Los alemanes tienen mucho que decir en esto de la tecnologí­a. Cuando no son pioneros en un campo, al menos intentan perfeccionar las ideas que ya han creado otros. Aunque la mejora consista básicamente en aumentar el tamaño de un invento que no se caracteriza por ser el más nuevo ni original. Éso es exactamente lo que han hecho los creadores de esta Interactive Scape: una mesa táctil e interactiva muy similar a Microsoft Surface, pero con 58 pulgadas de diagonal en lugar de 30.

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Aparte del tamaño, ambas mesas hacen exactamente lo mismo: permiten manejar una serie de iconos aplicando nuestros dedos sobre la pantalla, con la posibilidad de hacer gestos para, por ejemplo, agrandarlos o empequeñecerlos, como vemos en el ví­deo. Sus creadores, los alemanes Simon Wimmer, Thomas Winniewski y Nick Rí¼besamen, la han equipado para que pueda recibir archivos de otros equipos por radiofrecuencia, mostrando sus correspondientes iconos en pantalla. Algo que, por supuesto, también hace Microsoft Surface.



En otras palabras: la única novedad de la Interactive Scape es que multiplica por dos la superficie táctil, colocando un pantallón 1920 x 1080 pí­xeles de resolución en una mesa con dimensiones de 1,65 x 1,3 x 0,45 metros. Al menos no se puede negar que tiene un acabado más llamativo y elegante, en parte por el tamaño y en parte por el acabado blanco de su estructura hecha de Corian (un tipo especial de plástico endurecido).

Los creadores del invento no revelan su precio. A no ser, eso sí­, que tengamos un museo o seamos los gestores de alguna feria comercial, lugares a los que este tipo de mesas parecen condenadas de momento. Microsoft está intentando llevar la suya a los comercios, donde podrí­a funcionar como una especie de caja registradora táctil y remolona. Pero para esto harí­a falta pagar con el móvil, el principal equipo de bolsillo con el que puede interactuar la mesa. Y no es una práctica que esté muy extendida.

Un inconveniente bastante fuerte para estas mesas que, en cualquier caso, todaví­a no se dejan ver más que en ví­deos de Internet y, como decí­amos antes, eventos tecnológicos. Habrá que esperar a ver qué pasa de aquí­ a unos años, porque además de resultar algo futuristas para los tiempos que corren, tienen unos precios prohibitivos.

Ví­a: Bornrich