
La ciudad de Barcelona tendrĂ¡ una red de Wi-Fi gratuita a partir de abril. Pero no una de esas utĂ³picas redes que los polĂÂticos suelen prometer en campaña electoral, para ganar votos a cambio de hacer creer al ciudadano que podrĂ¡ conectarse a Internet sin cables cuando y como desee. El Wi-Fi gratis de Barcelona, de cuya instalaciĂ³n se encargarĂ¡ British Telecom, sĂ³lo funcionarĂ¡ en el horario de las oficinas pĂºblicas. PermitirĂ¡ conectarse como mucho durante una hora al dĂÂa y bloquearĂ¡ el acceso a contenidos pornogrĂ¡ficos, redes de intercambio P2P y sitios de descargas en general.
Este operador britĂ¡nico, que ganĂ³ el concurso convocado para esta iniciativa por delante de empresas españolas como Ono o TelefĂ³nica, instalarĂ¡ durante los prĂ³ximos meses 500 puntos de acceso Wi-Fi en la Ciudad Condal. El objetivo es que desde abril los ciudadanos puedan conectarse sin cables desde parques y zonas emblemĂ¡ticas. AĂºn no se ha concretado una velocidad aproximada, pero serĂ¡ una red destinada a funciones bĂ¡sicas, como la descarga del correo o la navegaciĂ³n por pĂ¡ginas web.
SegĂºn Pilar Conesa, gerente de sistemas de informaciones del Ayuntamiento de Barcelona, la iniciativa sĂ³lo pretende acercar Internet al ciudadano de a pie. En otras palabras, las condiciones del servicio han sido limitadas para no entrar en conflicto con los intereses de los operadores de telecomunicaciones, que ofrecen Internet previo pago por cable, ADSL o redes de telefonĂÂa mĂ³vil (como los servicios 3G o HSDPA).
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Y es que, en el pasado, varias iniciativas de ayuntamientos y entes pĂºblicos han sido sancionadas por la CMT (ComisiĂ³n Nacional del Mercado de las Telecomunicaciones). Dicha organizaciĂ³n, encargada de regular este mercado, ha publicado en su blog los requisitos que deben cumplir las redes Wi-Fi pĂºblicas para operar en condiciones legales.
En ellas, se aclara que siempre debe consultarse a la CMT antes de poner en marcha el proyecto. Y que este tipo de redes no son consideradas un servicio pĂºblico, sino un servicio de interĂ©s general. Es decir, segĂºn la ley «se prestan en rĂ©gimen de competencia», por lo que sĂ³lo pueden ofrecerse gratis y sin limitaciones en zonas donde los operadores no estĂ©n presentes.
Un caso distinto es el de las redes Wi-Fi gratuitas que pueden encontrarse en edificios pĂºblicos y privados. Éstas no son consideradas servicios, sino autoservicios (la palabra correcta serĂÂa «autoprestaciones»). Por ejemplo, cuando un ayuntamiento instala una red de Wi-Fi gratuita para sus empleados, o cuando un hotel permite a sus clientes conectarse sin coste alguno.
Esperemos que esto sirva para que, en adelante, los polĂÂticos dejen de usar el WI-Fi gratis como reclamo electoral, como hizo en su campaña por la alcadĂÂa de Madrid el actual Ministro de Industria, Miguel SebastiĂ¡n. O que, al menos, lo hagan dejando muy claras las condiciones que van a ofrecer, bastante alejadas de la utopĂÂa de la ciudad complemamente conectada sin cables ni coste alguno.





Por fin una propuesta seria de acceso Wi-Fi para el ciudadano. Aunque la restricción horaria sólo beneficia a empresas, queda sin servicio aún un amplio colectivo de usuarios domésticos que hacen uso de Internet en sus domicilios o desde Colegios y Universidades. Bien por las restricciones temáticas, para evitar un mal uso del servicio.
¡Que cunda el ejemplo!