
La presencia de Sony en la feria es mínima. Apenas un pasillo que nada tiene que ver con los grandes stands de Philips, Panasonic o Samsung. Eso sí, a pesar de todo, la firma japonesa ha mostrado algunos televisores de gran tamaño. El nuevo Bravia de Sony se presenta como una gran pantalla de cristal líquido con resolución 1080p (1080 líneas verticales en exploración progresiva), conexión HDMI y tamaños de hasta 70 pulgadas, como el modelo DL-70X3500. Junto con esta nueva familia de 13 televisores, Sony ha presentado también un nuevo sistema de altavoces para crear sonido envolvente: Bravia Theatre DAV-IS10. De momento, el cine en casa está siendo el auténtico protagonista durante estas primeras horas de la feria berlinesa.

Samsung no sólo está presentando aparatos de alta definición en la IFA 2007. Si ya nos sorprendió el diseño llamativo de su proyector SP-A800B, ahora vuelve a hacerlo con dos impresoras láser de aspecto futurista y sofisticado. Creadas al más puro estilo del coche fantástico: carcasa de color negro brillante y con luces LED azules y rojas para los controles y los indicadores. Los botones de control están integrados en la propia superficie de la impresora, y funcionan con toques suaves, como pasa con las cocinas vitrocerámicas.

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En el stand de Panasonic del salón IFA Home Entertainment (dedicado a televisores y equipos de cine en casa), hemos visto unas pantallas que rivalizan en tamaño con los LCD de Samsung. En este caso, son pantallas de plasma de 58 y 65 pulgadas (aparte del ya clásico prototipo de más de 100 pulgadas que lleva a todas las ferias)
Los modelos comerciales son de la serie PZ700 y reproducen las imágenes con una resolución de 1080 líneas verticales leídas de una en una (exploración progresiva). Estas pantallas de alta definición (según el fabricante) tienen una vida útil de 100.000 horas (unos 30 años si lo tienes encendido durante 8 horas al día). Estarán en el mercado en Octubre y con unos precios provisionales de 13.000 euros el modelo de 65 pulgadas (TH-65PZ700E) y 6.000 euros el de 58 pulgadas (TH-58PZ700E).
Después de Grundig, repasamos lo que Samsung muestra desde hoy en la Feria IFA de Berlín 2007. Un lote de productos que rezuma alta definición por los cuatro costados. Televisores, reproductores FullHD, videocámaras e incluso proyectores, todos ellos acompañados de las siglas HD (“High Definition”).
Uno de los más esperados, el reproductor híbrido BD-UP5000, ya tiene fecha de salida y precio para el mercado europeo: vendrá durante el último trimestre de 2007 y costará 800 euros.

Se trata de un reproductor capaz de leer peliculas en los dos formatos que se disputan el trono de los nuevos discos de alta definición: Blu-ray y HD DVD. Además, nos muestra los contenidos interactivos de ambos tipos de disco, a diferencia del Super Multi Blue de LG, que fue el primer reproductor híbrido del mercado y sólo accede a este tipo de contenidos en el formato Blu-ray.
Este híbrido se acompaña por tres modelos que sólo leen Blu-ray. El BD-P1400 cuesta 500 euros y lleva un sistema de sonido Dolby TrueHD. El BD-P2400 cuesta 100 euros más, porque, entre otras cosas, puede usar un segundo sistema para conseguir sonido realista y envolvente: Dolby Digital Plus. El más lujoso es el HT-BD2: 1.700 euros por el reproductor y un sistema de sonido 7.1, es decir, 8 altavoces (un subwoofer y cuatro torres de refuerzos para los tonos graves, una caja acústica para el canal central y otras dos altavoces traseros laterales). En total, unos 1.100 Vatios de potencia.
Roman Abramovich, magnate ruso y dueño del Chelsea F.C., tiene uno. James Cameron, director de películas como Titanic y Terminator, también. Paul Allen, co-fundado de Microsoft junto a Bill Gates, es otro de los que puede permitírselo. Todos tienen un submarino personalizado y de lujo fabricado por encargo.
Un mercado en el que podemos encontrar modelos de todo tipo y tamaño. Hawkes Ocean Technology está especializado en los más “sencillitos”. Sus Deep Flight tienen capacidad hasta para cuatro personas y pueden sumergirse a un máximo de 150 metros de profundidad, moviéndose a velocidades de entre 4 y 8 nudos. Hacerse con uno de estos cacharros cuesta alrededor de un millón de dólares (unos 732.000 euros).