marte

Teníamos muchas ganas de explorar Marte y de conocer todos – o casi todos – los intríngulis del Planeta Rojo. Sin embargo, hoy vale la pena recuperar aquél refrán popular que nos recuerda que la curiosidad mató al gato.

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Aunque cada vez son más las incursiones que los humanos hacemos a Marte, todavía estamos lejos de trasladarnos a vivir allí. Pero para estudiar cómo sería residir en ese lugar, los científicos se desplazan a menudo al desierto de Atacama, que es lo más parecido a Marte que tenemos sobre la faz de la Tierra.

Desde allí se hacen pruebas para determinar las condiciones de supervivencia sobre Marte, pero desde lo cómodo que resulta vivir en la Tierra. La revista Scientific Reports acaba de publicar los resultados de un estudio liderado por Armando Azua-Bustos, en el que querían probar cómo las bacterias y los hongos pueden usar el polvo para desplazarse por grandes distancias por el desierto.

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Un experimento tan sencillo como determinante

El objetivo era probar si los microbios son capaces de sobrevivir en circunstancias extremas, con altos niveles de radiación ultravioleta y aridez extrema, dos las particularidades más importantes de un desierto como el de Atacama.

¿Qué hicieron pues los científicos? En primer lugar, colocar platos que contenían un particular cóctel de nutrientes. Querían que crecieran los microbios instalando focos ens seis lugares distintos. El polvo acumulado en los platos vacíos resultó llegar a contener hasta cuatro especies de hongos y cinco especies de bacterias distintas.

Las condiciones meteorológicas en el desierto de Atacama son parecidas a las de Marte: viento y polvo por doquier. Esto hizo que estas partículas de polvo se desplazaran fácilmente a otros lugares, especialmente cerca de la costa, donde el ambiente marino puede ser más agradable para las bacterias y los hongos.

El caso es que allí no solo encontraron las bacterías y hongos que debían crecer en esos lugares. También localizaron dos especies bacterianas observadas originalmente en China y la India, lo que nos indica que estas son capaces de desplazarse desde distancias verdaderamente asombrosas.

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