Rastreando las cuentas de Oracle desde 2013

Mucho ojo con Hacienda, porque no se le escapa una. La filial española de Oracle tendrá que enfrentarse a ella en un juicio, tras reclamarle Hacienda que le pague por impuestos supuestamente impagados y la correspondiente multa. Pero Oracle ha decidido recurrir la decisión de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT) ante la Audiencia Nacional. Hacienda le reclama nada más y nada menos que 66 millones de euros, que sería la suma entre las liquidaciones y las sanciones que acumularían de los ejercicios 2009 a 2012, según publica eldiario.es. Esta cuantía se la reclaman a través del Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR).

Más de 30 millones serían supuestas multas, de las cuales la empresa ya habría pagado 35. Eso sí, con la demanda Oracle Ibérica confía recuperar esa cantidad a través de una orden judicial. El último movimiento que se produjo respecto a esta situación tuvo lugar el pasado 6 noviembre, cuando la sección segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional acordó suspender la multa, a cambio de examinar toda la documentación aportada. La suspensión que acaba de dictar la Audiencia es, pues, un balón de oxígeno con el que Oracle podrá ganar tiempo.

En el auto de la Audiencia consta que Oracle Ibérica ha decidido reclamar la declaración de nulidad de las liquidaciones impugnadas. Pero no es lo único que la filial ha recurrido. También ha recurrido una resolución del Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC) del 7 de junio de este mismo año, muy a pesar de que ya se había anulado una liquidación de 1.516.947,55 euros del ejercicio 2012 y otra sanción de 4.791.466 euros impuesta por la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT) en enero de 2016.

Oracle Ibérica, una matriz de Oracle Emea Holdings con sede en Irlanda

Rastreando las cuentas de Oracle desde 2013

La AEAT lleva examinando las cuentas de la empresa desde el año 2013. La Agencia andaba buscando cualquier resquicio de infracción. Así que empezaron rastreando los libros de cuentas de Oracle, para comprobar si se había abonado el correspondiente impuesto de sociedades de los años 2008, 2009 y 2010, además del IVA y el impuesto de no residentes de los años 2009, 2010 y 2011.

Y aunque había sido mirada con lupa en otras ocasiones, esta inspección fue la que terminó en una de las sanciones más cuantiosas que se han aplicado a una empresa tecnológica en los últimos diez años. El resultado: la imposición de una cuota de liquidación por los tributos no abonados de 35 millones de euros y una sanción, que se añade a esa cuantía, y que asciende a nada más y nada menos que a 24,8 millones.

Ante tamaña sanción, Oracle no quiso quedarse de brazos cruzados, así que pagó la cuota, pero puso en marcha una batalla legal contra Hacienda. Ante el Tribunal Económico y Administrativo (TEAC) y la Agencia Tributaria no pudo hacer nada. De ahí que haya presentado un recurso directamente ante la Audiencia Nacional, con el objetivo de defenderse y reclamar, claro, la suspensión de la sanción. 

Hacienda reclama 66 millones a la multinacional tecnológica Oracle en España

Oracle Ibérica, una matriz con sede en Irlanda

Se sabe que para conseguirlo, Oracle Ibérica ha aportado documentación abundante sobre cuál es en este momento la situación de la tesorería de la compañía, además del grado de endeudamiento. La compañía, que opera en España desde mediados de los 80, depende desde 1997 de la matriz Oracle Emea Holdings, con sede en Irlanda. En ese país la tributación es mucho más ventajosa que en España.

De este modo, la sociedad española funciona como comisionista, mediante un acuerdo de distribución de sus productos digitales. Y no es la única. Esta misma estructura la usan otras grandes empresas tecnológicas del sector como Google, Apple o Facebook. 

La facturación de Oracle en España se corresponde, mayoritariamente, a estos trabajos etiquetados como comisiones. En el último año fiscal se declararon 202 millones de volumen de negocio, de los que 179 correspondían a las comisiones por distribuir software en la nube. El resto de los ingresos fueron facturas por trabajos de consultoría.