indeterminado sin razón aparente o un tratamiento “desproporcionado” de los datos. Las multas podrí­an ir desde los 40.000 hasta los 300.000 euros.

La investigación se abrió después de que Google modificase sus condiciones en marzo de 2012. Hasta entonces, la compañí­a tení­a 60 polí­ticas de seguridad diferentes para otros tantos servicios, que unificó en un único documento. Según un portavoz de Google, su polí­tica de privacidad “respeta la legislación europea y nos permite crear servicios más sencillos y efectivos. Hemos colaborado plenamente con las autoridades implicadas en este proceso, y vamos a continuar haciéndolo en el futuro”.

España no está sola en esta reclamación: Francia también tiene en el punto de mira a la compañí­a americana. Según Falque-Pierrotin, presidente de CNIL (el equivalente francés a la AEPD), Google almacena grandes cantidades de información sobre los usuarios sin que sean conscientes. Falque-Pierrotin exige más transparencia: “Todo lo que decimos a Google es que nos gustarí­a levantar un poco el velo sobre lo que están haciendo”.

La mayor preocupación es que se estén cruzando los datos recopilados con fines comerciales, de modo que se pueda personalizar la publicidad según el historial del usuario. Por ello, Francia pide a Google cambios en las polí­ticas de privacidad en un plazo de tres meses. De no llevarlas a cabo, se expone a una multa de hasta 150.000 €. Tanto en el caso de nuestros vecinos como en el español, la multa es más que asumible por Google, cuya mayor preocupación podrí­a ser tener que hacer cambios en sus polí­ticas para seguir prestando sus servicios con normalidad.

No es la primera vez que Google se las ve con las leyes de protección de datos europeas. El paí­s que ha sido más celoso con los datos de sus ciudadanos es Alemania. En 2011 prohibió el uso de Google Analytics, por considerar que no garantizaba el cumplimiento de las leyes de ese paí­s respecto a los datos recopilados. Dado que no pudo perseguir a Google, prohibió a los prestadores de servicios el uso de la herramienta, obligando a estos a utilizar alguna de las alternativas disponibles. Poco después también se dejó de prestar Google Streetview, no a causa de las imágenes poco edificantes de algunos ciudadanos, sino debido a que los coches que toman las fotos usadas en este servicio almacenan información de las wifis que detectan a su paso.

Google

El último capí­tulo de la accidentada historia de Google en Alemania no se trata de un asunto relacionado con la privacidad, sino con las patentes. Según Nokia, AOL y Microsoft, Google habrí­a infringido alguna para poner en marcha Google Maps. Si la denuncia sale adelante, Google deberí­a impedir el acceso a esta herramienta desde Alemania o exponerse a que su actividad en este paí­s se impida por completo. Con la guerra de patentes hemos topado.

En EEUU tampoco está libre de problemas. La compañí­a ha llegado a un acuerdo recientemente para destruir la información privada recopilada a través de Streetview, y que incluí­a contraseñas y otros datos tomados de redes wifi abiertas. Además, pagará siete millones de dólares en concepto de indemnización a los demandantes. Eso sí­, Google intenta por todos los medios conseguir autorización para publicar información sobre las peticiones de información que ha recibido del gobierno americano. El motivo es que se le relaciona con PRISM, el plan de espionaje a ciudadanos por parte de la NSA (algo así­ como la CIA de las comunicaciones y el cifrado) destapado recientemente. Los responsables de Google consideran que el veto a revelar qué información pusieron a disposición del gobierno perjudica su imagen pública.

A pesar de su famoso lema, “Don’t be evil” (“No seas malvado”), con el que los creadores de Google hacen referencia a su compromiso de ser leales con sus usuarios y no hacer nada que vaya en contra de sus intereses, la compañí­a de Palo Alto recopila tantos datos nuestros que levanta las sospechas tanto de gobiernos como de los propios usuarios.

Es prácticamente imposible determinar qué se hace con esos datos sin acceder a los secretos mejor guardados de la compañí­a, de modo que es de esperar que estos conflictos se sigan produciendo en el futuro. Y el de Google, aunque muy visible, no es un caso aislado. Otras compañí­as también obtienen grandes cantidades de información de sus usuarios. ¿Sabemos realmente qué hacen con ellos?

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