Según la Audiencia Provincial de Valencia, no todas las modificaciones de videoconsolas son ilÃÂcitas. Sobre todo cuando se trata de chips cuya misión no es permitir que la consola reproduzca juegos no originales, sino «permitir la ejecución de juegos originales de otras zonas y para convertir la consola en un ordenador personal apto para realizar múltiples tareas absolutamente lÃÂcitas, como pueda ser el manejo de fotograflas, ejecutar juegos de libre distribución no diseñados para consola, escuchar música, etc.»
Asàreza la sentencia que exculpa a la tienda ChipSpain de una denuncia presentada por aDeSe (Asociación española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento), que acusaba a este distribuidor de vender e instalar modchips ilegales. La justicia viene a decir que una cosa es la piraterÃÂa de juegos, y otra muy distinta que el usuario realice modificaciones para no tener que pasar por caja cada vez que quiera darle otros usos a su consola.
Ya lo dijimos con la primera oleada de expulsiones de Xbox Live (repetida en dos ocasiones más), el servicio online de la Xbox 360: ¿hasta qué punto puede un jugador modificar libremente algo que es de su propiedad? Según la sentencia, la barrera de la legalidad se sobrepasa cuando hablamos de juegos piratas. Pero hasta ahÃÂ, las modificaciones son completamente lÃÂcitas. ¿Tomarán nota de esto los fabricantes o seguirán pagando justos por pecadores?
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