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¿Usas actualmente algún proyector? ¿Lo usarías más si pudieras llevártelo a diferentes habitaciones sin necesidad de una pantalla blanca? ¿Y en la calle? He estado probando la propuesta de Samsung llamada The Freestyle. Un peculiar proyector que podría considerarse portátil por poder moverlo dentro y fuera de casa. Todo ello con tecnología láser capaz de mostrar imágenes en FullHD. Pues bien, me he hartado de ver a las Kardashian, el Caballero Luna y otros contenidos para poder comentaros qué tal la experiencia con él.

Pero antes un pequeño resumen para que sepas de qué va este análisis. No es un proyector al uso. El concepto portátil toma otra dimensión cuando le conectas una batería externa y te lo llevas a cualquier parte. O cuando usas la conexión a Internet para explotar su SmartTV. También tiene puertos, pero no son HDMI clásicos. Así que prima la fuente de Internet por encima de un ordenador, un reproductor de DVD o un disco duro externo. Y ojo al precio, que es de 1.000 euros. ¿Está justificado? Pues eso es lo que te intento aclarar a través de mis experiencias con él.

Samsung The Freestyle
Sistema de proyecciónResolución
1920 x 1080
 Tipo de fuente de luz
LED
 Fuente de Luz
20000hrs
 Tiro del proyector
1.2
 Tamaño de pantalla
30~100′
 Distancia necesaria para 100″
2654mm
 Digital Keystone Correction

 Modo de protección ocular
N/A
 Tipo de Pantalla
DLP
 Brillo (LED Lumen)
550 LED Lumen(peak)
VídeoMotor de Imagen
Hyper Real
 HLG

 Contraste
100,000:1
 Color
Pur Color
 Contrast Enhancer

 Auto Motion Plus

 Modo cine
AudioNivel Sonoro (dB)
30dB(A)
Dolby Digital Plus

 Salida de sonido (RMS)
5W
 Tipo de altavoz
360 Degrees
 Woofer
N/A
 Multiroom Link

 Audio Bluetooth

 Adaptive Sound
Adaptive Sound
ConectividadHDMI
1 (Micro)
 USB
N/A
 HDMI A / Retorno al Canal

 eARC
Sí (HDMI 1.4)
 Wi-Fi Integrado

 Bluetooth
Sí (BT5.2)
 Anynet+ (HDMI-CEC)
DiseñoLifestyle
Material metálico
Peso de 850 gramos
Precio1.000 euros
Disponibilidad7 de mayo

Diseño portátil y, además, súper cuqui

Lo has visto en imágenes y te aseguro que fliparías al cogerlo en las manos. Es el proyector más estiloso y cuqui en este tamaño que he visto. Rompe totalmente con los patrones del típico reproductor plano y alargado. En cambio se muestra como si fuera un foco de una discoteca. Y lo hace en un peso de menos de 1Kg, unos 850 gramos. Para mí ha sido lo nunca visto.

Pero su diseño no solo es ligero y también compacto, además permite colocarlo en cualquier lugar. Es una de sus vertientes portátiles. La peana de soporte se ancla a los laterales del proyector para inclinarlo en cualquier dirección en 180 grados. Así que permite colocarlo en una mesa baja, en una estantería, en una banqueta o incluso en el suelo. Sin importar dónde vayas a proyectar: pared o techo. Y salvando bastante bien, como te comento más adelante, cualquier problema de perspectiva en la proyección.

La otra vertiente portátil es algo menos habitual. Gracias a la conexión USB tipo C puedes conectar una batería portátil y darle energía sin tenerlo conectado a la corriente. No cuenta con su propia batería, pero al menos da opción a convertirlo en un producto totalmente portable. Si vas a proyectar algo en movimiento tienes la opción, aunque más allá del vídeo promocional de Samsung le veo poca utilidad. Muy artístico, muy vistoso, pero en peto no vengas. En estos días de uso no he llegado a probarlo porque mi experiencia ha estado más enfocada en disfrutar del contenido que en convertirme en un skater-creador de contenido, pero vaya, que poder se puede. Y es todo un punto a favor si te quieres llevar el proyector de camping o a algún lugar donde no tengas enchufe. Claro que dependerás de tener una buena batería externa si no quieres quedarte a medias de la película.

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Cuerpo pequeño, resolución pequeña

En cuanto a si este Samsung The Freestyle tiene buena calidad de imagen, la verdad es que sí. Pero con una buena lista de peros, claro. Y es que el arrebatador y compacto diseño parece tener algo de impacto en su proyector LED. Así, aunque consigue emitir una imagen de hasta 100 pulgadas, la resolución se mantendrá siempre en FullHD. O lo que es lo mismo: 1920 x 1080 píxeles. Es una resolución decente para la mayoría de contenidos y servicios de Internet, pero se pierde el efecto wow de la experiencia.

