Tomar una foto de nuestra mascota puede llegar a ser muy complicado. Pero a diferencia de los bebés, lo importante no es tanto captar su atención como conseguir que estén quietos durante un tiempo suficiente como para tomar una buena foto.

El dueño juega un papel muy importante. Es fundamental su presencia, dentro o fuera de la foto, para que el animal esté relajado y no se salga del encuadre en el momento inoportuno, especialmente en grandes exteriores como parques y paseos.

 

El fotógrafo deber reaccionar rápidamente a la hora de pulsar el disparador. Un perro puede adoptar una pose digna de retratar, pero en pocos segundos cambiará de posición. Así que hay que estar muy atentos.

ÁNGULOS Y LUZ

No es recomendable usar flash, porque irrita al animal y suele causar el efecto de “ojos iluminados”. Por eso la mejor opción es la luz natural, que además ayuda a resaltar el brillo del pelo.

Hay que ponerse a la altura del animal. Un ángulo picado (desde arriba) puede resultar interesante en una o dos fotos, pero no en todas. Un animal puede llegar a ser muy expresivo, así que es mejor colocar la cámara a la altura de sus ojos, para captar mejor los rasgos de su cara.

En la próxima entrega, os ofreceremos más consejos en función de si elegimos hacer las fotos en interior o exterior.

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