Imagínate: eres ya un señor mayor, pero todavía conservas algún que otro “instinto básico”. Así que decides irte a un sex-shop a ver si compras alguna película de esas que no tienen argumento o algún gadget de entretenimiento personal.
Discretamente, entras en el que está más cerca de tu casa procurando pasar desapercibido y tras mucho decidir haces tu compra. Pagas religiosamente y te decides a volver a casa para disfrutar de tus compras. En ese momento y en cuanto sales de la tienda…

…Una nube de músicos, majorettes con champagne, micrófonos y cámaras de televisión te organizan una fiesta para ti solo. ¡Has tenido la “fortuna” de ser el cliente un millón de ese establecimiento! Además, la compra te va a salir gratis.
Pues eso es lo que le ocurrió al señor de la foto, que a pesar de todo, intenta escapar de los brazos de la rubia que le está animando a beberse una copita.
Con la fiesta que le montan, el tío parece que encima se enfada… ¡Qué desagradecido!
Vía - Recolectando ideas

1 Opinión
17 de Abril del 2007 @6:56 pm
Tierra trágame.
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