No hay que olvidar que es un proyector, y que la experiencia y la calidad de imagen empeoran cuando hay más luminosidad o si no proyectamos sobre una pantalla completamente blanca y plana. Por lo que no hubiera estado de más, sobre todo atendiendo al precio, que la resolución hubiera sido 4K. Supongo que las limitaciones técnicas de la portabilidad y el diseño han hecho mella en este asunto.

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Aun así, la experiencia es bastante buena. En mi caso, sobre pared de gotelé blanco, he conseguido disfrutar de contenidos incluso en penumbra media. Con una luz para crear ambiente. Evidentemente he notado la resolución FullHD, incluso al comparar el escalado 4K de mi televisor. Contenidos del plan estándar de Netflix a gran tamaño se aprecian sin demasiada definición. Pero sí puedes notar la diferencia con contenidos que originalmente están en 4K como vídeos de YouTube. Aun así, este The Freestyle busca la experiencia, no la máxima calidad de imagen. Y eso es algo que se nota nada más sacarlo de la caja, y mucho más aún cuando preparas todo el lugar para ver una peli a oscuras. La calidad de imagen pasa a segundo plano.

Aun así, el sistema de iluminación LED consigue buen color y buen contraste dadas las circunstancias. Tiene un brillo de 550 LED Lumen como máximo, lo que te permite ver el contenido incluso con una luz accesoria encendida o cuando no has conseguido oscuridad total. Pero claro, a más luminosidad en el ambiente menos detalle en la imagen proyectada. Aun así hay herramientas extra para mejorar el contraste o para aplicar HDR. Por lo que la calidad de imagen general es notable teniendo en cuenta las dimensiones y capacidades del proyector. Pero no busques lo mejor del mercado.

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Portátil y muy adaptable

Lo que más me ha gustado de este The Freestyle de Samsung es toda la tecnología extra que incluye para que su imagen en FullHD se vea lo mejor posible en la mayoría de situaciones. Porque ya que es portátil, que al menos no tengas que ver la imagen deformada porque no tienes dónde apoyarlo. O que ni siquiera requieras de una pantalla blanca plana para ver los colores de la mejor manera. Y aquí sí que sí, Samsung ha hecho un gran trabajo.

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Esto lo he podido comprobar con mis primeras pruebas, al tratar de usar el mueble del televisor para apoyar el proyector de Samsung. Esto impedía que la imagen quedara completamente perpendicular y, por tanto, la proyección se mostraba inicialmente como un trapecio deformado. No como un rectángulo. Sin embargo, los sensores del proyector están constantemente activos y puedes escuchar el mecanismo de enfoque para no tener que actuar manualmente y ajustar la imagen. Lo hace todo el proyector. Y si detecta que la imagen está deformada, también trata de corregirla. Y no solo en el eje vertical, evitando que sea un trapecio según la inclinación del proyector, también en horizontal. No siempre con el mejor resultado, pero muy útil si la ubicación del proyector no puede ser otra.

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Así he podido aprovechar cualquier superficie plana cercana a la pared más libre de mi casa. Aunque cuando más he disfrutado este Samsung The Freestyle ha sido enfocando la imagen al techo. Estar tumbado en el sofá viendo a todo tamaño las Kardashian ha sido una de mis experiencias favoritas. Todo comodidad, a 100 pulgadas y sin preocuparme por nada. El proyector en el suelo y la imagen en el techo. Algo que también he comprobado desde la cama, en mi habitación. El The Freestyle se encarga de adecuarse a la posición, la distancia y el enfoque. Es que no tienes que hacer absolutamente nada. Y esto es todo un valor añadido.

Y, por cierto, la proyección también se acomoda al color de tu pared. De forma bastante aceptable (depende del tono de la pared). La inteligencia del proyector detecta si la pared es blanca y puede emitir normalmente los colores o si tiene que ajustarlo a diferentes tonos. El resultado, como digo, no es perfecto. Pero he hecho la prueba sobre una pared azul claro y el resultado es bueno. La imagen no se ve coloreada de azul, sino que se corrige. Claro que en mi caso es un color bastante pastel. Pero la tecnología funciona.

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Mucho SmartTV pero poco puerto

Pero si te estás preguntando cómo funciona este proyector de Samsung portátil, la clave principal es su sistema SmartTV. Uno muy bien construido. Es como el panel de los televisores inteligentes donde tienes acceso a las aplicaciones de los diferentes servicios de streaming. Como el proyector incluye un mando, muy similar al de los televisores Samsung, he podido moverme cómodamente por la interfaz. Eso sí, el proceso de instalación se hace algo largo y pesado, sobre todo al tener que actualizar el software nada más iniciarlo por primera vez. Además tendrás que pasar por el típico y terrible trámite de conectarte a la red WiFi de casa. Sí, marcando carácter por carácter la contraseña de tu red.

