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Yamaha, el fabricante que inventó las barras de sonido nos presenta la YHT-S400, una delgadísima, y con un diseño discreto y elegante, perfecto para televisores de 42 pulgadas. Se puede colocar bajo la pantalla, donde se camufla como un camaleón. Eso sí, hace notar su presencia de tan sólo 5 cm de grosor con un sonido potente, natural y contundente. Es una solución de cine doméstico ideal para los que no tengan mucho espacio, y ninguna gana de tirar cables.
En realidad es una evolución de las barras originales, ya que además del alargado y delgado recinto principal, incorpora un subwoofer de 100 W con un cono de altavoz de cinco pulgadas de diámetro que además tiene un puerto de graves. No extraña pues tanto control y tanta contundencia en graves. Y por eso el jurado de este año de los premios digital01 la ha nombrado finalista al mejor equipo de sonido.

Para muchos aficionados al cine doméstico es la solución ideal, sobre todo porque la japonesa ha conseguido con este producto crear sonido envolvente muy creíble, que no sólo procede del frente de la habitación. En realidad rodea al oyente de forma tridimensional. Para lograrlo, dentro de la barra se han escondido tres altavoces de 10 x 4 cm. En el subwoofer se integra además el receptor A/V. Entre la conectividad que proporciona tiene tres entradas y una salida HDMI.
En la parte lógica, tiene un modo estéreo extendido que produce un sonido como si procediera de dos puntos diferentes a más de 2 m del oyente. Luego ofrece diversos modos de escucha como película, música, juegos o deportes, y un compresor que evita enfados e infartos nivelando el volumen de la publicidad con el del resto de la programación.




