El creativo Henrik Bjí¶rkman ha buscado la funcionalidad y lo espartano a la hora de concebir esta nueva moto ecológica. Comparada con otros modelos conceptuales muy vistosos (como la EV-X7 o incluso el monociclo Embrio), el aspecto de la Thuderbolt es sencilla. Pero la finalidad de este vehí­culo no es vacilar delante de los amigos. se trata de ofrecer un medio de transporte urbano cómodo, compacto y eficaz.

De ahí­ que su diseño sea completamente funcional. El manillar parece más propio de una bicicleta que el de una motocicleta, y lleva un indicador digital muy sencillito. El chasis tampoco tiene ningún rasgo especial, a excepción del hueco abierto en la parte inferior. Esta abertura está situada justo en el lugar en el que habitualmente se coloca el motor, y en efecto no es más que una forma sutil de protestar contra los motores de combustible. Tanto se ha querido reducir sus componentes que al final se han olvidado de ponerle un buen par de espejos retrovisores.

El invento final llevarí­a un sistema de propulsión electromagnético integrado en la rueda trasera, y que su autonomí­a serí­a de 70 kilómetros con una carga de tres horas. Pero aparte de esos escuetos datos, no se han facilitado más detalles sobre su funcionamiento. Lo que nos lleva a pensar que esta Thunderbolt es una moto tan “verde” (por aquello de ser respetuosa con el medio ambiente) como verde está aún su desarrollo.

Ví­a: TechEBlog

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