La realidad de las aulas virtuales en tiempos del Coronavirus

Estudiar desde casa es posible, siempre y cuando exista un aula virtual con los recursos necesarios. Pero también profesores preparados y un alumnado con acceso a todos los contenidos. Desde ordenadores preparados para gestionar contenidos académicos como la línea de portátiles de Acer y Lenovo, hasta programas con los que llevar toda la actividad de los alumnos. Y esto último es lo que Google y Microsoft llevan tiempo intentando demostrar con plataformas que dotan de posibilidades académicas a profesores y alumnos, aunque estén a kilómetros de distancia.

Classroom y Teams son las más conocidas, aunque no las únicas, y están tratando de abrirse paso en los colegios de todo el mundo. Sin embargo, no ha sido hasta la llegada del Coronavirus y los cierres de puertas de diferentes colegios del País Vasco y la Comunidad de Madrid cuando se han puesto a prueba realmente estos servicios. ¿Funcionan? ¿Se puede seguir con la actividad académica desde casa? ¿Lo están aprovechando realmente en los institutos? Hemos preguntado a varios de ellos para conocer qué está ocurriendo en el mundo académico en tiempos del COVID-19.

Qué es Google Classroom y Microsoft Teams

Más allá de sus nombres propios quizá te sea más conocido el término “aula virtual”. Una especie de plataforma donde los profesores están en contacto directo con los alumnos por vía telemática. Aquí, los docentes pueden subir documentos de texto, fotos y cuestionarios para enviárselos directamente al alumnado y ofrecer así conocimientos. Es decir, con más recursos que el correo electrónico. De hecho, algunas de estas plataformas permiten llevar un completo historial de cada alumno, conociendo las calificaciones dadas a los cuestionarios, pero también sabiendo en todo momento qué tareas han consultado, cuáles han completado y qué contenidos han consumido. O incluso chatear con ellos en vivo y en directo. Pues bien, eso es Google Classroom y Microsoft Teams, y ya están presentes desde hace meses en algunos centros españoles.

No existen diferencias demasiado notables en estas plataformas más allá del aspecto visual o detalles de forma. Quizá Google pueda presumir de contar con un sistema que analiza la originalidad de los contenidos que los alumnos suben a su plataforma. Es decir, para saber que no están copiando. Pero Microsoft cuenta con un plantel de aplicaciones y herramientas ampliable dentro de Teams para crear documentos, dibujar, almacenar contenidos y demás. Muchas opciones disponibles siempre y cuando se tenga el ordenador o la tableta a mano y conexión a Internet. Y este es solo uno de los problemas a los que se enfrentan estas herramientas académicas.

Cómo se educa durante el Coronavirus

Hemos podido contactar con dos centros educativos diferentes para preguntarles sobre el uso de estas herramientas durante el cierre de puertas establecido en Madrid. Uno de ellos es el I.E.S Las Encinas, situado en la Cañada y de ámbito público. El otro es el Colegio El Valle, en la zona de Sanchinarro y de carácter concertado. Uno usa Google Classroom, el otro aplica Microsoft Teams. Y, ante la situación del Coronavirus en la Comunidad de Madrid, son las principales, si no únicas, vías para mantener activo el trabajo académico.

En el caso de Las Encinas, uno de sus profesores, Ramón Martínez, nos comenta que el centro está asociado a la plataforma de Google, y que ya contaban con Google Classroom antes de esta situación. Eso sí, su uso ha dependido siempre de cada profesor y cómo haya querido aplicarlo. Ya sea para acompañar su forma de dar clase y tener un espacio en el que compartir contenidos extra, o bien para gestionar a través de aquí todo su cuaderno de profesor y recopilar las notas de los alumnos. Otros docentes más mayores, en cambio, prefieren llevar su propia libreta física, según nos comenta, dejando de lado el mundo de los ordenadores y las tabletas.

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Desde que se anunciase el cierre de colegios en esta comunidad, la gerencia del centro está trabajando para tratar de que todas las asignaturas y profesores funcionen organizadas y al mismo nivel en Classroom. Es decir, que se mantenga el ritmo de las clases de forma coordinada y no se enseñe más de una materia que de otra. Así, aunque dependa de la pericia tecnológica de cada profesor, se trataría de mantener una base educativa durante los días que dure esta medida de precaución. Por su parte, desde la asignatura de Lengua, Ramón nos comenta que está lanzando propuestas de lectura para esta nueva evaluación que comienza, además de buscar contenidos en vídeo y documentos de texto para plantear sus lecciones. Un trabajo que estaba planificado previamente para clases presenciales, según nos cuenta, y que ahora debe adaptar a esta plataforma. Con todo el trabajo extra que eso conlleva.

Algo diferentes es la experiencia en el Colegio El Valle. Aquí, el profesor Javier Álvarez nos comenta que la experiencia telemática les acompaña desde hace ya 10 años. Algo que se nota tanto en la experiencia de los profesores en el manejo de Microsoft Teams como el de los propios alumnos. Aunque estos ya parten con la ventaja de ser nativos tecnológicos. La plataforma está llena de herramientas. Destaca, este mismo profesor, la opción de dibujar en una pizarra virtual. Una opción que, gracias a los colores y las posibilidades de llevarla al escritorio de los alumnos es incluso más útil que una pizarra física. En este colegio, además, han conseguido traspasar la barrera tecnológica en época del Coronavirus, y respetan los horarios de clase que ya tenían pero ahora en versión telemática.

