
Los robots cirujanos autómatas están de momento reservados a militares y astronautas. Pero también hay modelos controlados por médicos de carne y hueso que van entrando cada vez más en los hospitales. Paige Nickason, una joven canadiense de 21 años puede ar fé de ello. Y es que, el pasado 12 de mayo se le extirpó un tumor cerebral en el Foothills Medical Centre, un hospital de la ciudad de Calgary (Alberta, Canadá). Y, por primera vez en la historia, este tipo de operación se ha realizado con la ayuda de un brazo robótico, llamado neuroArm.
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Por todo esto, sus desarrolladores se han centrado sobre todo en perfeccionarla para operaciones como la de Nickason. La joven tenía un tumor en la parte posterior del cerebro, rodeado de terminaciones nerviosas y otros tejidos problemáticos a la hora de aplicar el bisturí. «Es un hecho que los robots son más exactos que los cirujanos, por lo que es lógico empezar a utilizarlos en cirugía cerebral bajo la dirección de un cirujano», sentencia Sutherland.

La operación concluyó con éxito, y Nickason fue dada de alta dos días después. La joven afirma que al principio guardaba ciertas reservas ante la idea de ser operada por un robot. Pero confiaba plenamente en sus médicos, quienes controlaron a neuroArm manualmente, vigilando todo el proceso a través de las microcámaras que el brazo lleva instaladas, así como por monitores externos.
Sin duda, se trata de un ingenio que, como afirma Sutherland, «tiene potencial para ayudar a cientos de miles de personas», sobre todo aquellas que tienen que someterse a intervenciones especialmente complejas. Y largas, pues los brazos robóticos no se cansan ni necesitan reposo como los de un médico. Sin embargo, todo gran avance tiene un precio. Y el de neuroArm supera los 600.000 euros.
Vía: IBL News