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Pero una vez hecho esto moverte por las aplicaciones y los contenidos es sencillo y bastante rápido. No como los últimos televisores de la compañía, pero sin demasiada latencia desde que pulsas el botón del mando y reacciona el proyector. La interfaz es como una smartTV al uso, por lo que resulta bastante cómoda y nada realmente nuevo para el usuario medio. Además, en las apps como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, hay un sistema que te permite escanear un código QR con tu móvil para logearte sin tener que escribir todos los datos con el proyector. Es muy cómodo y bastante ágil para empezar a funcionar sin morir en el intento tras la configuración original. Todo un punto a favor.

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En el punto negativo está la conectividad de este proyector. Únicamente hay una antena WiFi (por suerte 5Ghz), un puerto Micro HDMI y el puerto de carga USB tipo C. Así que descarta usar tus cables HDMI normal o conectar cualquier otro aparato como en los proyectores al uso. Algo que inclina más a este The Freestyle a Internet y a la movilidad. Que no es algo malo per se, pero limita las posibilidades de tener un proyector portátil y fijo todo en uno.

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Extras para completar la experiencia

Si todo lo que te he contado del Samsung The Freestyle te sabe a poco por un precio de 1.000 euros, aun se guarda varios ases bajo la manga. Uno de ellos es contar con un micrófono para pedirle cosas a su asistente. Como si fuera un altavoz inteligente. El único “problema” es que este asistente es Bixby y… bueno… No es el mejor asistente. Eso sí, también funciona con Alexa, por lo que aquí sí puede darte alguna alegría si tienes otros aparatos sincronizados. Subir o bajar el volumen, reproducir un tipo u otro de música, gestionar la reproducción… Cosas que puedes hacer con la voz sin buscar el mando. O al menos eso ha sido lo más práctico de este asistente para mí.

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Además, si tienes un móvil Samsung, la tecnología de SmartThings permite emitir sin cables lo que reproduces en el móvil. Todo ello vinculándolo con un toque. Si no tienes Samsung tendrás que hacerlo manualmente, claro.

Y no me quiero olvidar del sonido. Aquí las sensaciones son agridulces también. Mientras que el diseño cilíndrico le permite tener un sonido 360 grados, he notado un par de problemas. Uno es que la calidad no es demasiado buena. O, al menos, me parece que suena algo enlatada, sobre todo al subir el volumen. El otro problema es el sonido del ventilador y la lente, que no tapa la música o la reproducción, pero que sí puede suponer algo de molestia si tenemos cerca el proyector.

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Aparte de esto hay otras cualidades llamativas. Una es que este The Freestyle puede funcionar como una lámpara decorativa. Su carcasa de plástico para proteger la lente permite usar su modo ambiente. Así, la lente puede proyectar colores que esta tapa amplifica para colorear la habitación. No es muy útil debido al sonido del ventilador si buscas relajarte, pero sirve para momentos de fiesta y donde hay una fuente de ruido o sonido por encima del proyector.

También cuenta con un modo de reproducción de imágenes artísticas si quieres usar para otros menesteres este producto de Samsung. Un fondo con imágenes de estilo neon, o un caleidoscopio o imágenes de ambiente. Y, lo mismo que comentaba antes, tienen sentido en un ambiente más allá del silencio del salón.

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Conclusiones tras la experiencia de uso

No hay que quitarle a Samsung haber creado el proyector más bonito, compacto y curioso que estos ojos han visto. Ni de haberle dado esa vertiente juvenil y extra potenciando elementos como su uso para crear ambiente. Sin embargo, su precio y algunas de sus limitaciones pueden ser un lastre para usuarios más casuales.

Echo en falta más resolución de imagen teniendo en cuenta los 1.000 euros de su precio. Y también un puerto HDMI normal o que se incluya un adaptador en el paquete al no ser el puerto más estandarizado. Tampoco estaría de más incluir en el precio una batería externa con un diseño que ayudase a incorporarla al cuerpo de este The Freestyle.

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Vaya, que aunque el diseño y la idea son geniales, se me antoja algo caro teniendo en cuenta que hay otras opciones a mitad de precio en el mercado. No tendrán su construcción, su estilo o las opciones extra. Pero algunos incluyen autonomía propia. Es, por tanto, un producto de nicho, del que disfrutarán especialmente quienes no tengan que pensar demasiado en su presupuesto y calidad de imagen y sí en la experiencia.

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