Todo ello con sus exámenes, controles y trabajos. Siempre y cuando los alumnos tengan un ordenador y conexión suficiente. Aunque para los que no, siempre queda la opción del correo electrónico. Pero se pierden las clases. Clases, eso sí, que pueden llevarse a cabo mediante videoconferencias. Incluso es posible sacar a algún alumno a la palestra de manera virtual para que se le preste atención a él sobre el resto. Pero también hay algún que otro contratiempo. Eso sí, nos confirman que es complicado gestionar los chats individualmente.

Microsoft Teams

Problemas tecnológicos y de accesibilidad

Sin embargo, y aunque la teoría es buena y estas plataformas están llenas de recursos, aplicar estos sistemas a las aulas o instituciones académicas no es tan sencillo. Y menos cuando nadie te ha preparado para ello. O cuando en tu hogar no tienes acceso a un ordenador, o Internet. Y sin olvidarnos de que los gamberrillos de clase, aunque virtuales, siguen siendo siendo gamberrillos.

Según las fuentes consultadas, no todos los profesores tienen habilidades tecnológicas para gestionar una plataforma así. Pero tampoco los alumnos. Aquí la brecha tecnológica sigue marcada por la edad, con profesores mayores que no controlan los ordenadores. Pero también con alumnos muy jóvenes que necesitan de la ayuda de sus padres para crear sus cuentas y conectarse a estas aulas virtuales. Sobre todo aquellos profesores y alumnos más alejados de la tecnología. Algo que en los colegios con menos experiencia con el teletrabajo o sin una plataforma propia adolecen. Y es que, aunque Google Classroom y Microsoft Team ya están presentes desde hace un tiempo, siempre se han usado como complemento, no necesariamente una vía principal de trabajo.

Coronavirus y Educación

Además de la brecha tecnológica hay otra importante barrera a superar: el acceso a un ordenador por parte del alumnado. No todos los niños y niñas disponen de un ordenador o tableta para llegar a los contenidos lanzados por el profesor. Algo que puede darse por motivos socioeconómicos o de renta en su familia o, directamente, porque no hay un aparato disponible y enfocado para su uso en casa. No hay que olvidar que los padres también están teletrabajando. Una barrera que les impedirá recibir las clases de manera habitual o, al menos, como el resto de sus compañeros, quienes sí podrán leer los documentos y hacer los cuestionarios que se planteen durante estos días. Pueden recibir las tareas mediante correo electrónico, pero nunca será igual que una clase virtual en tiempo real o tener acceso a las herramientas que el resto sí tiene.

Y no es el único problema que señalan las fuentes contactadas en esto de usar plataformas virtuales con el alumnado. A pesar de lo completas que son estas plataformas, algunos profesores están usando otras vías para dar sus clases a través de Internet: mediante videoconferencias. Un formato más cercano al de las aulas físicas, y que no implica el doble de tiempo y de esfuerzo que sí suponen estas aulas virtuales. Por ejemplo, resolver una duda en clase es tan rápido como levantar la mano, preguntar y obtener la respuesta inmediata del profesor. Sin embargo, si el alumno tiene que teclear y mandar un mensaje al profesor y este ha de leer y contestar al alumno, el proceso se alarga notablemente. Por no hablar de todos esos contenidos que se transmiten oralmente en una clase, y que si no se preparan en vídeo, con el consecuente trabajo extra de grabación y edición, no se pueden transmitir de la misma forma. Sobre todo en Classroom, donde no están presente las videollamadas o videoconferencias con los alumnos. Por suerte, Microsoft Teams sí cuenta con esta herramienta dentro de la plataforma, lo que facilita saltarse esta barrera, siempre y cuando se tenga acceso a un ordenador y a una buena conexión a Internet.

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“Nada sustituye las clases presenciales” afirma Ramón Martínez. Y parece que, a pesar de los esfuerzos de Google y Microsoft, puede tener razón. Sobre todo en situaciones venidas sin margen de maniobra. Sin preparar a los alumnos y a los profesores para usar estas herramientas como la vía principal de su actividad, y no como una mera biblioteca de contenidos online. Para Javier Alvarez, sin embargo, con aulas y profesores más experimentados en esto del uso de plataformas virtuales, sí que se plantea como una posible alternativa. Pero nunca eliminando las clases presenciales. Un sistema combinado de videoconferencias y clases en físico podría plantearse en los colegios más avanzados, aunque hay que superar las barreras de acceso.

Puede que el Coronavirus haga cosas buenas por la educación española (a posteriori) y demuestre la importancia de adaptar correctamente las cátedras y los formatos a cualquier situación posible. La tecnología es útil pero ¿sirve para sustituir los métodos clásicos? La respuesta parece ser no. Al menos sin combinarlo con clases presenciales y en centros con una preparación previa. Ahora solo queda esperar que esta situación sea un acicate para aquellos colegios e institutos que siguen dependiendo únicamente de lo físico para que den el salto a lo tecnológico.

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